El historiador Fernando García de Cortázar
El historiador Fernando García de Cortázar - JOSÉ RAMÓN LADRA
ENSAYO CULTURAL

Fernando García de Cortázar: «La Semana Santa de Sevilla es un prodigio de sensibilidad»

El historiador propone un recorrido sentimental y cultural en su último libro: «Viaje al corazón de España»

SevillaActualizado:

Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942) es uno de los historiadores españoles más reconocidos y conocidos por el gran público, algo que, a buen seguro, no es ningún descubrimiento para el lector.

Lo que, quizás, muchos desconozcan es la estrecha vinculación con Sevilla de este sacerdote jesuita, que se llama Fernando por el patrón de la ciudad, a la que su abuelo, un vizcaíno emigrado a Chile, envió a su padre desde el otro lado del mundo para que cursara sus estudios.

«La primera vez que mis apellidos salen en letras de imprenta en un periódico fue en Sevilla. Mi abuelo, un indiano que probó fortuna en Chile, envió a mi padre y sus hermanos a Sevilla cuando le dijeron que los españoles eran muy malos porque habían matado muchos chilenos. Mi padre en la ciudad fue un líder universitario católico en la época de Primo de Rivera y allí vivió los mejores años de su vida, los que se asocian a la juventud. Por ello, mis doce hermanos y yo hemos sentido un hechizo especial por Sevilla», explica el catedrático de Historia Contemporánea de Deusto y director de la Fundación Vocento.

A Sevilla ha seguido viajando repetidamente el autor de la exitosa «Breve historia de España», pero también a prácticamente todas las provincias españolas. «Mis padres estaban obsesionados con que no fuéramos nacionalistas», explica, por lo que el futuro historiador y sus hermanos comenzaron a viajar en compañía de sus progenitores por toda la península.

Un recorrido por España que García de Cortázar ha continuado tanto en su labor como historiador, aprovechando cualquier oportunidad de asistir a un congreso o a una lectura de tesis, como por su condición de sacerdote, pues el medio millar de bodas que ha oficiado le ha llevado a visitar más de cuarenta provincias.

«Hay que afirmar también a la patria por habernos transmitido una cultura que pocos países tienen»

El resultado de todos esos viajes es el conocimiento profundo de una geografía, que protagoniza «Viaje al corazón de España» (Arzalia) su libro «más personal», en el que conviven el recorrido por el territorio y la memoria, las referencias literarias —de Stendhal a los grandes nombres de la poesía española— y musicales —de Albéniz y Falla a la zarzuela—, que trazan un recorrido sentimental sin renunciar a la historia que pretende mostrar que «España es un país ancho, plural, diverso, una especie de continente en miniatura».

«Es un viaje por las Españas que he amado, escrito con vocación de estilo literario. Pero ese viaje solo se puede escribir desde un amor grande a España y el conocimiento de su literatura. Tuve la suerte de educarme en el humanismo clásico de Salamanca y hablo en este libro desde la idea del patriotismo de la cultura. Más allá de las afirmaciones de nuestra patria como defensora de derechos y libertades, también hay que afirmarla por habernos transmitido una cultura que pocos países tienen. La historia, la cultura y el arte de Europa serían muy diferentes sin España».

El libro, en una cuidada edición a dos tintas y numerosos mapas y dibujos, está dividido en capítulos dedicados a los hitos de cada provincia. Estos pasan en Sevilla por lugares monumentales, como la Torre del Oro y el Real Alcázar; pueblos, como Osuna y Écija; la cultura, de Bécquer a Murillo; palacios, como la Casa Pilatos, y el «momento irrepetible» que para el autor supone ver el paso de la Macarena en la puerta de la Catedral a los sones del himno nacional.

Porque la Semana Santa la conoce bien este escritor, a la que acudió por primera vez con catorce años y que después ha visitado ocho veces. «Los primeros recuerdos que tengo son los de una señora que me dio un abrazo cuando, al verme llorar porque estaba emocionado, me escuchó el acento bilbaíno. La última vez que estuve fue hace dos años. Tuvimos la posibilidad de asistir a la misa de cofrades del Gran Poder, después ir a los palcos y más tarde ver la Macarena desde el balcón de un famoso decorador».

«No hay tantas diferencias entre sevillanos y bilbaínos, son más las cosas que nos unen que las que nos separan»

El «sentimiento y la emoción» que provoca la Semana Santa en García de Cortázar responde a que «no hay tantas diferencias entre un bilbaíno y un sevillano, son más las cosas que nos unen que las que nos separan y la Semana Santa de Sevilla es un prodigio de sensibilidad en la que intervienen todos los sentidos».

En ese sentido, recuerda cómo le comentó en una ocasión a «un jesuita nacionalista» que se sentía muy ajeno a su «devoción» por la Semana Santa, que esta la había creado «San Ignacio de Loyola. «El deseo de provocar emociones religiosas a través del arte y las manifestaciones es el Barroco y el gran iniciador del Barroco fue San Ignacio de Loyola».

Por tanto, añade, la Semana Santa de Sevilla «responde al intento de la Iglesia de hacer una catequesis pública provocando el sentimiento religioso a través del arte y la pura emoción. San Ignacio con sus ejercicios espirituales y sus escritos realiza el mismo intento con la contemplación de la naturaleza y los Cristos dolorosos».