La escritora Luz Gabás
La escritora Luz Gabás - ABC
ENTREVISTA

Luz Gabás: ««Debemos conocer la Historia pero no anclarnos en ella»

La autora hablará en el aula de Cultura de ABC sobre su obra «Como fuego en el hielo» (Planeta)

SEVILLAActualizado:

Vuelve Luz Gabás con paisajes literarios que no dejan indiferente. «Como fuego en el hielo» (Planeta) es el libro sobre el que la autora de «Palmeras en la nieve» hablará el lunes en el Aula de Cultura de ABC, patrocinada por la Real Maestranza de Caballería y la Fundación CajaSol. «La vida manchada de tinta: el viaje literario de Luz Gabás» es el título de este encuentro en el que desentrañará una novela que sucede en el Pirineo del siglo XIX, un paisaje tan hermoso como peligroso donde se desarrolla una tormentosa historia de amor.

-En esta nueva novela el paisaje vuelve a ser tan importante como en sus novelas anteriores. ¿De qué forma el lugar es protagonista en sus obras?

-El Pirineo ha sido mi aprendizaje iniciático y vital, moldeado luego por otras experiencias. Las montañas me inspiran como lo hacen las personas. Esta es una tierra fría y dura que ha vivido la pugna entre tradición y modernidad, ganadería y turismo, progreso e individualidad. En mis tres novelas, el paisaje se convierte en un actor más que define, condiciona y modifica a los personajes. Es evidente sobre todo en «Como fuego en el hielo», donde ese territorio fronterizo entre España y Francia cobra protagonismo absoluto. La naturaleza -salvaje o amable, generosa o cruel- parece un personaje más.

-También el contexto histórico determina a los personajes. En «Como fuego en la nieve» es la mitad del siglo XIX, una época convulsa de revoluciones.

-Aunque podemos poner voluntad para trazar nuestro camino, estamos determinados por las condiciones y el lugar en el que nacemos. Nuestras decisiones se ven torpedeadas por la carga emocional de nuestro pasado familiar y geográfico. En «Como fuego en el hielo» quería enfrentar a los personajes a situaciones provocadas por circunstancias ajenas a ellos pero irremediablemente ligadas a ellos. Ese momento de mediados del siglo XIX me interesaba por la idea de cambio, de comienzo de lo que vendría en el siglo XX, incluso de lo de ahora: alternancia de gobiernos, disputas entre progresistas, moderados, revolucionarios, antimonárquicos... El mundo empezaba a ser descubierto y compartido a gran escala gracias a las publicaciones y la prensa. Y las nuevas ideas llegaban a través de los Pirineos.

-Usted apuesta por introducir la Historia en sus novelas. ¿De qué forma influye el pasado en el presente?

-Para mí la vida es un continuo: el presente tiene sentido como resultado de un pasado. Yo respondo a esta entrevista porque mis antepasados trabajaron en Guinea y gracias a eso escribí «Palmeras en la nieve». Pero lo importante no es solo continuar sino reflexionar y aprender del pasado. «Regreso a tu piel» cuenta una constante en la historia: la rapidez con la que se extiende el mal. En «Como fuego en el hielo» homenajeo a los viajeros extranjeros que cruzaron los Pirineos para conocer una España cansada de guerras y valoro el esfuerzo de aquellos emprendedores que se atrevieron a montar negocios de aguas en las montañas. Gracias a esos viajeros y esos emprendedores, el Pirineo se ha convertido en lo que es ahora. El contexto histórico, político y social que envuelve las tres novelas está muy ajustado a la realidad. Mi interpretación es que debemos conocer la historia pero ni anclarnos en ella ni desear revivirla.

-La novela relata una historia de amor, pero no es sólo una novela romántica sino que evoca la atmósfera del Romanticismo estético: pasiones proyectadas en escenarios naturales.

-Como explica Safranski, lo romántico es una actitud del espíritu que todavía pervive y fascina. También hoy nos enfrentamos a las tensiones entre técnica y naturaleza, tradición y progreso. Esta novela es un homenaje al romanticismo y a lo romántico. Aparecen los grandes temas románticos sobre el yo exaltado, la naturaleza y la primacía de los sentimientos. Los personajes viven en una batalla continua. Todos somos volcán e iceberg, fuego y hielo a la vez. Emoción y contención. Cuando uno vence sobre lo otro tenemos la enfermedad, a nivel individual y colectivo. No hay más que ver adónde lleva un exceso de pasión política.