Manuel García tomando un té en la Alameda de Hércules
Manuel García tomando un té en la Alameda de Hércules - Raúl Doblado
Poesía

Manuel García: «En España destruir libros no está mal visto»

El escritor y editor publica «Mejor la destrucción», un sólido poemario sobre la quema de libros y la cultura de la barbarie

Jesús Morillo
SevillaActualizado:

Si un género define a Manuel García (Huéscar, 1966) es la poesía. «Yo soy poeta», afirma una autor que ha dejado también páginas de ensayo y crítica literaria, que es aficionado a tocar la viola de gamba, le ha tomado la medida a la encuadernación y está al frente, como editor, de una de las editoriales sevillanas más selectas y literarias: Point de Lunettes.

Su poesía la edita habitualmente en Hiperión, aunque su último poemario, «Mejor la destrucción» lo ha publicado Renacimiento, otra editorial sevillana que ha hecho de la literatura su razón de ser. Al libro le dan cuerpo una sólida colección de poemas narrativos, que reflexionan sobre la destrucciónde libros y la cultura de la barbarie.

Un recorrido en el que se suceden referencias a poetas perseguidos como el griego Yannis Ritsos y el ruso Mijail Bulgákov, incineradores de libros, como Carmen Polo de Franco con las cartas de Emilia Pardo Bazán, y Qin Shi Huang, emperador chino que, según el poema de Manuel García, afirmaba que «quemar libros y rigir/murallas es la tarea/de los príncipes honestos».

Frente a tanta destrucción, el poeta termina el volumen con «Apoteosis de Rafael de Cózar», que simboliza todo lo contrario de sus predecesores: la lucha del escritor por salvar su biblioteca.

Este libro podría pasar como el reverso tenebroso de «Momentos estelares de la humanidad», como un inventario de episodios infames.

El libro ha sido una especie de desahogo personal. A mí me gusta mucho la poesía narrativa y ya había publicado en 2002 una libro en esta línea, que se tituló «Cronología del mal». Después del episodio de la biblioteca de Rafael de Cózar me vino a la cabeza el tema de la destrucción de la cultura y a partir de ahí cogí algunas ideas que tenía y escribí unos textos y, tras una conversación, Abelardo Linares me propuso la publicación e hice el libro completo.

En el último poema del libro le rinde tributo a Rafael de Cózar.

Es el único poema positivo del libro, porque todos los demás son negativos y tienen que ver con la destrucción de libros. El poema de Rafael de Cózar es todo lo contrario, porque es el único poema en el que se tratan de defender los libros, no de quemarlos.

«Lo curioso es que muchos de los que destruyen libros son personas obsesionadas con la cultura»

Leyendo su libro me venía a la mente la famosa cita de Walter Benjamin: «No existe un solo documento sobre la civilización que no sea al mismo tiempo un documento sobre la barbarie».

Lo curioso es que muchos de los que destruyen libros son personas obsesionadas con la cultura, de un gran nivel intelectual. Por ejemplo, el profesor que manda destruir la biblioteca de Sarajevo era un profesor universitario que había dado clase en la institución. Muchas veces la cultura no garantiza ningún tipo de formación pacífica, humanitaria ni tolerante, sino todo lo contrario.

De hecho, el que quema los libros en la Universidad Central de Madrid durante la posguerra, episodio recogido en otro poema, también era profesor.

En la posguerra muchos de los profesores universitarios se ponen del lado de los vencedores y tienen que hacer gestos para limpiar su honra. Eso a veces consiste en destruir la cultura. Luego hay que tener en cuenta que en España destruir libros no está mal visto, porque a todo el mundo le hace mucha gracia el capítulo de la quema de libros de «El Quijote». Precisamente, ese auto de fe de la Universidad Central se realizó día de «El Quijote».

También refexiona en «El edicto imperial de Qin Shi Huang» sobre el deseo de muchos ilustrados de hacer tabla rasa y edificar una nueva cultura sobre las cenizas de la anterior.

Detrás de toda la barbarie hay una gran dosis de idealismo. Hitler quiso hacer una Europa nueva e ideal que era absolutamente imposible, por eso destruyó el arte degenerado. Este emperador chino estaba creando un imperio, cargándose todos los pequeños reinos feudales. ¿Cómo se hace un gran imperio? Pues tienes que acabar con las particularidades, unirlo todo, hacer una muralla y, por supuesto, destruir la cultura.

¿Por qué la poesía es un buen género para abordar unas cuestiones que otros escritores han desarrollado en cuentos o en ensayos?

La poesía llega más directamente al alma del lector que cualquier otro género. Un poema corto, contundente, hecho a mala idea, con un buen final o muy bien cerrado, puede dejar la mente de un lector mucho más perturbada que un cuento o una novela. Porque para leer un cuento o una novela hay mucho más espacio y lo bueno de la poesía es que tiene ese punto de dardo, de punzada.

«La poesía vale para todo, para insultar, para maldecir. La poesía es muy versátil»

Poesía más allá de la lírica.

Es que la poesía vale para todo, para insultar, para maldecir. A León Felipe le recuerdo algunos poemas insultando a los americanos en aquel libro «Rocinante», llamándolos hijos de puta. Él decía que la poesía sirve para insultar, igual que sirve para hacer un poema lírico de amor. La poesía es muy versátil.

Está a punto de publicar una novela, ¿puede avanzar algo?

Se titula «Mañana, cuando yo muera» y gira en torno al escritor granadino Ángel Ganivet. Viene de la poesía, porque traduje unos poemas suyos del francés y hay algunos realmente brillantes. Ganivet no llegó nunca a ser poeta, porque le faltó tiempo, ya que se suicidó a los 34 años, pero algunos de los poemas que escribe en francés muchos poetas buenos querrían haberlos escrito. La novela surge de las ideas que yo descubro investigación de esos poemas escritos en Finlandia.