Arthur Conan Doyle escribió «Las cartas de Stark Munro» en su madurez
Arthur Conan Doyle escribió «Las cartas de Stark Munro» en su madurez - ABC
Novedad literaria

La novela olvidada de Arthur Conan Doyle

El Paseo publica, el próximo 15 de octubre, «Las cartas de Stark Munro», inéditas en castellano

SEVILLAActualizado:

En la larga trayectoria de sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) destaca, por encima de todo, el haber creado uno de los grandes personajes literarios de todos los tiempos, Sherlock Holmes. Pero más allá de esa profunda huella que dejó el inquilino del 221B de Baker Street, el autor escocés supo explorar tantos caminos como le permitió su imaginación. En ese contexto de querer desmarcarse de su más célebre criatura hay que situar «Las cartas de Stark Munro» (1895), una novela epistolar con claros elementos autobiográficos en la que el escritor reflexiona, entre otras cosas, sobre su vocación como médico. Esa es la obra que ahora recupera, por primera vez en castellano, El Paseo en una cuidada edición que cuenta con la traducción y prólogo de Victoria León y que saldrá publicada el próximo 15 de octubre.

La traductora sevillana afirma que hacía tiempo que venía trabajando con esta novela:«Se me ocurrió contactar con el editor de El Paseo, David González Romero, después de que estos hubieran rescatado las rarezas de Washington Irving. Desde el principio fue muy honesto y se volcó con el proyecto».

Cubierta de la novela
Cubierta de la novela - ABC

En cuanto al hecho de que permaneciera tanto tiempo inédita en castellano, Victoria León dice que «tal vez haya pasado porque era una novela epistolar, algo que quizás pudiera parecerle poco interesante a los editores». Sobre esta misma idea abunda González Romero al tratarse de una obra escrita a partir de las dieciséis cartas que Stark Munro le envía a Herbert Swanborough, un amigo que vive en Massachussetts y que acaba publicándoselas.

«Muchas de las cosas que edito es porque encargo algo que me apasiona», como ocurrió con «El ángel dadá», cómic sobre Emmy Ball-Hennings que ha llegado a alcanzar una segunda edición después de la gran respuesta por parte de los lectores y de la crítica. «Ahora me apasionaba el proyecto de rescatar esta novela de Doyle», señala González Romero.

A pesar de tratarse de una novela que contiene dieciséis cartas, Victoria León afirma que «no tiene nada que ver con el género epistolar. Es una narración ágil, con anécdotas y relatos breves». «Dentro de las cartas —añade el editor— mete relatos o pequeños episodios. Lo que más sabor me ha quedado de la novela es que en esos episodios introspectivos salen muchas cosas a flote de su vocación como escritor».

«Las cartas de StarkMunro» detallan las dificultades de un médico recién licenciado para abrirse camino profesional de la mano de su brillante pero poco ortodoxo compañero James Cullingworth. El relato no esconde el elemento autobiográfico porque refleja las propias experiencias que vivió Doyle con George Turnavine Budd, compañero de estudios en la Universidad de Edimburgo con el que estuvo asociado hasta establecer su propia consulta en 1882. G. T. Budd era destacado jugador de rugby, al igual que Leonard Stokes, trasunto real del doctor Watson.

Medicina frente a escritura

Señala Victoria León que el autor de «El mundo perdido» ejerció muy poco como médico. «A él no le llenaba la medicina. Cada vez le tiraba más la vocación de escritor. Estuvo con una gripe al borde de la muerte y luego decidió hacerse escritor. Esta novela es precedente de ese Conan Doyle maduro, ya que traspasa el pensamiento del escritor. Tenía unas ideas muy revolucionarias. Este libro es totalmente autobiográfico, salvo un episodio que le sucedió a un amigo suyo».

La obra aborda temas transversales como la ciencia, la locura o la enfermedad. «A medida que vas leyendo las páginas estás viendo cosas que hacen referencia al doctor Watson, al Sherlock Holmes cocainómano o elementos como la experimentación y la ciencia. Incluso hay una sátira del positivismo en el personaje de Cullingworth. Realmente es una novela de aprendizaje», puntualiza el editor de El Paseo.

Escritas al final del periodo de Norwood, donde Doyle residió entre los años 1891 y 1893, «Las cartas de Stark Munro» se publicaron por primera vez en 1895 (Londres:Longmans,Greens &Co.). El mismo año que figura en su edición norteamericana (Nueva York:D.Appleton &Company), e incluso una edición en lengua inglesa publicada en Alemania (Leipzig:Bernhard Tauchnitz). «Cuando salió publicada la novela era ya un autor conocido. Se leyó bien a pesar de ser una obra secundaria, teniendo en cuenta el peso de Sherlock Holmes», comenta la traductora.

Etiología de Holmes

Por su parte, González Romero asevera que al leer este libro «vi una especie de etiología de Sherlock Holmes y de todos los personajes y las grandes creaciones de Doyle. Ves los detalles con los que este autor adorna a los personajes. Es como un mecanismo con el que empieza a construir sus héroes».

Según la traductora, «la novela tiene el sello narrativo inconfundible de Conan Doyle. Sus personajes están sacados de personajes de su propia biografía. Su madre, por ejemplo, aparece en varias obras. En esta novela la parte más introspectiva recuerda al tono de sus memorias, que son muy narrativas. Su vida tiene mucho de novelesco».

Para el editor de El Paseo, «la traducción que ha hecho Victoria León es de diez. Quiero seguir colaborando con ella porque se nota que es también poeta. Me gusta repetir con los traductores porque se crea una sinergia», concluye.