Ibéyise Pacheco tiene miles de seguidores a través de las redes sociales
Ibéyise Pacheco tiene miles de seguidores a través de las redes sociales - ABC
NOVEDAD EDITORIAL

«Quienes tuvimos la responsabilidad de expulsar a los dictadores hemos fracasado en el intento»

Ibéyise Pacheco publica la novela «Las muñecas de la corona» (Samarcanda), donde denuncia la trata de blancas que se produce en algunos concursos de belleza en Venezuela

SEVILLAActualizado:

Ibéyise Pacheco (Maracaibo, 1961) acaba de publicar la novela «Las muñecas de la corona» (Samarcanda), donde denuncia la trata de blancas en que devienen algunos concursos de belleza de Venezuela bajo la aquiescencia del poder chavista. Esta periodista, que logró una repercusión internacional con el caso «Los pozos de la muerte» y que asimismo ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1988, se ha convertido en un referente indiscutible desde su exilio en Miami y en una líder de opinión a través de su multitudinario perfil en las redes sociales.

Su novela denuncia la trata de blancas que existe en algunos concursos de belleza en Venezuela y su conexión con el narcotráfico. ¿Cómo está el asunto en la actualidad?

Mientras se mantenga la dictadura será muy difícil que el país escape a la perversión del chavismo y a los autores de crímenes, muchos de ellos atroces. La destrucción de las instituciones y la transformación de muchas de ellas en instrumentos para el mal es lo que estamos presenciando con la utilización de los certámenes de belleza. El reciente anuncio de la organización Miss Venezuela de cerrar temporalmente el concurso y procurar una reestructuración y revisión parece una buena señal. Sin embargo, habrá que esperar a ver si la voluntad expresada logra materializarse y resistir a las presiones del régimen sobre el canal de televisión propietario del certamen de belleza, lo que hasta el momento no ha sido posible, si revisamos la línea editorial, por ejemplo.

¿Podría considerarse «Las muñecas de la corona» como un thriller donde usted se mete en asuntos en los que pocos se atreven a investigar?

No son muchos los que investigan en Venezuela y esto ocurre por muchas razones. La más preocupante es que casi ningún medio está interesado en hacerlo, por censura o por autocensura. Sin embargo, algunos colegas hacen esfuerzos por indagar en casos periodísticos. La situación se agrava por falta de recursos. Yo amo investigar. Lo he hecho desde que comencé a ejercer mi profesión. En el caso de «Las muñecas de la corona» significó un reto más complejo porque, a pesar de utilizar la técnica de investigación periodística, decidí escribirlo como una novela. Resultó en efecto un thriller. Y sí, la denuncia de una red criminal de corrupción, narcotráfico y terrorismo involucrado con trata de blancas es un caso delicado de investigar en Venezuela. He dicho en otras oportunidades que este régimen pretende sostenerse sobre un burdel y un cementerio.

¿Qué elementos del chavismo denuncia en su historia?

Durante estos casi 20 años son muchos los crímenes cometidos por quienes detentan el poder en Venezuela. Delitos que han sido ejecutados por civiles y militares. Lo han hecho con impunidad, con saña, con descaro. Han destruido la capacidad productiva y han aniquilado la moral del venezolano. Han asaltado las arcas, sus principales socios son los peores delincuentes del mundo. Y lo que es peor, han asesinado a centenares de miles de venezolanos, acabado con familias cuyos sobrevivientes han huido despavoridos del país para sobrevivir. Cuando escribí «Las muñecas de la Corona» pensé en que era obligatorio registrar todas esas tropelías como una manera de conjurar tanto mal, tanta desgracia. Pero, además, para que las nuevas generaciones conozcan todo lo que no se debe hacer. Sentí también que era una manera de pedir perdón por nuestro fracaso como generación. Porque la verdad es que quienes tuvimos la responsabilidad de expulsar a los dictadores hemos fracasado en el intento.

¿Qué referentes literarios ha tenido a la hora de escribir su novela?

Esta vez tuve cerca de mis manos a autores a quienes disfruto leer arbitrariamente. Vargas Llosa con «La fiesta del chivo», un par de libros de Henning Mankel, Stieg Larsson, Arturo Pérez- Reverte, Kapuscinski y Fernando Aramburu con «Patria». Jamás dejo a un lado a OrianaFallaci. Tampoco a Agatha Christie. Para uno de los capítulos de «Las muñecas de la corona», volví a Juan Rulfo.

«Los pozos de la muerte»

Usted es una reportera de pura cepa que logró repercusión internacional con el caso de «Los pozos de la muerte». ¿Podría explicarme en qué consistió esa investigación?

«Los pozos de la muerte» fue mi primer caso periodístico importante. Tenía muy poco tiempo de egresada de la Escuela de Comunicación Social. Me habían designado para cubrir la fuente de sucesos y la verdad es que como novata me iba muy mal. En el diarismo no hacía más que recibir tubazos. Las primicias las tenían los otros colegas, casi todos veteranos. Entonces comencé a hurgar, a quedarme más tiempo en los organismos policiales para observar y escuchar lo que sucedía, a cultivar fuentes, a estudiar. Así llegué a una información: que al occidente de Venezuela en el estado Zulia unas bandas criminales policiales lanzaban en unos pozos (aljibes) a jóvenes con antecedentes penales que comenzaban a serles molestos cuando ya no les servían para las fechorías. Nadie me creía. El Diario de Caracas, donde trabajaba, me dio la oportunidad de viajar hasta allá. Pasaron meses hasta que logré conseguir la prueba indiscutible. Un pozo con los restos de cinco jóvenes desaparecidos.

Ibéyise Pacheco soportó 21 procesos judiciales de los gobiernos de Chávez y Maduro
Ibéyise Pacheco soportó 21 procesos judiciales de los gobiernos de Chávez y Maduro - REUTERS/DAVID MERCADO/FILES

También obtuvo en 1988 el Premio Nacional de Periodismo mención investigación por las denuncias de una policía paralela involucrada en extorsión y narcotráfico.

Se trataba de una policía paralela que bautizamos como la Manzopol. El nombre venía para referirnos a quien era el ministro de Justicia, José Manzo González, quien en efecto permitió la actuación de un organismo parapolicial involucrado en varios delitos como extorsión y tráfico de acetona para la elaboración de cocaína. El Congreso investigó el caso y el Ministro finalmente renunció. Había democracia en esa época.

¿Cómo se las arregló para soportar, bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, 21 procesos judiciales con la orden de ser privada de libertad para ejercer el periodismo en diarios y emisoras de radio y televisión?

Para ser sincera no sé cómo logré mantener la fuerza y resistir la arremetida de 21 procesos judiciales. Había ocasiones en que deseaba recibir la sentencia de una vez para acabar con la angustia diaria de ir a los tribunales, lo que se convirtió en una tortura. Además de los juicios, recibía agresiones y amenazas de grupos colectivos armados pagados por el Gobierno. Llegaron a lanzar un explosivo en mi oficina. Para mí era imposible ir a trabajar porque todos los días debía asistir a las audiencias donde era acusada. El Gobierno quería sacarme de circulación, convertirme en incómoda hasta para mis empleadores. Yo venía demostrando desde el año 2000 la corrupción de militares en operativos ideados por Chávez. Así que entre esos procesos judiciales y la presión sobre los medios, fui perdiendo mis trabajos. Pero todo tiene su lado positivo, ya que al dejarme fuera de los medios tradicionales, tomé la decisión de escribir libros. Funcionó por un tiempo, pero la situación empeoró. Salí de mi país justo antes de que se iniciara una nueva averiguación penal en mi contra que estoy segura que me mantendría en prisión. Esta vez me acusaron de conspiración.

Desde su exilio en Miami es seguida por miles de personas a través de las redes sociales. ¿Qué le parece la repercusión que está logrando?

Las redes se han convertido para los venezolanos en casi el único modo de estar informados, y para quienes no vivimos en el país, es el sistema ideal para mantener la comunicación y lograr conocer el sentimiento de los ciudadanos, del pueblo. Agradezco inmensamente la lealtad de mis seguidores y, a pesar de que también las redes muestran una parte oscura, dura, arbitraria y egoísta, hay que entender que en el caso de los venezolanos son el reflejo de mucho dolor, sufrimiento, ira, impotencia. Ruego que podamos volver a ser el pueblo generoso, cálido y risueño que alguna vez fuimos. Los efectos de estos 20 años han sido devastadores en todo los sentidos. Me aterra pensar que el odio chavista se impuso en nuestras almas.

Cubierta de la novela
Cubierta de la novela - ABC

¿Cree que la oposición acabará tumbando el poder de Maduro?

Tengo la certeza de que Maduro va a caer, pero no estoy segura de que sea por la oposición. Hay indicios de que quienes lo expulsarían del poder serían los mismos chavistas, la mayoría militares. Si hay oposición en ese escenario, es porque se ha producido una alianza entre los disidentes del régimen de Maduro y un sector opositor. Habrá que llevar eso con mucho cuidado. El pueblo ha sufrido mucho y eso le costará entenderlo. Lo que es evidente es que a Maduro no lo quiere casi nadie. Las pugnas internas entre los jerarcas del régimen está muy ruda. Esos conflictos hay que entenderlos como una guerra entre bandas, en un escenario en el que Maduro les comienza a estorbar y ha puesto en riesgo el negocio.

¿Confía usted en que en los próximos años Venezuela esté libre del chavismo y que se convierta en un país en el que la población tenga un futuro digno?

No pierdo la esperanza de que caiga la dictadura y cambie el sistema que ha destruido a Venezuela. Pero sigue siendo eso: esperanza. Además, no basta con que se vaya Maduro. La dirigencia opositora está en uno de sus peores momentos y el pueblo venezolano se encuentra exhausto, cargado de desaliento y desesperanza. La sensación de desamparo es desgarradora. De ahí que sean tantas las confusiones y los errores. De esta realidad tan desoladora destaco el apoyo de la comunidad internacional. Es como el brazo salvador, amigo, lúcido y honesto.