Rafael Santandreu y Francisco Robles
Rafael Santandreu y Francisco Robles - Juan Flores
AULA DE CULTURA DE ABC

Rafael Santandreu: «No pasa nada mientras no te mueras de hambre o de sed»

El psicóloco cognitivo, con su nuevo libro «Ser feliz en Alaska», intervino en el Aula de Cultura de ABC de Sevilla

SevillaActualizado:

Entre las enseñanzas estoicas de Epicteto, las de los mártires las del desprendimiento material de San Francisco de Asís, un toque zen y una pátina de filosofía casi de anacoreta, la vida podría ser más fácil si interiorizáramos que se necesita muy poco, lo mínimo, para ser felices. La vuelta de tuerca hacia el siglo XXI de la psicología congnitiva la propicia Rafael Santandreu desde su consulta en Barcelona de forma presencial y vía internet y mediante sus libros, bets sellers de una forma de autoayuda que presenta con ejemplos prácticos y una suerte de ejercicios mentales, pura terapia que asimilar para crear pensamientos positivos y asumir que casi todo es prescindible, porque —sostiene en su obra— en la mente reside el poder de transformar y minimizar los mayores problemas, agravios, daños y tragedias e incluso la certeza de la muerte.

«Ser feliz en Alaska», tercera obra de Santandreu tras «El arte de no amargarse la vida» y «Las gafas de la felicidad», centró el Aula de Cultura de ABC de Sevilla, que patrocinan la Real Maestranza de Caballería y la Fundación Cajasol, en una sesión abarrotada de público en la que su director, Francisco Robles, planteó una cuestión clave frente a la tesis de que ninguna pérdida o renuncia impide seguir viviendo: «¿Cómo se puede hacer eso si esa pérdida supone un desgrarro interior, un daño que no podemos superar sólo con la revisión mental del problema?». Santandreu afirmó que «en realidad no pasa nada mientras no te mueras de hambre o de sed. Una vez cubierto eso, lo demás es natural, incluida la muerte, que es hermosa, porque todos los hechos naturales son hermosos». Para llegar a ese estado «hay que lanzarse a contemplar que eso es posible, creerlo, intentarlo, comprender que la muerte es natural, necesaria».

Y para preparar la mente ante hechos tan graves como el que, por ejemplo, ha sucedido en Arahal, según expuso Robles, la respuesta es que es necesario dar «dos pasos. Primero, darse cuenta de que se pueden transformar las emociones, ser conscientes de que es posible para poder intentarlo con ahínco, y segundo, recoger una colección de argumentos potentes para contradecir lo que te hace estar mal hasta que en un momento la mente hace click y se produce cierto espacio para la felicidad», respondió el psicólogo.

Para Santandreu, la humanidad vive un momento de mayor neurosis e infelicidad porque «las opciones de ahora son brutales y a mayor opulencia más necesidades se crean. La tendencia a trasformar los deseos en necesidades es la maldición de la sociedad opulenta», afirmó el psicólogo, quien frente a ello colocó como antídoto la «educación emocional y los valores», porque «cuando transformamos los deseos en necesidades se convierten en una carga». Igualmente, expuso lo absurdo de esa vida «marcada por el signo del cuánto más, mejor», algo que «contradice a la naturaleza»

Siguiendo su modelo estoico, afirmó que «las cosas nos afectan dependiendo de la lectura que hagamos de ellas». Esa es la clave. Y la capacidad de la mente para ello, según apuntó «se puede aprender», a la vez que «disfrutar de todos los minutos, hacer de ser felices nuestra razón de vida», porque «la felicidad se juega en el presente».