«Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzmán», de Pedro Berruguete
«Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzmán», de Pedro Berruguete - Museo del Prado
HISTORIA

¿De verdad existe la leyenda negra?

La Casa de los Poetas reúne a cuatro historiadores para repensar el origen de los estereotipos contra España

SevillaActualizado:

Españoles violentos y crueles quemando herejes en los patíbulos de la Inquisición, genocidas de indígenas en el Nuevo Mundo, arrogantes, tiranos, fanáticos, codiciosos, intolerantes, marranos de sangre sucia y mezclada. Son algunos de los clichés que forman parte de esa curiosa mescolanza que conforma la galería de estereotipos que se suele denominar leyenda negra. Un término que parecía perdido en el tiempo, pero que algunos acontecimientos recientes parecen haber resucitado. Pero ¿es cierta la leyenda negra? ¿Hasta qué punto es un mito? ¿Cuánto debe esta visión negativa a los propios españoles? Estas fueron algunas de las cuestiones planteadas en un encuentro celebrado hace unos días en la Casa de los Poetas sobre la compleja imagen de lo hispánico.

Stefania Pastore, Ignacio J. García Pinilla, Doris Moreno y Antonio Sánchez Jiménez protagonizaron un jugoso debate a modo de diálogo donde repasaron el origen de la leyenda negra, la Inquisición y su proyección exterior, los procesos de persecución y herejía, la conquista de América y su revisión en la actualidad. David González, responsable de El Paseo -editorial que ha rescatado títulos relacionados con la leyenda negra- convocó a los historiadores para repensar la construcción histórica de España. «La leyenda negra es un estereotipo pero sigue protagonizando portadas de periódicos. ¿Cuánto hay de leyenda negra en las declaraciones de Trump contra los hispanos? ¿O en las del presidente mexicano sobre el papel de España en la conquista? ¿Y qué ocurrió con esa imagen de la democracia española que se mostró en los medios de comunicación extranjeros a raíz de los sucesos del 1 de octubre en Cataluña?».

En el aire sobrevolaban varias cuestiones. Por ejemplo, ¿cuándo comienza a gestarse la visión negativa de España? ¿de qué forma han asumido los propios españoles la leyenda negra? ¿no existe una significativa dosis de desidia colectiva en un país que olvida constantemente su Historia? ¿por qué se tiende al maniqueísmo al interpretar el pasado cayendo una y otra vez en la trinchera de los de la leyenda negra o los de la leyenda rosa y no en la lógica asimilación de la Historia con sus sombras y luces?

Doris Moreno es autora de la primera biografía en español de Casiodoro de Reina, autor de la «Biblia del Oso», primera traducción al castellano de los Libros Sagrados. Un personaje que huyó del monasterio de San Isidoro del Campo al descubrirse un brote de herejía protestante que fue aniquilado en varios autos de fe. «El hecho de que esta biografía en español haya llegado tan tarde, y después de otras investigaciones sobre Casiodoro de Reina que sí se hicieron hace décadas en el extranjero, es un ejemplo de esa desidia que hemos tenido en España hacia determinados episodios de nuestra historia», asegura la profesora de la Universidad Autonóma de Barcelona y autora de «La invención de la Inquisición».

Doris Moreno afirma que la leyenda negra es un conjunto de estereotipos, un mito universal. «Creo que en ese concepto reside una necesidad de autoestima colectiva. Eso de que fuimos grandes, entonces ¿por qué no nos quieren? No se puede negar que existió una propaganda contra España desde el siglo XVI, justo cuando se consolida los Estados modernos. Era fundamental tener un enemigo porque eso permitía jugar a la contraidentidad, como parece estar ocurriendo ahora».

El profesor Ignacio J. García-Pinilla plantea un argumento inquietante y revelador. ¿No sería la leyenda negra algo surgido en la misma España y sólo utilizado más tarde por los enemigos extranjeros? García-Pinilla cita algunos ejemplos de españoles que atacan a España desde el extranjero como las memorias de Francisco de Enzinas o de Juan Pérez de Pineda, clérigo calvinista ortodoxo, que escribe una «Carta a Felipe II» advirtiéndole que «no puede ser un rey de cenizas». Una línea de crítica y disidencia que seguirán personajes como Bartolomé de las Casas, Antonio Pérez o incluso Fray Hernando de Talavera.

García-Pinilla rescata el libro que ha sido pilar de la leyenda negra: «Artes de la Inquisición Española», publicada en Heidelberg en 1567, de autor anónimo y que describe los autos de fe de Sevilla contra la herejía protestante. Un libro que, a raíz de la Guerra de los Treinta Años, se convierte en instrumento político para crear una imagen del enemigo.

Stefania Pastore también subraya esos espacios de resistencia que existieron en España con respecto a la Inquisición y que provocan esta proyección negativa de España desde dentro. Y recuerda que el primer historiador ‘crítico’ fue Juan Antonio Llorente y su discurso ante la Real Academia de Historia en 1811.

Antonio Sánchez Jiménez, profesor de la Universidad de Neuchâtel en Suiza, asegura que la leyenda negra ha resurgido en los momentos de crisis de España. Y citó la famosa obra de Julián Juderías, publicada en 1914, como la clave de creación del término leyenda negra. «Es un concepto que se creó siglos después y se aplica a una realidad previa».

Así que ¿no será la leyenda negra una falsificación histórica surgida paradójicamente para negar las falsificaciones históricas contra España? Jiménez Sánchez afirma que todos los países ‘sufren’ clichés. «¿Qué imágenes tenemos de los ingleses? En positivo sería el lord inglés elegante tipo Phileas Fogg y en negativo, un salvaje hoolingan. Los dos son estereotipos absurdos porque la realidad inglesa es mucho más compleja. Igual que ocurre con los españoles».