Goya, fuente de inspiración para los compositores españoles
José Luis García del Busto, en el centro, escoltado por Cristóbal Halffter (izquierda) y Joaquín Soriano - víctor lerena

Goya, fuente de inspiración para los compositores españoles

El crítico musical José Luis García del Busto glosó ayer, en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la relación entre la música y otras artes

susana gaviña
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El crítico y musicólogo José Luis García del Busto ingresó ayer en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ocupando la plaza vacante del también crítico Antonio Iglesias, fallecido hace ahora dos años. Ambos, que mantuvieron una larga amistad, también coincidieron durante años en las página de ABC.

«Esta circunstancia, así como otra muy triste - la enfermedad y muerte de nuestro común amigo Carmelo Bernaola- supusieron el estrechamiento de mi amistad con aquel hombre a quien ahora me honro -muy orgulloso y un tanto abrumado- en suceder como portador de la Medalla número 11 de esta Real Academia», confesó García del Busto en las primeras líneas de su discurso, cuyo tema versó sobre sobre la relación de la música con otras disciplinas artísticas, a las que también da cobijo esa docta casa.

De Barbieri a Encinar

Titulado «Las otras artes en la música de compositores académicos», el musicólogo trazó un recorrido, partiendo de mediados del siglo XIX hasta nuestros días, por aquellas partituras que los compositores miembros de la Academia escribieron «para glosar artistas u obras pertenecientes a las otras artes» que acoge la institución, como la pintura, la escultura, la arquitectura y las «Nuevas Artes de la Imagen».

García del Busto realizó el paseíllo hacia el estrado acompañado por el pianista Joaquín Soriano -«que representará aquí a todos los intérpretes que forman parte de la Sección de Música»- y de Cristóbal Halffter -«para que, en este trance de mi ingreso en la Academia, quedara completado el protagonismo de los compositores de la generación a la que más estudio y trabajo he dedicado en mi carrera (los maestros Halffter, De Pablo, García Abril y Tomás Marco)».

Su viaje a través de las obras de esos compositores que ilustraron musicalmente a otros artistas, arrancó con Francisco Asenjo Barbieri, quien alumbró la zarzuela «Pan y toros» en 1864, entre cuyos personajes incluyó a Francisco de Goya, pintor al que haría referencia de manera recurrente en otras obras como «El barberillo de Lavapiés» o «Chorizos y polacos».

Después de Barbieri fue desglosando, de manera cronológica, la vida y milagros de Felipe Pedrell, Emilio Arrieta, Conrado del Campo, Joaquín Turina, Moreno Torroba..., así hasta llegar a sus contemporáneos -o casi-, como Luis de Pablo, Cristóbal Halffter, García Abril y Tomás Marco, para concluir con el más bisoño, José Ramón Encinar, encargado a su vez de darle la réplica.

Tan exhaustivo repaso, tuvo como conclusión un nombre. Goya. «Ningún otro artista plástico de ayer ni de hoy ha motivado de manera tan frecuente y honda como Goya».

Un nuevo tipo de musicólogo

En su discurso de contestación, Encinar destacó de José Luis García del Busto su «formación compleja y plural» y también «su inquebrantable vocación, por cuyo ejercicio está hoy con nosotros, que le ha llevado a estudiar disciplinas musicales bien concretas bajo el punto de vista técnico». Lo que en su opinión, «hace trizas» las definición arrojada por Flaubert sobre los críticos, a los que llegó a calificar de «Aristarco (o eunuco)». Con José Luis García del Busto entra en la Academia «un nuevo tipo de musicólogo», sentenció el compositor y director de orquesta.

El acto concluyó con un pequeño convierto en el que sonaron obras de Carmelo Bernaola, interpretadas por Anselmo Serna, al órgano, y el violinista Alejandro Bustamante.