El amor de «Tristán e Isolda», envuelto en el agua y el fuego de Bill Viola
Robert Dean Smith, junto a la proyección del vídeo de Bill Viola en «Tristán e Isolda» - Javier del real

El amor de «Tristán e Isolda», envuelto en el agua y el fuego de Bill Viola

El Teatro Real estrena esta tarde la obra de Wagner, en el esperado montaje que supuso el debut operístico del videoartista, y que cuenta con la dirección de escena de Peter Sellars y musical de Marc Piollet

susana gaviña
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Maratón Bill Viola (Nueva York, 1951) el pasado jueves para cubrir las actividades que el videoartista estadounidense protagonizará durante varios meses en Madrid. Además de una exposición en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, el esperado estreno este domingo en el Teatro Real del montaje, presentado en 2005 en la Ópera de París, de «Tristán e Isolda», de Wagner. Una producción que supuso el debut operístico de Viola y que se produjo de la mano del entonces director del teatro parisino, Gerard Mortier (en su haber tiene otras sonadas iniciaciones en este terreno, como la de Michael Haneke, que también aterrizó en Madrid la temporada pasada con su excelente «Così fan tutte»).

Conocido es el interés del exdirector artístico del coliseo madrileño por maridar distintas disciplinas, y un buen ejemplo de ello es este montaje en el que la música de Wagner convive con la proyección de un vídeo «con el que he querido introducir la idea de imágenes en movimiento constante, reflejo de un mundo en el que todo continúa, que nunca duerme...», explicó ayer en rueda de prensa Viola.

Arropado por un «extraordinario equipo», encabezado por el director de escena Peter Sellars (que hace unas semanas presentó su versión de «The Indian Queen» en el Real), el artista reconoció que lo que más le atrajo de este proyecto fue «la historia de “Tristán e Isolda”, porque está basada en un mito. Es una historia fuera del tiempo, fuera de la conciencia, que no surge de la cabeza sino que sale del sentimiento, del corazón». Y, sobre todo, «no es una tragedia. Es una experiencia vital que te envuelve, que está fuera de tu control. Es la entrega incondicional, que está más allá de la vida». A lo que añadió que se trata de «una ilustración del paisaje interior del ahora. Es una obra que se produce en tiempo real. Todo se mueve en continuo en la misma dirección, pero no hacia un desenlace».

Admirador de San Juan de la Cruz

Viola, que se confiesa admirador de San Juan de la Cruz -«es uno de mis héroes, fue mi guía y me enseñó mucho durante años»- ha vertido en este trabajo los leit motiv que nutren su trabajo: como la presencia de los cuatro elementos, en este caso centrados más en el agua y en el fuego («los dos reales, porque en el vídeo no se incluyen imágenes digitales», matizó); así como la contraposición de opuestos -luz y oscuridad, hombre y mujer, vida y muerte-.

Estrenado en 2005, el artista confiesa que no ha realizado cambios en el vídeo. «Cuando acabo un proyecto dejo que la obra siga su curso libremente. Hay que dar un paso atrás para que tenga vida propia». Sin embargo, Sellars si ha desarrollado cambios en la escenografía durante estos diez años. «Cada cantante ha aportado su parte de inteligencia. Y ahora yo encuentro en la obra cuestiones emocionales diferentes».

En cuanto a la dirección musical, asume la batuta el francés Marc Piollet, al que acabamos de ver en «L’elisir d’amore» y que ha tenido que sustituir repentinamente a Teodor Currentzis por enfermedad. En el reparto, Violeta Urmana y Robert Dean Smith defenderán los principales papeles de la ópera de wagner durante las ocho funciones (hasta el 8 de febrero), todas ellas a las 18 horas, que se solaparán con el estreno mundial el próximo 28 de enero de «Brokeback Mountain».