El mejor Mahler, hoy y mañana en el Maestranza con la Sinfónica de Sevilla
Sinfónica de Sevilla, dirigida por Pedro Halffter - guillermo mendo
música clásica

El mejor Mahler, hoy y mañana en el Maestranza con la Sinfónica de Sevilla

La 7ª sinfonía es uno de los momentos cruciales de la temporada de abono de la orquesta

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El programa de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (Ross) llega hoy a uno de sus momentos «cumbre» de la temporada con la 7ª sinfonía de Mahler, una pieza emblemática de la música clásica de todos los tiempos. Será la segunda vez que la Ross la interprete en el teatro Maestranza, bajo la batuta de Pedro Halffter. La primera fue el 7 de junio de 2007.

El músico madrileño y la orquesta sevillana la han ensayado a conciencia, sabedores de la importancia de estos dos conciertos, que tendrán lugar hoy y mañana, y que serán, junto con la intepretación de la 9ª sinfonía, con la que se cerrará la temporada, los dos hitos del ciclo de abono. Halffter ofrecerá antes del concierto una conferencia gratuita a todos los abonados y asistentes al concierto, en la que destacará la importancia de esta obra y contará detalles y anécdotas de su gestación.

La 7º sinfonía malheriana, subtitulada «La canción de la noche», se compuso entre los veranos de 1904 y 1905 y se estrenó en Praga en septiembre de 1908, dirigida por el propio Mahler, a pesar de las reticencias de su editor, Guido Adler, que desconfiaba de su éxito, por considerarla «poco comercial». Tampoco Bruno Walter, uno de sus alumnos, quiso interpretarla.

Sin embargo, muy pronto la Séptima se convirtió en una de las obras referenciales de Mahler. Schoenberg, que decía que cada minuto que pasaba escuchándola «se sentía mejor» y que «no había ni un momento de recaída», escribió sus «Cinco piezas orquestales» con esta composición en la cabeza; y Alban Berg dividió cada acto de su ópera «Wozzeck» en cinco movimientos mahlerianos inspirados en los de la 7º sinfonía. Anton von Webern le rindió homenaje en sus «Tres canciones orquestales».

Mijaíl Gorbachov decía, cuando era presidente de la Unión Soviética, que «la música de Mahler es la banda sonora de nuestra propia vida». Hoy y mañana tienen los sevillanos la oportunidad de comprobarlo en el teatro de la Maestranza.