Montserrat y Bernabé Martí agradecen al público su ovación
Montserrat y Bernabé Martí agradecen al público su ovación - ANTONI BOFILL

Barcelona sonríe a Montserrat Caballé en su homenaje

La despedida llenó el Liceu de un público heterogéneo, como el que la adoró en vida

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La platea del Liceu se llenó ayer, una noche más, de trajes de gala. Montserrat Caballé habría cumplido 86 años y un nutrido grupo de amigos unió esfuerzos y talentos para rendirle el homenaje que merecía. En el quinto piso, los tacones y las lentejuelas se tornaban en mochilas e incluso zapatillas deportivas. En todo teatro se entremezclaban asiduos con asistentes que parecían pisarlo por primera vez. Caballé tuvo hasta su último día admiradores de procedencias variopintas, y muchos de ellos quisieron asistir a la gala para decirle adiós.

En el acto cantaron compañeros y discípulos suyos, desde Josep Carreras, Joan Pons y Jaume Aragall, hasta Saioa Hernández, Pene Pati y Begoña Alberdi. A través de sus voces, Verdi, Bizet, Puccini, Händel, Leoncavallo, Gounod y Ponchielli se unieron al homenaje. Con todo, la mayor ovación se la llevó la propia homenajeada, Montserrat Caballé. Se proyectaron varias de sus actuaciones icónicas, y el aplauso fue atronador al finalizar la «Casta diva» de la Norma de Bellini que protagonizó en Orange en 1974. El mítico «Barcelona» con Freddy Mercury cerró el homenaje.

Varios colegas de profesión no pudieron asistir en persona, pero sí quisieron estar presentes con vídeos. Plácido recordó «el fiato prodigioso que tenía», y aseguró que «como no lo necesitaba, a veces incluso se le olvidaba respirar». El director Zubin Mehta recordó las numerosas ocasiones en las que actuaron juntos, como «Salomé en Roma, la Novena de Beethoven en Nueva York, o el Réquiem de Verdi en Israel». Todos estos conciertos fueron, dijo, «experiencias inolvidables», y confesó: «Cada vez que me miraba cuando cantaba, me costaba dirigir».

Gran persona

El tenor Juan Diego Flórez puso el acento en su personalidad: «Tenía grandes cualidades humanas, y sus carcajadas eran verdaderamente contagiosas». Peter Gelb, director general del Metropolitan de Nueva York, aseguró que «en una época dorada para la ópera, Montserrat Caballé destacó como una de las mejores artistas que haya cantado nunca en el escenario del MET».

Antes del inicio del homenaje, y en el propio Liceu, se hizo entrega a la familia de la Medalla de Oro de Barcelona. El consistorio concedió en noviembre su máxima distinción, a título póstumo, a Caballé. «La ciudad sonríe a mi madre con esta medalla», aseguró la hija de la artista, Montserrat Martí. «Hoy es una satisfacción encontrarnos en el gran templo de la ópera que nos proyecta internacionalmente y Montserrat Caballé lo consideraba su casa», dijo la alcaldesa Ada Colau durante el acto.

Colau, el ministro de Cultura, José Guirao, y la consejera de Cultura de la Generalitat, MariàngelaVilallonga, asistieron posteriormente al homenaje a la diva, desde el palco de autoridades. Figuras destacadas de la cultura estuvieron presentes también en la celebración. Entre ellos, el artista plástico Frederic Amat, la cineasta Isabel Coixet, la cantante Mónica Naranjo. No estuvo presente, en cambio, el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra.