Daddy Yankee, el primer artista de reguetón que llena el Wizink Center madrileño

El autor de «Gasolina» presenta su último álbum, «El disco duro»

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Pocos, o mejor dicho nadie imaginaba lo que estaba a punto de ocurrir en el panorama musical global cuando Daddy Yankee lanzó hace ya quince años el single «Gasolina», una canción cuyo enorme éxito fue interpretado como una mera anécdota por la mayoría de los comentaristas musicales de la época. Craso, pero que muy craso, error.

La canción le dio fama mundial, le granjeó contactos de primer nivel, y aupó el disco que la contenía, «Barrio fino», hasta la primera posición de la lista Top Latin Albums de Billboard, convirtiéndolo en el más vendido de la década en lo que a música latina se refiere. Pero es que, además, era un auténtico temazo.

Tres lustros después, Daddy Yankee va a ser el primer reguetonero en llenar el Wizink Center, en una fiesta que tendrá lugar este domingo. Pero se echa muy en falta la potencia musical y el ímpetu interpretativo que derrochó el artista puertorriqueño en el que sigue siendo su mejor himno hasta la fecha.

Las tornas han cambiado, y el reguetón ha dejado de ser una tentación «underground» para convertirse en el «mainstream» del nuevo milenio, refugio de mediocres y viejas glorias desesperadas por alcanzar una actualización imposible. Sigue habiendo estrellas del género que se merecen tal calificativo, pero la saturación ha llevado a este movimiento a un nivel de calidad medio realmente lamentable.

Reguetón protesta

Es bueno recordar que, antes de los «megahits» que siguieron a «Gasolina», como el «Despacito» en dueto con Luis Fonsi, «Con calma» junto a Snow, «No lo trates» con Pitbull y Natti Natasha, o «Adictiva» en colaboración con su compatriota Anuel Aa, el papi yanqui había grabado tres discos que bebían algunos sorbos del «reguetón protesta» de Vico C, uno de los artistas que mejor introdujeron temas sociales en el género durante su etapa seminal a finales de la década de los ochenta.

Más cosas que son convenientes recordar, pues: el reguetón comparte una característica esencial con otras músicas que se presuponen más elevadas, como el blues o el flamenco. Es una creación de las gentes de los estratos más humildes, más pobres de la sociedad que lo vio nacer y, por ende, lleva en su seno mucha más verdad de lo que algunos puedan imaginar o alcanzar a ver. Otra cosa es lo rápido que está mutando el ritmo rompecaderas. Quién sabe cómo hubiera evolucionado si se hubiese hecho popular antes de internet.