El pianista Lang Lang, el jueves en Madrid - Efe

Lang Lang: «He aprendido que a veces hay que saber parar y darse un tiempo para hacer las cosas»

El pianista chino, que ha vuelto a España tras recuperarse de una tendinitis en su mano izquierda, tocó en el Museo del Prado ante «Las Meninas»

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Luminosamente vestido de blanco -chaqueta, pantalón y camiseta-, solo roto por las zapatillas deportivas blanquinegras y, claro, por su asiático cabello oscuro; después de haber reposado apenas una hora en la habitación del hotel, al que había llegado tras viajar toda la noche desde Nueva York; pero sonriente y complaciente con los fotógrafos, a los que mostraba orgulloso sus manos, sus valiosas herramientas de trabajo. Así se presentó el pianista chino Lang Lang (1982) en Madrid. En el Teatro Real ofrecerá hoy un concierto junto a la orquesta titular del coliseo, bajo la dirección de Ivor Bolton, con obras de Mozart («Sinfonía Nº 41 en Do mayor “Júpiter”» y la obertura de «La clemenza di Tito») Beethoven («Concierto para piano y orquesta n.º 2») clausurará la IV edición de Formentor Sunset Classics. «He elegido este concierto porque es una música preciosa, con momentos muy poéticos, especialmente en el segundo movimiento. Beethoven lo escribió muy joven, pero entre los movimientos ya se observa un progreso como músico». Y el día 25 tocará junto a la Orquesta de la Comunidad Valenciana, bajo la batuta de Josep Caballé Domenech, el «Concierto para piano núm. 24», de Mozart, junto a obras de Weber y Richard Strauss.

Pero antes, Lang Lang ofreció anoche a un selecto público una delicatessen: la interpretación de dos piezas en el Museo del Prado, ante «Las Meninas» de Velázquez, en un breve concierto para un público exclusivo. «No es la primera vez que hago algo similar; toqué una vez ante el templo de Dendur en el Museo Metropolitano de Nueva York; he tocado también entre tiburones en el Oceanográfic de Valencia... Pero nunca he tocado ante un cuadro; el Prado es, además, uno de los museos que más me gustan del mundo, y en él hay cuadros verdaderamente maravillosos.. Estoy emocionado e impaciente. Tengo la suerte además de que me van a dar un tour privado».

Lang Lang es desde hace años uno de los pianistas clásicos más populares y con mayor actividad. En noviembre de 2017, una tendinitis en su mano izquierda le obligó a parar y amenazó seriamente su carrera. Ese período de descanso le ha servido de reflexión. «He tenido mucho tiempo para pensar sobre la música, sobre mi carrera y sobre mi futuro -asegura-. Y he vuelto más agradecido si cabe por poder dedicarme a esta profesión y valorándola aún más de lo que lo hacía. Es fantástico poder tocar e influir en gente para que ame la música».

Instalado desde hace años en una posición en la que es fácil rodearse de aduladores que esconden la realidad, asegura Lang Lang que su familia y un puñado de buenos amigos le ayuda a «mantener los pies en la tierra». «Todos necesitamos un apoyo y buenas amistades».

Es consciente de que la tendinitis fue un punto y aparte en su carrera. Ahora quiere afrontarla guardando «un mayor equilibrio» en su vida entre sus conciertos y su actividad educativa. «Tengo que repetirme que he de darme tiempo para hacer las cosas. Creo que el parón me ha hecho más paciente, y espero que más profundo. He aprendido que hay que saber parar y darse tiempo».

Su último trabajo, « Piano Book» (D.G.) recoge piezas emblemáticas y populares. «He recogido mis obras favoritas desde que toco el piano, y quiero sensibilizar al sector educativo de la importancia de la formación musical; nunca es suficiente el dinero que se destina a ella». Pero, asegura, no necesita de ese repertorio popular para atraer a los jóvenes. «Ya existe el vínculo; la música clásica tiene la belleza necesaria para conectar con el público joven».