Madonna, vientos de decadencia en Eurovisión

La artista estadounidense desafinó y demostró estar fuera de onda en una actuación que rozó el patetismo

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Al margen del espantoso reguetón makinero con el que compareció la representación española en Eurovisión, y de las actuaciones esperpénticas de turno, hubo algo que llamó poderosamente la atención en la pasada edición del concurso: el bajísimo estado de forma de Madonna.

La cantante estadounidense, que ha visto cómo las nuevas generaciones le roban el «show» de Superbowl año tras año (no cuentan con ella desde 2012), ha debido decidir que quizá ya era hora de cambiar de escenario para volver a atraer la atención mediática, y ha dado lustre a Eurovisión Israel presentando allí su nuevo disco, «Madame X». El golpe publicitario está dado, pero su actuación ha desencadenado algunos efectos no deseados.

Para empezar, todo el mundo vio cómo la Ciccone desafinaba a lo bestia al arrancar su «show» con su clásico «Like a prayer».

El espectáculo siguió a modo de popurrí con el cuarto single de su próximo «Future», donde no desafinó porque los efectos de Vocoder y Autotune dirigieron sus pasos vocales. Pero el tema, un reggae sosísimo y sin personalidad en colaboración con el rapero Quavo, se reveló como una de las peores canciones que haya firmado Madonna. No hay más que ver cómo el público se va apagando a medida que avanza.

El final de la actuación llegó a rozar el patetismo, con Madonna moviéndose más como una señora mayor en una boda que como la audaz bailarina que todos la conocemos. Estar fuera de onda, y ver que el pop de baile tradicional vive horas bajas, le ha llevado a caer en el ridículo de aferrarse a tendencias ya revenidas como el reggae-pop, y a pegarse como una rémora a los artistas que están de moda, léase los del movimiento «urban latin». Sin disimulo, y encima acometiendo las colaboraciones sin excesivos controles de calidad.

Quizá sus dos singles con Maluma tengan cierto gancho, pero actualizarse a toda prisa por la vía latina le está haciendo cometer errores. Si no fuera así, ¿cómo es posible que uno de ellos, «Medellín», no haya recolectado ni 25 millones de reproducciones en Youtube al mes de publicarse, cuando el «Con Altura» de Rosalía sobrepasó de largo los 50 millones en el mismo tiempo? Del otro, «Soltera», mejor ni hablar. En tres días apenas tiene medio millón de visualizaciones, y «Con Altura» superó los dos millones en menos de cuarenta y ocho horas.

A no ser que el resto de su esperado disco sea un auténtico bombazo, Madonna podría entra en una decadencia difícil de revertir. Aunque también es cierto que ya se ha visto en estas lides en otros momentos de su carrera, y casi siempre ha sabido reiventarse con acierto.