James Alan Hetfield, líder y guitarrista del grupo, durante el concierto en Madrid
James Alan Hetfield, líder y guitarrista del grupo, durante el concierto en Madrid - EFE

Metallica revienta Valdebebas

Más de 68.000 almas se dieron cita en el concierto que la banda ofreció anoche en Madrid

MadridActualizado:

Se respiraba excitación entre las 68.000 almas que se congregaron ayer en Valdebebas, en Madrid. Los californianos colgaron el cartel de «no hay entradas» a las pocas semanas de que se iniciara la venta para el segundo concierto de la gira Worldwired Tour, el primero en nuestro país. Todavía quedan algunas entradas para el show de mañana domingo en el estadio olímpico de Barcelona.

En la entrada al recinto podía verse una larga fila de gente salpicada de montañitas de botellón. Periplo habitual en las citas del recinto del Mad Cool, afortunadamente sin los problemas de acceso de su última edición. Los «caminantes negros» discurrían tranquilos y con ambiente festivo, aunque las caras se torcían cuando tocaban nuevas esperas para conseguir algo que llevarse a la boca.

Los artistas invitados caldearon el ambiente. Primero Bokassa y luego Ghost, banda muy efectiva en salas medianas, que hizo un concierto más que correcto pero que en citas como esta siempre queda deslucido por la expectación generada por el grupo principal y porque la hora soleada de su actuación no acompañaba a la pirotecnia y disfraces que lucieron.

Metallica hace esperar al personal unos veinte minutos. Suenan disparos de revólver e imágenes de «El bueno, el feo y el malo» en las pantallas con la famosa melodía de Ennio Morricone («The Ecstasy of Gold»). Pantallas y escenario teñidos de rojo y aparecen los cuatro componentes de la banda de thrash metal. «La familia de Metallica está aquí. ¿Es así?», grita James Alan Hetfield, con look motero, y entona «Hardwired». «¿Tú los ves?» se comenta entre el público. Parece que hay que medir más de 1,80 para poder ver a los ídolos ya que la colocación del escenario no ayuda.

Tras «Memory Remains», suena un hit coreado por cada asistente: «The Unforgiven», tema que Hetfield interpreta con dos guitarras colgadas, la acústica como protagonista y la eléctrica preparada para después. Pregunta el vocalista si ha gustado su último álbum («Hardwired... to Self-Destruct») y asegura que lo lleva en su coche y en el de su madre. No parece muy convencido el respetable. Sonarán después «Here Comes Revenge» y «Moth Into Flame».

La guitarras de Kirk Hammet están decoradas, como es habitual, con imágenes de películas clásicas de terror. Su atuendo se acerca más a la moda mainstream. Robert Trujillo, el bajista de origen mexicano, demuestra estar tan en forma como siempre. Con sus sempiternas trenzas, que aparecen también en el videojuego de «Guitar Heroe», hace las delicias del personal. Las arengas de Hetfield aluden a la media de edad de los asistentes, pero habla de ellos mismos: «Somos viejos y gordos y llevamos 38 años de carrera». Antes de interpretar «Sad but True» hace una pregunta retórica: «¿Queréis heavy ahora?». El público responde con la letra memorizada.

Es el turno del mexicano, que dice en nuestro idioma: «Vamos a tocar una canción de una banda española». Él mismo entona un esperpéntico tema de Los Nikis, «Brutus». Momento surrealista y manos a la cabeza bajo el escenario... Tras esta «broma», llega el homenaje a Cliff Burton (el bajista fallecido con solo 24 años en 1986 en un accidente de autobús), acompañado por el solo de bajo de Trujillo. Tras «No Leaf Clover» y «St. Anger» aparece fuego en distintos puntos del escenario y suena otro hit: «One». Ya refresca en Valdebebas cuando se suceden las canciones más celebradas. A partir de aquí es el momento álgido del concierto.

Los temas más coreados

«Master of Puppets» puede ser el mejor tema de Metallica. Le sigue «For Whom the Bell Tolls», con imágenes de lo que parecen milicianos españoles de la Guerra Civil y reminiscencias de lo que nos contó Hemingway. Es el momento para que se luzca el batería, Lars Ulrich. Hetfield pregunta al público qué canción quiere ahora y se responde a sí mismo que es «Seek&destroy», lo que da lugar a un nuevo solo de batería.

Metallica se despide con agradecimientos al público madrileño y aparecen retazos de la bandera española en las pantallas, que quedará completa ante el público durante «Lord of Summer». El momento más esperado de la noche era «Nothing Else Matters». Todo, absolutamente todo el público, se la sabe. Algunos optan por disfrutar de la canción, los menos. Otros graban con sus móviles. Lo mejor tenía que llegar al final, «Enter Sandman» es un temazo, no hay mejor manera de coronar este concierto. «¿Estáis todavía aquí?», pregunta el vocalista. «Metallica loves you, Madrid» será la despedida de una banda que se resistía a marcharse; todavía saldría el grupo un par de veces a saludar de nuevo.

Solo cabe esperar que, para próximas ocasiones, la organización sepa resolver bastante mejor las opciones de transporte para los asistentes a ese recinto que, en solo dos meses, volverá a acoger a decenas de miles de personas en la próxima edición del Mad Cool.