Locomía triunfo a finales de los 80 y principios de los 90 - ABC

Muere Santos Blanco, el rubio de Locomía, a los 46 años

El cantante estuvo en los momentos más exitosos de esta banda de impactante presencia escénica por el uso de grandes abanicos y hombreras

MadridActualizado:

El bailarín y cantante Santos Blanco, miembro de Locomía, ha muerto de manera natural a los 46 años, según ha anunciado su oficina de management, la Agencia Tarré. «Por mala suerte, hoy toca despedirnos de un ser único que dejó una huella imborrable», tuitea la cuenta oficial del grupo.

Blanco no era miembro fundador de esta banda muy popular en España durante finales de los 80 y principios de los 90, sobre todo por su impactante vestimenta plagada de grandes abanicos y hombreras. Pero pasó a integrar el grupo cuando tuvieron mayor presencia internacional.

La formación original del grupo, en la que no estaba Blanco, se unió en 1984, y estaba f0rmada por Xavier Font, Luis Font, Gard Passchier y Manuel Arjona, pero fue mutando varias veces a lo largo del tiempo. La marca de la casa era sus peinados, sus hombreras, sus abánicos... una estética muy Bowie, que incluso conoció la existencia del grupo en una discoteca ibicenca y se quedó prendado de ellos hasta el punto de contratarlos.

Justo, además, este 2018 se han cumplido 25 años de la publicación del último y mejor álbum de la banda, «Party Time»(1993). El que fuera uno de los grupos más rompedores del pop español y que, sin duda, pasará a la historia de nuestra música por su originalidad presentaba el último álbum de su carrera. Aunque han intentado recuperar el grupo con nuevos componentes, nunca tuvieron la misma relevancia que en los 90.

«Santos llegó a Locomía en un momento álgido y de gran éxito del grupo. Su aparición fue clave para brillar como nadie en ese inolvidable festival de Viña del Mar, en 1992. Su rostro angelical y su cuerpo apasionado por la danza le hicieron inolvidable en este concepto», han escrito en la página oficial del grupo en Facebook en un mensaje que concluye: «El cielo se viste de gala para recibir a un ángel que danzará y brillará con luz propia».