Plácido Domingo, durante uno de los ensayos de «Giovanna d'Arco»
Plácido Domingo, durante uno de los ensayos de «Giovanna d'Arco» - Javier del Real

Plácido Domingo, de nuevo en el Teatro Real

El cantante madrileño interpreta los días 14, 17 y 20 de julio la ópera «Giovanna d'Arco», de Verdi, en versión de concierto

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El año próximo, Plácido Domingo celebrará sus bodas de oro con los escenarios madrileños. Aunque madrileño -nació en la calle Ibiza, como recuerda cada vez que tiene ocasión-, no cantó en su ciudad natal hasta 1970, cuando interpretó «La Gioconda» en el Teatro de la Zarzuela. Desde aquella primera vez, la presencia del tenor (ahora barítono) en Madrid se ha convertido en una costumbre ritual que ha interrumpido en muy pocas ocasiones. Hubo unos años en que reservaba las fechas cercanas a San Isidro; ahora prefiere los albores del verano y, fiel a ello, Plácido Domingo encabeza el cartel de la última ópera que presenta el Teatro Real esta temporada: «Giovanna d’Arco», de Verdi, un título completamente infrecuente -en el coliseo madrileño, de hecho, no se ha visto nunca- y que se ofrecerá en versión de concierto los días 14, 17 y 20 de este mes. Domingo cantará el papel baritonal de Giacomo junto a Carmen Giannattasion, Michael Fabiano, Moisés Marín, Fernando Radó y los conjuntos titulares del Teatro Real, bajo la batuta de James Conlon.

Plácido Domingo se confesó ayer «feliz de estar en mi ciudad y en este teatro que hemos recuperado y tanto necesitábamos», y se disculpó por no venir a interpretar una producción operística: «Es difícil venir a hacer doce o trece funciones como afortunadamente hace este teatro de cada título».

Sorprendente

No es «Giovanna d’Arco» -en esto coincidieron también Joan Matabosch, director del Teatro Real, y James Conlon- una obra que merezca la pena más allá de la música, que muestra a un Verdi que está ya adentrándose en la madurez y anticipa al que encontraremos ya en sus títulos más populares. «Hay un número muy especial, un coro de hombres al final del primer acto, completamente increíble, que no se ha visto antes en Verdi -dijo Domingo-; por mucho que analicemos al compositor, nunca terminaremos de conocerlo del todo, nos sigue sorprendiendo cada día».

«Giovanna d’Arco» no es un título nuevo para Plácido Domingo, que tuvo ocasión de cantar el papel de tenor -«al principio de mi carrera, hace un par de años», bromeó- en una magnífica grabación junto a Montserrat Caballé, y que ha incorporado hace poco el papel de barítono a su repertorio. «Es una obra sumamente interesante -resumió-, un Verdi un poco donizettiano, belcantista, con partes muy difíciles, especialmente la de la soprano».

«Giovanna d’Arco» se estrenó en la Scala de Milán en 1845. Está basada en «Die Jungfrau von Orleans» («La doncella de Orleans»), de Schiller, y el libreto lo escribió Temistocle Solera, un personaje vinculado al Teatro Real, ya que en 1851 se convirtió en el segundo empresario de la historia del coliseo. Schiller, según Matabosch y Conlon, no hubiera reconocido probablemente su libreto, ya que Solera realizó muchos cambios. «Giovanna no muere en la hoguera -descubrió James Conlon-... Aunque ya hay mucho fuego en “Il trovatore”», rió, en referencia a la producción de esta obra que presenta el Real. «Tiene la estructura típica de Verdi -añadió el director de orquesta- y sobre la que caricaturizó Bernard Shaw, que decía que la ópera es un tenor y una soprano que quieren hacer el amor y un barítono que quiere impedirlo».

Puesta en escena

A propósito de las dificultades para poner en escena «Giovanna d’Arco», Plácido Domingo aprovechó para recuperar una antigua pendencia de los cantantes con los directores de escena. «Hay muchas escenografías que pueden servir para hacer en ellas diez o doce óperas distintas; yo vi hace poco un “Otello” que se presentaba en una caja negra que podía servir para cualquier otra obra...»

«Todos los cantantes preferimos interpretar las óperas en escena y no en concierto -respondió Domingo a una pregunta sobre la diferencia entre las dos modalidades -, pero a veces, como en esta ocasión, es imposible. Es más difícil interpretar a un personaje sin el vestuario, el maquillaje y los movimientos, y basándonos solo en nuestra interpretación musical».