Ricardo Lezón, cantante y líder de McEnroe, en las oficinas de la discográfica Subterfuge, en Madrid
Ricardo Lezón, cantante y líder de McEnroe, en las oficinas de la discográfica Subterfuge, en Madrid - GUILLERMO NAVARRO

Ricardo Lezón, cuando la música también es literatura

El líder de McEnroe, que el viernes actúa en Madrid para presentar su último disco con entradas agotadas desde hace meses, repasa la trayectoria de la banda de Getxo y analiza el estado actual de la industria en España, con sus virtudes y defectos

MadridActualizado:

Escuchar una canción de Ricardo Lezón (Guecho, Vizcaya, 1969) es como leer un poema maravilloso, de esos que te agarran en el primer verso y te hacen cabalgar hasta el último, sin aliento, extenuado por la intensidad, pero feliz, aunque a veces duela. Desde que empezó, junto con Jaime Guzmán, hace ya diecisiete años, en esa aventura musical llamada McEnroe, Lezón tuvo claro que tan importantes eran las letras como la melodía que hacía de ellas una historia que importara a la gente. Y se ha mantenido fiel a esa filosofía, casi de vida, en todos los discos que la banda ha facturado, aunque por el camino hayan surgido colaboraciones, un libro de relatos y poemas, muchos poemas.

Portada de «La distancia»
Portada de «La distancia» - ABC

Esa plácida convivencia, sin sobresaltos ni celos patológicos, entre música y literatura vuelve a repetirse en «La distancia», el último trabajo de McEnroe, que el grupo presentará el viernes en un concierto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para el que no quedan entradas desde hace meses. Un título que no es casual -en esto de la creación casi nada lo es-, según explica Lezón en una charla en las oficinas de la discográfica Subterfuge en Madrid. «Llevamos juntos desde el año 2002, lo que pasa es que siempre hemos estado separados. Los cinco somos de Getxo, pero nos hemos visto muy poco. Siempre ha habido un parón después de cada disco, porque nunca hemos tenido un plan diseñado ni hemos sabido muy bien lo que íbamos a hacer». De hecho, tras publicar «Rugen las flores» en 2015, ni siquiera sabían si harían un álbum más. «Pero siempre se vuelve, es como la nave nodriza. McEnroe es la casa, todo empezó ahí y es el núcleo del que surgen las demás cosas».

Cambios

Aunque «muy pocas veces» Lezón se sienta a escribir una canción, «salen del inconsciente», reconoce que en este disco le ha dedicado «más tiempo a las letras». Para la banda, referente del «indie» nacional, «La distancia» supone un «cambio» en su discografía, e incluso llegaron a sentir algo de vértigo, por eso Lezón experimenta cierta desazón al escuchar comentarios que les tachan de continuistas. «Líricamente es distinto, yo lo he notado así y a mí lo que digan los demás... Siempre que grabamos el disco no lo escucho en mucho tiempo y luego lo vuelvo a escuchar. Yo creo que es un disco de amor, que es el tema sobre el que más he escrito y sobre el que más hemos cantado McEnroe y el resto de grupos de la humanidad». Pero es un amor distinto. No es sólo el romántico de tufillo empalagoso. Es mucho más, afortunadamente.

Aunque «económicamente» no puede vivir de ella, a Lezón la música le ayuda a «vivir de otra manera». Y en esa otra forma de vida, ajeno como confiesa estar a «las cosas de la industria y de la prensa musical», reconoce no darle importancia al debate que surgió cuando, en 2016, le dieron el premio Nobel de Literatura a Bob Dylan. «¿Por qué no va a ser literatura una buena letra de una canción? Yo he escrito poesía y al principio sí tenía clara la frontera, pero después he cogido bastantes cosas de un lado y las he puesto en otro y no ha alterado nada». Tampoco termina de entender la eterna pugna entre lo comercial y lo alternativo, y eso que de Rosalía sólo ha escuchado una canción, en el coche, cantada por su hija. «Igual que al “mainstream” se le pone una connotación negativa, a lo “indie” también se le coloca una positiva, y yo he visto cosas alternativas que no hay quien se las trague y cosas comerciales que son buenísimas. No sé si fuera pasa lo mismo, pero en España somos todos de A o B, rojo o azul, Madrid o Barça».

La industria

Lo que sí tiene claro Lezón es que en nuestro país «la industria musical no incluye a los artistas», que son, paradójicamente, «lo más importante» de ella. «Hace veinte años, hubiéramos ganado más dinero con la venta de discos, pero ahora vender un solo disco es dificilísimo. El “streaming”, tan difuso, introduce nuevos intermediarios y, al final, queda todo diluido. Si no vendo discos, ¿qué me queda? Estar en festivales. Supongo que Love of Lesbian vivirán fenomenal, pero nosotros no entramos en el circuito de festivales, sólo podemos tocar en salas, que han quedado reducidas de octubre a mayo. Ha habido una revolución con la que hay gente que ha salido muy bien parada y otros que no». No está hablando, ojo, del «factor éxito». «Yo no me estoy quejando, que no suene a queja. ¿Y si no gustas? Porque ahora lo tienes todo mucho más a huevo para gustar. Hay mucha gente que no acepta que no gusta porque no tiene éxito».

Luego están, además, los cambios en las costumbres, encabezados por la generación de sus propios hijos. «Mi padre me daba mil pesetas e iba a buscar un disco como loco, y cuando llegaba a casa lo escuchaba sin parar. Eso ya no lo hay. Ahora la gente, si en el segundo 24 no le engancha, va a la siguiente, una canción que igual has estado trabajando como un león». Pero, pese a todo, Lezón seguirá escribiendo canciones y tocando, «eso no me lo van a quitar».

Cubierta del libro de relatos de Ricardo Lezón
Cubierta del libro de relatos de Ricardo Lezón - ABC

Y la novela, ¿para cuándo?, se preguntan sus fans y unas cuantas editoriales. «Si supiese la de veces que lo he intentado... pero no puedo. No tengo carácter, no soy capaz de alargar algo. Hice el libro de relatos, pero no tengo muy claro que vaya a escribir más. La poesía me encanta, pero no me llena; la escribo y me gusta, pero me gusta más la prosa poética». Claro que con referentes como James Salter, al que define como «prodigioso», quizás Lezón se haya puesto el listón muy alto.