Rod Stewart
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Rod Stewart, el «vago» que fue deportado de España

Al cantante británico, que da dos conciertos en España, se le aplicó en 1963 la ley de vagos y maleantes en Barcelona

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Antes de convertirse en Rod «The Mod», mucho antes de que alcanzase el éxito con The Small Faces, Rod Stewart fue uno de los primeros hippies de la Pérfida Albión. Pelo largo y desaliñado, pintas desarrapadas y guitarra en ristre, la suya era una de esas siluetas que provocaban la indignación de «ladies and gentlemen». El camino que lo dirigió al hippismo arrancó cuando dejó de trabajar como sepulturero en el cementerio de Highgate, para probar suerte en el mundo de la música.

Se mudó al centro de Londres y, tras dos experiencias infructuosas con The Raiders (donde militaba Joe Meek, más tarde famoso productor) y The Ray Davies Quartet (el que montó los Kinks), hizo buenas migas con el músico de folk Wizz Jones, con quien compartió las primeras vivencias que marcarían su adolescencia. Juntos se involucraron en el movimiento «beatnik» y en las primeras manifestaciones contra las armas nucleares, siendo arrestados en tres ocasiones.

Pero, a mediados del año 1962, decidieron que lo que realmente querían era ver mundo. Con una pequeña bolsa de viaje y una guitarra, Stewart y Jones recorrieron parte de Gran Bretaña sacando unos peniques como músicos callejeros. Y no les fue mal, pues consiguieron lo suficiente para cumplir uno de los sueños de cualquier joven de los sesenta: ir a ver París.

Allí pasaron varios meses, conociendo a artistas locales (la leyenda dice que fue de ese modo como aprendió a tocar la armónica), tocando en lugares turísticos y durmiendo bajo los puentes del Sena, hasta que decidieron que habían tenido suficiente «french touch» y se animaron a ir hacia el sur, hacia España.

Y así fue como esta gran estrella de la música vino por primera vez a nuestro país: de mochilero. Pero la travesía catalana no acabó bien. Él pensaba que podía hacer las mismas cosas que hacía en París, y se dio de bruces con la realidad franquista. Una noche se echó a dormir bajo un puente de la ciudad, igual que hacía a orillas del Sena y, al cabo de unos minutos, se despertó con dos policías levantándole del suelo. Fue trasladado a comisaría y se le aplicó la ley de vagos y maleantes. Al ser extranjero y no tener contactos en España no tuvo opción: fue inmediatamente deportado.

Al regresar a Inglaterra fue cuando se encontró el movimiento «mod» en plena ebullición. Entró en el Jeff Beck Group, luego en los Small Faces y después arrancó una carrera en solitario con un brillante repertorio que lo mantuvo en lo más alto durante décadas. Ahora quizá ya no sea ese gran artista que firmaba canciones incontestables, pero ver a Rod «the Mod» en directo, con ese viejo repertorio infalible, sigue generando el cosquilleo de las grandes ocasiones.