Federico Moccia: «¿Yo soy feliz?»
Federico Moccia, durante la presentación. / Efe | Video: Virginia Carrasco
LITERATURA

Federico Moccia: «¿Yo soy feliz?»

El superventas italiano publica ‘Esta noche dime que me quieres’ donde ahonda en el filón inagotable de las relaciones de pareja

DANIEL ROLDÁN
MADRID Actualizado:

Federico Moccia (Roma, 1963) no pierde el tiempo. Se quita el 'plumas', el gorro, pide un café sin azúcar ni leche y se sienta dispuesto a hablar sobre ‘Esta noche dime que me quieres’ (Planeta), su sexta novela, en la que ahonda de nuevo en ese tema tan antiguo como inagotable: el amor. Fiel a su estilo, Moccia vuelve a mostrar un mosaico de parejas que giran alrededor de los dos personajes principales: Tancredi y Sofía.

Él es un joven multimillonario, cruel en muchas ocasiones, sin escrúpulos y mujeriego. Quiere ser feliz, pero es incapaz de conseguirlo. «Tancredi es una persona que cuando era adolescente ya deseó amar. Después, sucedió algo en su vida, de la que de alguna manera se siente responsable, y que le hizo cambiar», indica el autor italiano, que ha vendido dos millones de sus libros en España. El protagonista es un tipo que se divierte conquistando a las mujeres para luego verlas sufrir. «Ha dejado de creer en el amor», indica Moccia. Por eso, juega con otras parejas poniéndose en medio, intentando que rompan en una versión un poco extraña de la diversión; y el único sitio donde es feliz es en una isla a la que nunca lleva sus conquistas. «Cree que cualquiera puede tener su momento de debilidad y le encanta poner a la gente en dificultades, hasta que conoce a Sofía», comenta el autor, muy cuidadoso en no destripar la esencia del libro. Sofía es la antítesis del protagonista.

Ella es una pianista de primera línea que renuncia a su carrera de concertista por una promesa: que Andrea, su pareja, salve la vida después de un accidente de moto. Andrea vive, pero se queda tetrapléjico. Una situación que permite conocer las «verdaderas cualidades» de hombres y mujeres. «Creo que es importante el saber estar para alguien. El verdadero amor se demuestra cuando se logra poner la felicidad de la otra persona por encima de la tuya», subraya el autor.

Pero los mundos de los dos se tambalean cuando se conocen de forma casual en una iglesia. «No se dan cuenta porque la belleza del amor es esa: no hay ninguna razón. Tancredi se vuelve a enamorar y entonces a través de Sofía busca de todas las maneras posibles la felicidad», comenta Moccia. Y ella se hace la pregunta del millón: «¿Yo soy feliz? Para Sofía, en ese momento, hacer una renuncia por Andrea fue fácil. Pero luego las cosas no son como pensamos. Por eso ‘Esta noche dime que me quieres’ quiere ser una pregunta. Esa pregunta».

Para Moccia, nuestras vidas giran alrededor de esta cuestión importante, que las personas cuando sueñan con las vidas «que ven en las películas o que leen en las novelas». Hasta que un día se dan cuenta de que «no están viviendo como quisieran y deciden cambiar de vida».

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La nueva historia de amor de Moccia, que promociona ‘Esta noche dime que me quieres’ en España acompañado de su madre, tiene todos los ingredientes para que vuelva a triunfar entre la juventud española, sobre todo entre ellas. Además de amor, parejas, lugares asombrosos (aparecen las islas Fiyi), el escritor romano introduce una vez más la música y la comida. «Es un elemento importantísimo de nuestra vida. Cuando nos enamoramos por primera vez elegimos una canción que luego nos acompaña durante toda esta historia. En el libro hay reseñas de piezas de música clásica de intérpretes no tan conocidos. Si está acompañado de una buena cena y un buen vino español, mucho mejor», dice entre risas.

La eclosión del escritor romano en España coincidió con el inicio de la crisis y la falta de oportunidades. Un hecho que él conoce bien. Su primera novela, ‘A tres metros sobre el cielo’, la escribió en 1992. Durante años estuvo pasando por las editoriales hasta que decidió publicarla. Los primeros tres mil ejemplares se vendieron enseguida. La obra circuló de forma ilegal en fotocopias, hasta que uno de esos ejemplares piratas llegó a Luca Lucini, director de cine. Hizo la película y Moccia saltó al estrellato.