Detalle del baile de los seises en la Catedral de Sevilla
Detalle del baile de los seises en la Catedral de Sevilla - Raúl Doblado
Patrimonio Musical

Abundancia de seises y cantores capones en la Catedral de Sevilla durante el siglo XVII

Hasta una quincena de intérpretes castrados estuvieron al servicio del templo metropolitano

SevillaActualizado:

La investigación realizada por el actual maestro de capilla de la Catedral de Sevilla, Herminio González Barrionuevo, y el director del Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo, Israel Sánchez López, sobre los responsorios y el motete «Concepto Tua» que compuso Francisco de Santiago para la Catedral de Sevilla aportan también datos sobre la composición de la capilla musical del templo metropolitano y los seises.

Entre la numerosa información que aportan sobre ella está la existencia de cantores y seises capones en la Catedral durante el siglo XVII, en cuya primera mitad desarrolló Francisco de Santiago su labor de maestro de capilla, entre cuyas funciones estaba seleccionar a los aspirantes para la capilla musical y los seises.

«En el periodo en que ejerció de maestro de capilla fray Francisco de Santiago abundaron los capones, tanto entre los seises como entre los cantores de la capilla de música. Podemos afirmar que fue en esta época cuando se generalizó su presencia en la Catedral de Sevilla, contándose una quincena de nombres durante la época en la que fray Santiago ejerció su magisterio», señala en su estudio González Barrionuevo.

Sánchez López contextualiza la presencia de los capones españoles, equivalentes a los «castrati» italianos en las modas, no ausentes de barbarie, de la época, pues estos cantantes, que alcanzaban tesituras de mezzo y de soprano fueron muy aplaudidos en la ópera de los siglos XVII y XVIII, con compositores como Händel y Porpora escribiendo papeles específicamente para ellos, verdaderas estrellas escénicas como el famoso Farinelli.

«Comienza en Italia y después va llegado a las demás cortes. Tenían durante toda su vida una voz portentosa que generaba un atractivo descomunal», comenta.

Como señala el actual maestro de capilla, hay «noticias, aunque esporádicas, sobre la existencia de capones entre los cantores de la época de Alonso Lobo», que fue el predecesor de Francisco de Santiago. Sin embargo, fue durante el tiempo que este último ejerció como maestro de capilla cuando «comenzaron a llegar niños seises y cantores capones a la Catedral de Sevilla».

En aquella primera mitad del siglo XVII, añade este investigador, «su presencia se generalizó y fueron tan frecuentes que llegaron a convertirse en personajes ordinarios de la vida musical hispalense».

Continuidad en la capilla

A pesar de ello, advierte González Barrionuevo, «el cabildo hispalense, lo mismo que la Iglesia en general, no parece que aceptara esta realidad de buen gusto, aunque lo cierto es que en la práctica lo permitía. De hecho, las actas capitulares dan noticia de su existencia e, incluso de su abundancia, entre los seises y entre los tiples de la capilla de música».

Por ser capones o castrados, algunos de estos niños seises al no cambiarles la voz al crecer pudieron seguir cantando como tiples en la capilla de música de la Catedral de Sevilla, como señala su actual maestro capilla en su estudio. Este documenta con nombres y apellidos algunos de estos casos.

Es el caso, por ejemplo, de Juan Pizarro, «seise caponcito de Guadalupe» que «cantaba con la capilla de música, y dos años más tarde (en 1629) pasó a ser tiple de plantilla en la capilla de música. Casi diez años más tarde (en 1638), el cabildo recibió por seise a Esteban Muñoz, uno de los dos niños capones que trajo fray Santiago a Sevilla en uno de sus viajes, y que actuó también como tiple en la capilla de música».