Ópera

Alza el telón en Sevilla la fuerza del drama romántico de «Il Trovatore» de Verdi

La producción encabezada por los cantantes Angela Meade y Piero Pretti se estrena el 20 de marzo en el Maestranza

SevillaActualizado:

En el escenario del Teatro de la Maestranza un grupo de hombres se enfrenta con espadas y puñales. Sus movimientos son precisos. De repente, un italiano vestido con pantalones de camuflaje los manda parar y agarra a uno de ellos para enseñarles un movimiento que ejecutar con el arma. Después, rueda por el suelo y se levanta. Es Lorenzo Nencini, el repositor de la puesta en escena que Stefano Vizioli realizó para la producción de «Il Trovatore» del Teatro Verdi de Trieste y que alzará el telón el próximo 20 de marzo en el Maestranza.

Todo apunta a que será la primera vez que el coliseo del Arenal agote el papel en esta temporada lírica, lo que indica, de entrada, que Giuseppe Verdi, autor de esta ópera ambientada en la España del siglo XV, sigue siendo uno de los preferidos del público sevillano. Además, «Il Trovatore» solo se ha representado en este teatro en una sola ocasión, en la temporada 2001-2002.

La producción, que se podrá ver en cuatro funciones en Sevilla —20, 23, 26 y 29 de marzo—, cuenta, además, entre sus mayores atractivos un elenco encabezado por el tenor Piero Pretti, que debuta en el Maestranza y cuyos futuros compromisos pasan por el Teatro Real y el Metropolitan de Nueva York; y la soprano Angela Meade, que el público sevillano recordará por su espectacular interpretación en «Ana Bolena» en temporada 2016-2017.

«Estoy emocionada de estar aquí, me encanta Sevilla, su gente y el Teatro de la Maestranza. He hecho una docena de producciones de “Il Trovatore” y estoy encantada de traer mi pasión y experiencia en esta obra al público de Sevilla», señalaba en una pausa en los ensayos la soprano estadounidense.

Otro que regresa con esta producción al Maestranza Pedro Halffter, que afronta su primer título como director musical tras haber terminado su contrato como director artístico del teatro, que desempeñó desde 2004 a diciembre de 2018.

Seguir dirigiendo en Sevilla

«Vuelvo con satisfacción, con el sentimiento de volver a casa y a trabajar con todas las personas del teatro, a las que conozco por sus nombres, con la diferencia de que ahora solo tengo que concentrarme en la música y dar lo mejor de mí mismo», explica el director madrileño que reivindica un legado que, entre otros hitos, logró ampliar el repertorio del teatro, dejar una gran tetralogía wagneriana y abrir el Maestranza a nuevos públicos.

Lorenzo Nencini y Pedro Halffter durante los ensayos
Lorenzo Nencini y Pedro Halffter durante los ensayos - Guillermo Mendo

«El Maestranza ha sido la pasión de mis últimos años, una etapa de mi vida maravillosa. Me gustaría poder seguir viniendo a dirigir a Sevilla», señala un director al que lo que más le gusta de «Il Trovatore» es que «se crean situaciones muy fuertes. Emocionalmente nos identificamos con ese drama y esa línea argumental que es el triunfo de la venganza».

Porque esta obra presenta una historia done confluyen pasiones y muerte, luchas y oscuros secretos familiares, caballeros castellanos y gitanos, que en esta producción tienen un marcado acento arabista. Puro drama romántico.

«El libreto de la ópera está basado en “El Trovador”, un drama de Antonio García Gutiérrez, que leyó Verdi en español y que le llevó a encargar el libreto. García Gutiérrez y el Duque de Rivas deberían ser reivindicados como dos grandes del teatro romántico español. Verdi basa en ellos tres de sus grandes títulos: “Il Trovatore” y “Simon Boccanegra”, y “La forza del destino”, respectivamente. No es una ópera que persiga un verismo, sino que es un teatro romántico de puro sentimiento».

La impronta romántica de la obra se potencia en una puesta en escena que subraya los elementos de la España del siglo XV, de ahí los rasgos árabes que se le han conferido a los gitanos, explica el repositor de la puesta en escena. «Es muy realista, aunque con un componente simbólico muy fuerte», explica Nencini.

Otra de las características de esta producción, añade, es que se ha buscado un ritmo vivo y que las escenas se sucedan con agilidad, «sin interrupciones, con dramatismo y energía». Para lograr esa viveza, se diseñó una escenografía, explica el repositor, «basada en dos grandes escaleras que, combinadas en distintas posiciones, permiten realizar rápidamente los cambios de escena, pues solo hay un descanso en los cuatro actos que tiene la ópera».

«La ópera es esto, es mucho cambio», añade el escenógrafo y diseñador de vestuario Alessandro Ciammarughi. «Me gusta hacer escenografías con mucha variación, que con pocos elementos y muy versátiles, puedas crear diferentes escenas».

A la viveza del montaje contribuyen las numerosas escenas de lucha, en las que toman parte la figuración, pero también los cantantes. Moisés Sánchez Martos y Jorge Ruíz son actores especialistas, maestros en armas y luchas escénicas, que han trabajado con los cantantes y la figuración. «Lorenzo quiere realismo y eso estamos buscando en las coreografías, lo que hemos conseguido con un grupo de diez especialistas».

La soprano Ángela Meade y el tenor Piero Pretti
La soprano Ángela Meade y el tenor Piero Pretti - Guillermo Mendo

A ese realismo también ayuda la elección de las armas. «Se trata de un armamento real, pero sin filo, para que no se partan las espadas en escena, que hemos encontrado tras una larga y complicada búsqueda, consiguiendo unos modelos con una resistencia que nos permite trabajar seguridad».

En ópera, «no hay nada fácil»

Todos estos elementos conforman la base de una ópera en la que, al final serán, la dirección musical, con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en el foso, y los cantantes los que deben marcar la diferencia. Piero Pretti, que interpreta al trovador Manrico, señala que en ópera «no hay nada fácil», pero de todos los grandes momentos que tiene esta obra se queda, sobre todo, con «el dueto final con la madre, donde si se llega a crear la magia, es uno de los más bellos de la ópera».

Pero el momento que la mayor parte del público espera a buen seguro el famoso coro de los gitanos, en el que el coro de la A. de AA. del Teatro de la Maestranza tendrá la oportunidad de mostrar todo su potencial y versatilidad.

«Es lo más conocido», señala su director Íñigo Sampil, que destaca la labor del coro en otros momentos más contenidos, casi «a capella» tanto del femenino como del masculino. «Esta ópera tiene un color que hay que cuidar y donde el coro está mucho tiempo en escena, lo que crea tensión y hace que esté la gente muy involucrada. Es un Verdi muy romántico».

Porque, como añade el escenógrafo, pocos personajes simbolizan mejor el romanticismo que un trovador. «Ese músico que iba de un lugar a otro, es el prototipo de héroe romántico, desesperado y melancólico».