Rosario La Tremendita, durante su actuación en el Teatro Alameda
Rosario La Tremendita, durante su actuación en el Teatro Alameda - Juan Flores

Bienal de Flamenco de Sevilla de 2018El rock jondo

La Tremendita estrenó con éxito «La fuerza», un espectáculo experimental donde se aúnan flamenco, rock y compromiso social

Café AlamedaActualizado:

Tiene la cabeza medio rapada, un piercing en el labio y toca con púa. Su estética rockera, sin embargo, no la aparta del flamenco. Porque es tan de La Niña de los Peines como de Janis Joplin, tan de Jimmy Hendrix como de Paco de Lucía. Es una Grace Slick que canta por tangos de Triana. Una artista que cruza sin complejos las puertas que Smash o Morente abrieron. El rock jondo. El suyo.

«La fuerza» es una obra con un marcado compromiso social que trata temas como el materialismo, la felicidad fingida o la búsqueda de la autenticidad como concepto. Así La Tremendita utilizó la colombiana de Marchena para anunciar que llegaba un mensaje: «Oye mi voz». Y después se sucedieron algunos textos con enjundia: «Dudo siempre de la verdad/de la sonrisa del oro/del alma sin quemar». Hay baterías que redoblan por soleá, sonidos previamente grabados en los que se apoya para afinar, bajos y guitarras. Ecos distorsionados, baquetas que pelean. Todo para acompañar a su queja completa y solitaria. Desgañitada desde hoy y para siempre.

La trianera le canta a la lengua rota del viejo. Lo hace por fandangos, bamberas o bulerías. Da igual. Si no remueve conciencias con su espectáculo, enorme pretensión, cualquiera puede disfrutar de su música oscura y personal. Hay algo de contenido ideológico que no todos podrán compartir, pero la corriente en la que podríamos clasificarla siempre lo tuvo. La fuerza es cantar con los pulmones en la mano como lo hizo anoche La Tremendita. Sentarse con una guitarra eléctrica en el pecho para gritarle a los muñones del alma. En algo se parecen el flamenco y el rock.