La cantante catalana Rosalía
La cantante catalana Rosalía - Guillermo Navarro

¿Por qué la cantante Rosalía no es flamenca?

La catalana se mueve en una ambigüedad muy estudiada en sus dos discos, pero no cumple todas las reglas de lo jondo

Aquí se enumeran las razones técnicas por las que no es cantaora, sino una cantante con éxito

SevillaActualizado:

Sin rodeos: Rosalía no es flamenca. Su música tiene relación directa con el arte jondo y ella conoce los límites perfectamente, pero en los dos discos que ha grabado hasta ahora, «Los ángeles» y «El mal querer», se mueve fuera de ellos. Este aserto no genera ninguna controversia dentro del mundo flamenco. Sin embargo, sí ha provocado mucha confusión fuera de él. A la catalana se le ha etiquetado como la nueva revolución del género y se le ha llegado a comparar, de forma casi herética, nada menos que con Enrique Morente o Camarón. Vaya por delante que ella no tiene la culpa, aunque le gusta jugar en los terrenos de la ambigüedad. Pero, ¿por qué tiene a tanta gente despistada? Es fácil de explicar con un poco de perspectiva histórica. Tradicionalmente, el flamenco ha sido una música que se ha alimentado de otras muchas.

Desde que la Niña de los Peines adaptó el «Cielito lindo» de Jorge Negrete por bulerías hasta el «Omega» de Morente, sobran los ejemplos en este sentido: Paco de Lucía con el jazz y la música brasileña; Sabicas en su dúo con Joe Beck; la Fernanda de Utrera con la copla... Pero ese viaje se había hecho muy pocas veces en el sentido contrario, es decir, rara vez otras músicas se han alimentado del flamenco. Lo hicieron los clásicos nacionalistas españoles —Falla, Turina, Albéniz...—, Miles Davis, los grupos del rock andaluz, Pata Negra o Ketama. Todos ellos bebieron del arte jondo para hacer música aflamencada, pero sin usar el repertorio clásico. Eso sólo lo había hecho hasta ahora el grupo de rock Smash, en el que Manuel Molina utilizó la letra y la música de un garrotín.

Y ahí es donde ha pescado exactamente Rosalía. Ha cogido obras flamencas clásicas y se las ha llevado a su terreno, que es el pop. Por eso puede confundir. Porque sus canciones remiten directamente a piezas de la tradición flamenca, pero están reinterpretadas fuera de sus reglas básicas. Ella podría ser calificada, como mucho, de cantante aflamencada, pero no de cantaora. Estas son, técnicamente, las razones.

La Niña de los Peines cantó «Cielito lindo» de Jorge Negrete
El grupo de rock Smash ya utilizó repertorio clásico flamenco, concretamente el garrotín, cantado por Manuel Molina

Un repertorio desvirtuado

Hasta que la catalana decidió probar con este tipo de música empujada por su discográfica, que ha hecho de ella un gran producto comercial de diseño, había tenido poco éxito como flamenca. Le cantaba a bailaores de su zona. Eso le permitió, no obstante, conocer el legado jondo, al que ha acudido con naturalidad ahora. Lo interesante de esto es que por sus recursos musicales —rapidez en la voz pero con escaso rajo y el compás justo— se acogió a una escuela muy delimitada del flamenco, la de los cantaores melódicos: de Chacón a Morente. En su primer disco hay piezas de Manuel Vallejo — los tangos «Catalina»—, de Rafael Farina —los fandangos «Que se muere, que se muere»— o de Pepe Marchena —la milonga «La hija de Juan Simón»—, todas ellas susceptibles de ser acancionadas. Eso es lo que hace justamente: desvirtuar esos cantes para transformarlos en canciones. Su truco consiste en eliminar la tensión rítmica intrínseca al flamenco y centrarse exclusivamente en las melodías.

El cantaor Manuel Vallejo grabó por primera vez los tangos «Catalina» en los años 20 del siglo pasado.
Rosalía ha vuelto a grabar esa pieza, pero sin seguir el compás que exige el flamenco, sino con la guitarra rudimentaria de Refree

¿Es apropiacionista?

Lo es, pero esto no es un reproche, sino una descripción. Las críticas de algunos sectores gitanos no tienen sentido porque Rosalía no trata de aparentar lo que no es. Simplemente usa todas las herramientas del flamenco a su alcance. La clave está en que no puede utilizar aquellas que no domina. Y ahí es donde pierde toda la condición jonda. El mejor ejemplo es el tema «Reniego» de su nuevo disco. Eso es, en origen, una seguiriya grabada por Manuel Vallejo en 1932 y por Tomás Pavón en 1950. La versión de Rosalía es fiel a la letra y está basada en la melodía primitiva, aunque con algunos giros personales. Pero no se acoge al canon rítmico. La percusión lleva el compás de seguiriyas por detrás, lo que hace que el tema sea aún más engañoso, pero ella no sigue esa pauta con su voz. Y ese mismo ardid lo emplea constantemente en toda su propuesta. Se apropia del flamenco, sí, pero ni musicológicamente ni en lo conceptual pertenece a él.

La seguiriya «Reniego», grabada por el cantaor Tomás Pavón, tiene una extraordinaria tensión rítmica
Rosalía canta la misma melodía de Tomás Pavón, pero sin ajustarse a la cadencia. Hace de ese cante extremo una canción aliviada

¿Hace daño al flamenco?

De ninguna manera. Para el flamenco esto no es ninguna transgresión porque, sencillamente, no está dentro. En ese mismo terreno ya se han movido otros muchos artistas y no han provocado ninguna polémica. ¿Es flamenco, por ejemplo, Kiko Veneno? Rosalía tiene buenas cualidades para la música y conoce el paño por dentro, como lo conocen los Carmona de Ketama o Raimundo Amador, pero su estilo no cumple las reglas elementales del género. Y ése es precisamente su éxito. Dicho de otro modo más claro: si quisiera ser cantaora, podría, pero sería del montón. Por eso lo que ha hecho es irse con su música a otra parte.