La artista gaditana Carmen Boza
La artista gaditana Carmen Boza - @holamellamoboza
NOCTURAMA SEVILLA

Carmen Boza: «Las tías también tenemos rock y hay que visibilizarlo»

La artista gaditana presenta su último disco el día 7 de junio dentro del ciclo de música Nocturama de Sevilla que empieza este miércoles en los Jardines del Casino

SEVILLAActualizado:

«Estoy atravesando un túnel». Podría ser el prefacio del último disco de Carmen Boza, un álbum sombrío, punzante, honesto, también eléctrico y, sobre todo, muy, muy poderoso. Pero no: simplemente, Boza se encuentra en el coche cuando atiende la llamada. Otra vez, afortunadamente, vuelve a la rutina: carretera y manta. Sin poner un rumbo concreto, dando zancadas para reordenar lo andado, sin prisas, pero siendo la dueña de cada uno de sus pasos. «¡La meta es el camino, hermano!», es el corolario que suelta a quemarropa, antes de despedirse y colgar el teléfono.

Carmen Boza (La Línea, 1987) acaba de componer, editar, producir, empoderar y grabar su último disco, «La Caja Negra». Lejos de ser el reflejo de un accidente mortal, es la estela de un despegue. Una vez más. Porque si algo no le gusta, rompe con todo y empieza de nuevo. Hasta que Carmen se siente totalmente Boza con lo que hace. Con motivo del festival Nocturama, que se celebra en Sevilla desde el día 30 de mayo hasta el 17 de junio, la artista gaditana presenta su último disco el día 7 de junio en los Jardines del Casino.

Este nuevo disco lo ha producido sola y lo va a repetir «tantas veces como haga falta», siguiendo sus palabras. Bien, hablemos de ello: ¿Cómo ha sido la experiencia de producir? ¿Por qué le ha costado tanto sacar este disco?

[Suspira] La experiencia de producir este disco… no sé hasta qué punto dista de la de cualquier otra persona. En mi caso, intenté primero una vía convencional que era buscar otro punto de vista de otro productor, de otros músicos, en este caso, con los que juntarme. Una vez que había hecho esas canciones, quería buscar ese sonido que supongo que todos los músicos buscamos y encontrar un sitio en el que te sientas cómoda y te sientas representada. En mi caso, después de juntarme con varias personas y hacer este trabajo llevándolo hasta el final, hasta en dos ocasiones, pues no era lo que yo quería o, por lo menos, sabía que no era exacto. Sí sabía, porque al final lo sabes, que no es lo que quieres.

En ese proceso hay que tomar una serie de decisiones y aguantarte y decir «me conformo y para el siguiente ya lo haré mejor», o decir, «no, esto no es así, no está como yo lo quería». Así no puedo sacarlo. A pesar de que no esté mal, ni nada. Es una cuestión de gustos y de edición. En mi caso me costó mucho sacarlo por este ensayo-error que desgasta mucho, porque al final no deja de ser el mismo proceso repetido, ¿sabes? Un proceso que se duplica y que genera mucho agotamiento mental, a nivel creativo también. Ha sido un proceso que ha durado entre composición, arreglo y grabación en estudio pues... casi dos años.

Ha grabado con Román Méndez a la batería y con Estefanía Gómez al bajo. Al final, para buscar el sonido que quería, ha terminado rodeándose de gente de confianza.

Sí, la verdad que sí. Volví a tocar con Román, porque sí que había tocado con él, pero con Estefanía en mi proyecto en solitario no había trabajado antes, aunque somos amigas desde hace muchos años. Ella es de La Línea como yo. Para encontrar ese sonido que te digo, que está en 'La Caja Negra' a base de picar piedra, picar piedra… he decidido rodearme de gente de confianza porque el proceso requería mucha…¡A ver si doy con la palabra que quiero usar, para no caer en un malentendido! De alguna manera, trabajar con gente que tengo tanta confianza me permite corregir hasta el detalle más mínimo, sin que entren en juego ni egos ni malentendidos profesionales, ni de «yo llevo más tiempo y tú a mí no me dices esto», ¿sabes? No hay ego en ese sentido. Es mucho más fácil trabajar por la canción y comunicarte con ellos.

Desde mi inexperiencia como productora, en mi caso, rodearte de gente y músicos que tienen más experiencia en estudios, que están más acostumbrados a un método de trabajo más elaborado, trabajar con gente que ha producido más discos… Pues, a lo mejor, trabajar conmigo hubiera sido más complejo. Para mí, a lo mejor, sería más difícil encontrar la manera de decir lo que quiero o sentiría cierta presión por el tiempo, porque a lo mejor estamos demasiado tiempo investigando en un sitio o en otro, o no me siento con la libertad para corregir según qué cosa… En ese sentido, trabajar con ellos ha sido clave para conseguir este sonido del disco. Ellos han sido muy abiertos, muy humildes, a pesar de que los dos son muy talentosos y tienen mucha experiencia tocando. Han sido muy abiertos y te repito lo de humildes porque creo que ha sido muy clave esa forma de ser de ellos.

Este disco tiene también muchas referencias literarias: ‘1984’ de Orwell, ‘Vidas líquidas’ de Bauman, ‘La insoportable levedad del ser’, etc. Ha sido una etapa intensa de lecturas, parece.

Sí, la verdad es que yo no soy una lectora acérrima, sinceramente, porque la mayoría de tiempo libre que tengo, bueno, el tiempo de ocio, al final no lo puedo separar porque me encanta tanto tocar la guitarra que siempre he sido más de tocar que de ponerme a leer. A lo mejor me pongo a leer un ratillo y ya estoy pensando «uy, estoy desperdiciando el tiempo y tengo que tocar la guitarra». Soy así de fatiguillas [risas]. Pero, este año pasado, como ha sido un proceso muy denso, ha sido bastante oscuro para mí, a nivel emocional, sí que he tenido mis más y mis menos con la guitarra y con el proceso de composición. Y me he refugiado un poquillo más de lo habitual en la lectura. Entre ellas, esas referencias que citas de la composición de los textos, de las letras de este disco.

También hay un libro que me ha influido muchísimo que es ‘Vivir, escribir’, de Annie Dillard. Es un libro que yo desconocía, que vi un día, hace bastante tiempo ya, a una compositora y cantante que me gusta mucho en uno de sus post de Instagram, con un fragmento del libro en inglés. Lo busqué, a ver si había traducción y lo encontré. Ese libro me ha influenciado muchísimo, me ha cambiado la manera que tengo de entender el oficio de escritor y de compositor. Y lo recomiendo, siempre lo recomiendo. Incluso dedico discos con trozos y fragmentos de ese libro. He escrito una canción con extractos literales del libro, que no está en el álbum porque hay que conseguir permisos, en fin, etcétera. Pero, bueno, tiene mucha carga literaria este álbum con respecto al anterior.

Cuando se estrella un avión, miran la caja negra para saber qué pudo fallar. ¿Por qué «La Caja Negra»? ¿Considera que se ha estrellado en algún sentido?

La acepción de «la caja negra de un avión» es la más inmediata, la más simple y muchas veces me preguntan por ello. Tiene un poco del germen de esa idea. Comparte un punto de ese concepto y puedo entender que tiene algo que ver. Pero «La Caja Negra», realmente, lo que simboliza no es ni el avión ni el accidente. Quiero restarle importancia al álbum, a pesar de que el concepto del álbum es un grupo de canciones y es un todo. Pero la caja negra es una caja que contiene las canciones. Mi idea, cuando estaba trabajando en el concepto con la diseñadora, era un poco eso: abstraer el protagonismo del álbum y centrarlo en lo que contiene la caja, que son nueve canciones. En el formato físico está bien representado porque es un diamante que está dentro de una caja negra. No tiene casi relevancia, es solo el objeto que tiene la capacidad de preservar intacto lo que contiene dentro. Pero no… no es para nada el objeto de la explicación.

En «Mantra» dice «quiero que todo lo malo que llevo dentro, se vaya yendo». Al final, de tanto repetirlo, sucede.

Desde luego que sí y precisamente por eso la titulé «Mantra» porque es necesario a veces. La palabra tiene ese poder de que las cosas no son hasta que no se verbalizan, hasta que no se dicen. Muchas veces necesitamos creer en una idea y hay que traerla al mundo verbalizándola. Muchas veces solo hace falta repetirlo como un mantra o una oración, ¿sabes? Traerla al mundo sin que tengas que creer que va a pasar, solo tienes que verbalizarlo constantemente para que pase y se haga realidad. Se hace más real en tu vida. Tanto que, si lo empiezas a repetir en tu vida, empiezas a vivir en esa realidad. Incluso en la producción del tema, y en todo el álbum, he tratado de compensar la temática oscura de los textos, densa de ansiedad y de no saber un poco por dónde tirar, he tratado de compensarla con groove, con ritmos que rozan el funk y que tiene un punto como más luminoso, frente a la oscuridad de los textos. Creo que eso es, muchas veces, lo que inconscientemente tratamos de hacer para salir de un bache, ¿no? Si estamos pasando una racha mala intentamos despejarnos, salir, estar con la gente con la que nos sentimos mejor. Este disco es un intento de estar bien. De metabolizar toda esa oscuridad con un punto de luminosidad y no quedarte en «qué mal estoy».

Hablando de letras, hay algunas que dicen cosas como «me debato entre la vida o lamerte», «a veces me canso de tanta poesía que quiero decirte a viva voz, todo lo que te haría», entre otros ejemplos. Sutilezas las justas, ¿no?

Desde luego que hay otros pasajes en mis textos en los que si que hay mucha más carga metafórica, enrevesada en la idea. Hay muchas veces que el propio desarrollo del texto lo pide. Cuando llevas un rato exponiendo ideas muy complejas, muchas veces resolver la idea simple… muchas veces ahí está la complejidad de la simpleza. Ahí está la complejidad de escribir algo que llegue y que la gente pueda conectar con eso. Pero no solo a nivel superficial, que haya un poco de los dos niveles. Del nivel que va un poco más por debajo, más subterráneo o más metafórico en este caso, y el nivel un poco más superficial. En este caso por ejemplo, «Esparto» dice «me debato entre la vida o lamerte» y empieza diciendo «tengo a mis pies un poema de esparto, pero nadie me cree cuando aseguro que ya estoy curada». Ahí sí que hay un punto de vista menos directo, digamos, que yo creo que se contrapesa con la frase que compensa en las estrofas. Pueden ser recursos que utilizo para atraer la atención del oyente a un plano más mundano, por así decirlo.

El otro día afirmó que le gustaría que le dijeran a un tío «tocas la guitarra como Carmen Boza» cuando lo hace bien. A mí me parece un buen cumplido.

[Risas] Es verdad que el otro día hice una entrevista muy larga y hoy he visto el titular y he dicho «ay, qué salaillo, mira cómo ha puesto el titular» [risas]. Me gustaría que lo dijeran y es que hay una generación de mujeres guitarristas, aquí en España, con las que además tengo la suerte de haber compartido música en muchas ocasiones, como son Road Ramos, Maika Makovski… Hay muchas mujeres que tocan la guitarra muy bien y creo que ya es cosa un poco del pasado, lo típico, de «tocar la guitarra como un tío»… Quien diga eso tiene poca oreja. La oreja la tiene poco abierta.

A mí me gustaría y lo digo un poco así... irónico, me parecería muy divertido que se lo dijeran a un tío y no está tan lejos. De hecho, Rubén Pozo me contestó al tuit y me dijo «ya nos gustaría a muchos tíos tocar la guitarra como tú». No creo que esté tan lejos que haya mujeres que nos convirtamos en referencia para otras mujeres y hay que visibilizar el papel de guitarrista en una mujer. De la manera en la que se han desenvuelto las cosas en la industria del rock, pues no hemos tenido tanta visibilidad y parece que el rock no es de tías. Pero las tías tenemos rock. Es un debate que hay que visibilizar desde luego. Para mí no tiene ni siquiera sentido. Las tías tenemos rock, tenemos todo lo que tienen los tíos y al revés. O sea, quiero decir… ¿me entiendes lo que quiero decir?

Entiendo, está guay ser un referente...

Está guay ser un referente. Yo creo que, en este sentido, Road o Maika tienen todo el rock. Toda la onda. En este sentido, está guay y yo creo que tiene que haber y, de hecho, lo hay, y yo me siento orgullosa de serlo para ellos, para hombres que nos toman como referente a la hora de tocar. Me llega gente que me dice «tía, cómo me encanta este tema». Me llegan vídeos tocando mis temas. Tipos que tocan, técnicamente, mucho mejor que yo, ¿sabes? Pero que te tomen como referencia en ese sentido, como puede ser otros guitarristas que no son de tocar mil notas por minuto, pero tienen otra sensibilidad que les inspira. Eso creo que está cambiando y por suerte hay otros referentes como los que te he citado. A pesar de que no es lo que yo busco ni pretendo haciendo música, a una le saca una sonrisilla.

Carmen Boza sosteniendo su guitarra
Carmen Boza sosteniendo su guitarra - @holamellamoboza

Estuvo mucho tiempo sin tocar en directo, pasó por una tendinitis, ¿no?

Tuve un poco de tendinitis, sí, porque yo soy un poquito ansiosa, y soy muy obsesiva tocando y paso muchas horas… Entonces, he aprendido de manera un poco autodidacta y tengo algunos vicios como en las posiciones que yo soy muy… Me lanzo mucho y hago posiciones un poquito imposibles que abarco cuatro o cinco trastes y me pego cinco o seis horas tocando el mismo riff, ¡pim-pim, pim-pim! Y he tenido problemas de tendinitis en la mano izquierda. Pero vamos, leves. Nada muy grave. Y ahora estoy trabajando otra rutina de calentamiento, antes de tocar y todo. Porque siempre he sido mu’ gitana pa’ eso. Siempre me pongo a tocar en frío. Y así, cuatro o cinco horas igual, ya son muchos años tocando y el cuerpo se resiente.

Otra canción de su disco dice: «Tu decisión te acaba comiendo. Aunque luego la vida sigue». Si algo demuestra este disco es que Carmen Boza no tiene miedo a tomar decisiones.

Desde luego. Creo que a las decisiones no hay que tenerles miedo. Es una lección que he aprendido con este disco. Las decisiones se toman y uno puede, más o menos, hacer una previsión de daños. O algo así, como en plan, intentar prever qué es lo que va a resultar de tomar esa decisión. Pero si intentas tenerlo todo, todo, atadísimo al final se te pasa el momento de tomar la decisión. Y, como digo ahí, la vida sigue. Entonces, bueno… [suspira]. Creo que a las decisiones no hay que tenerles tanto respeto y eso es lo que he aprendido aquí. Está bien ser precavida, intentar prever en lo que va a acabar. Pero muchas veces, ese arrojo, es lo que te trae situaciones o posibilidades con las que no contabas. El arrojo de decir: pues venga y, si sale mal, no pasa nada. Al final eso es lo que te impide tomar la decisión, el miedo a equivocarte. En muchos casos. Realmente lo único que vas a perder y, a estas alturas, sinceramente, no creo ni que lo pierdas, es el tiempo. Porqueen el tiempo que empleas recorriendo ese camino, a lo mejor no lo recuperas, pero aprendes muchas lecciones. Es lo que a mí me ha pasado.

El pueblo pide un dúo de Amaia y Carmen Boza. ¿Qué hacemos con eso?

¡«El pueblo lo pide», dice! [Risas]. Me ha salido una cuenta Twitter de ‘Amaia feat Boza’ y no para de trolear a Amaia para que escuche mis temas. A mí me encantaría, desde luego. Vamos, no es una cosa que tenga yo en mente. Pero estaría genial. La industria funciona de una manera que no estoy yo ahora mismo muy dentro pero, tan bien cómo están funcionando las redes, es totalmente plausible que esta mujer, un día, escuche una canción mía y, si le gusta, estaré encantada de compartir algo con ella. Me parece que es una tía que tiene… Tiene «eso». Eso que, como decía Sabina, creo, y ya lo he citado otras veces, «eso que nadie sabe lo que es, pero que es lo único que importa». Y yo creo que ella lo tiene.