Imagen del faro de Chipiona
Imagen del faro de Chipiona - ABC
CULTURA

Chipiona se moviliza para proteger su faro

El Ayuntamiento retoma una campaña popular para que este monumento, construido hace 150 años y con orígenes romanos, sea declarado Bien de Interés Cultural por el Ministerio de Fomento y reciba apoyo de la Junta

CHIPIONAActualizado:

Cuentan los historiadores que ya los romanos levantaron un potente faro en Caepionis, hoy Chipiona, para advertir a los navegantes que pretendían remontar el río Betis de los peligrosos escollos de Salmedina. Siglos después, el faro de Chipiona es uno de las principales señas de identidad de la localidad gaditana.

Con sus 62 metros -69 de altura focal-, se trata del faro es el más alto de España, decimosexto de Europa y vigesimoprimero del mundo. Sus habitantes se sienten muy identificados con el monumento, por lo que representa históricamente y por la excelente obra arquitectónica que el ingeniero, Jaime Font Escolá realizó en el año 1863.

Una asociación de esta localidad gaditana inició hace años una campaña para que el faro de Chipona sea reconocido como Bien de Interés Cultural. La iniciativa nació en enero de 2014, cuando la Asociación Cultural «Caepionis» solicitó al Ayuntamiento de Chipiona que enviara al Ministerio correspondiente la declaración del faro de Chipiona como Bien de Interés Cultural.

Esta petición fue acordada por unanimidad en el Pleno de la Corporación municipal celebrado el 20 de marzo del mismo año, en el cual se acordó solicitar a la Subdirección General de Patrimonio Histórico de la Secretaría de Estado de Cultura el inicio del expediente de declaración del Faro de Chipiona como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.

El Ayuntamiento ha retomado ahora esta reclamación, que lleva cuatro años en dique seco. El delegado de Cultura, Rafael Pastorino (PP), ha señalado que está trabajando para exigir una respuesta del Ministerio de Fomento. La reclamación cuenta con pleno consenso político, ya que Izquierda Unida también elevó una moción al Pleno en el mismo sentido.

Además de su valor histórico, el faro de Chipiona sigue prestando múltiples funciones y servicios no solamente al tráfico marítimo, sino también aéreo, gracias a una adaptación que se realizó en el año 1963, colocándose su actual bóveda esférica y radares para importantes funciones marítima-aérea, dada su estratégica situación geográfica, entre la desembocadura del Guadalquivir y la Base Naval de Rota.

El presidente de la Asociación Cultural Caepionis, Antonio Lucas del Moral Rodríguez, señala que cuatro años después aún no ha habido respuesta ni desde la Junta Andalucía ni desde el Ministerio de Fomento, y confía en que el nuevo intento del Ayuntamiento por retomar esta reclamación permita esta vez la declaración de Bien de Interés Cultural para uno de los edificios más emblemáticos no solo de Chipiona, sino de toda la costa gaditana.

El faro está enclavado entre la Punta del Perro y arrecife de Salmedina de Chipiona, un enclave rocoso, señalizando la entrada al río Guadalquivir hacia Sevilla y constituye un icono único. El primer proyecto del faro tal y como se conoce hoy en día data de 1857 y fue realizado por Eduardo Saavedra. El proyecto se fue retocando hasta que el entonces Ministerio de Puertos y Canales aprobó la versión definitiva en 1862, firmada por el ingeniero Jaime Font.​

Inauguración

Su primera piedra se colocó el 30 de abril del año siguiente, y su construcción se demoró durante cuatro años. El 28 de noviembre de 1867 se encendió por pimera vez, y se recepcionó de forma definitiva el 21 de junio de 1869.

Tras haberse celebrado recientemente el 150 aniversario de su construcción, la Asociación Cultural Caepionis desea que el edificio debe gozar de la protección autonómica y estatal necesaria para evitar que en un futuro sus instalaciones sufran alteraciones en su uso y estructura, ya que el edificio debe destinarse exclusivamente a uso público y cultural.

La propia Asociación de Faros Españoles, la Asociación Cultural Caepionis y Ayuntamiento de Chipiona lamentan que el faro chipionero no reciba el mismo trato que otros faros históricos e importantes de nuestro país, para los que el Ministerio de Fomento ha permitido convertirlos en hoteles y restaurantes, después de que los avances informáticos hayan suplido las funciones que hacen los faros.

La idea del Ayuntamiento es que el edificio del faro continúe prestando los servicios marítimo-aéreo, como lo está haciendo en la actualidad, pero que la casa y planta baja del edificio sean destinada exclusivamente a actos culturales.