Teatro romano de Málaga con la Alcazaba arriba
Teatro romano de Málaga con la Alcazaba arriba - Carlos Moret
De Calle

Cinco teatros romanos de Andalucía

Los focos de divertimento en la época de los romanos eran estos espacios que se construían para disfrutar de la música, la comedia y el drama

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Cuando la calzada por la que Julio César pudo entrar a Sevilla queda al descubierto y el pasado vuelve a la actualidad con nuevas interrogantes y algunas respuestas, nuestro interés, de nuevo, se centra en el Imperio Romano. Con una mezcla de orgullo y desaliento, muchos de los teatros romanos en los que se concentró una vida cultural que florecía al ritmo de la civilización han llegado hasta nuestros días plagados de anécdotas, enigmas y leyendas. Andalucía se abrazaba al progreso de las urbes en la época del emperador Augusto, el primero de todos ellos, y estos espacios se levantaron como focos de entretenimiento para las poblaciones de la Bética: Itálica, Malaca, Gades... Un quinteto de edificaciones que desvelan hábitos de antaño y brillos postreros.

1. Teatro de Itálica

Vistas del teatro de Itálica, en Santiponce
Vistas del teatro de Itálica, en Santiponce - ABC

Los yacimientos arqueológicos siempre guardan tintes de romanticismo en el lugar en el que se encuentran. Aunque todo dependa del prisma desde el que se mire, basta con acudir a ciertos documentos de dominio público para entender que este es el mismo suelo donde mimos y músicos presentaban hace siglos sus propuestas ante un aforo aproximado de 3.000 personas. Y así sucedió hasta el V. Obras trágicas, comedias y actos religiosos en los que se rendía culto al emperador se sucedieron en el centro de estas gradas que reposan en el término municipal de Santiponce. La agenda de actividades se fue diluyendo con el paso de los años hasta condenarlo al abandono absoluto. El desinterés. La poca fortuna, quizá, acabaron por soslayarlo.

Ahora, sin embargo, se ha recuperado la mayor parte de la estructura y se celebran espectáculos de diversa índole, aunque la danza y el flamenco parecen los protagonistas principales durante las próximas semanas. Entre ruinas, las luces de los focos y el nervio de las bambalinas lucen de una forma diferente. Misteriosa. ¿Sentían algo similar quienes bajo ese mismo cielo buscaban el divertimento? Nada pudo vencer al teatro histórico del Cerro de San Antonio, al este de la ciudad donde nació el emprador Trajano: Itálica.

2. Teatro de Málaga

Bajo la Alcazaba malagueña, está el teatro de Malaca
Bajo la Alcazaba malagueña, está el teatro de Malaca - Carlos Moret

La antigua ciudad de Malaca dejó su huella mayor en los vestigios del teatro que está en la colina de la Alcazaba. Un lugar en el que Roma parece tumbarse a los pies de Al-Ándalus, que corona la parte más elevada de la montaña. Los graderíos se extienden por la ladera dejando un revulsivo de piedras, sierra y despojos remotos que se encontraron por azar en el año 1952. Aquí parece que la historia ha quedado atrapada en un saco desordenado de monumentos, reliquias y dudas. Todo ello concentrado en un mismo punto desde el que puede observarse el relato casi al completo de la actual ciudad: romanos, musulmanes, cristianos...

La estructura social de la época se muestra en los asientos desgastados que forman el semicírculo, como sucede en muchos de estos edificios en los que se jerarquizaba a los asistentes según la clase. Por ejemplo, algunas personalidades e invitados de prestigio se ubicaban en una zona llamada «tribunalia», que se distribuía a modo de palcos sobre los pasillos. Este teatro, por todo ello, cuenta con un centro de interpretación desde el año 2010 para tratar de arrojar luz a sus visitantes. ¿Qué es la «poedría»? ¿A qué se dedicaban los magistrados y sacerdotes que contemplaban las actuaciones sobre ellas? Málaga se reserva este as en la manga para todos los que se desplacen hasta su provincia durante el verano.

3. Teatro de Cádiz

Restos del teatro de Gades
Restos del teatro de Gades - Óscar Chamorro

En el año 1980, mientras que una expedición arqueológica excavaba en busca del Castillo de Villa en el corazón de Cádiz, algo desconocido apareció en las entrañas de la tierra: un teatro. Esta es la suerte de vivir y estudiar sobre un terreno trimilenario. Que bajo él dormita el pasado. Con el mar a la espalda y la catedral a uno de sus lados, el edificio se asoma a la superficie entre paredes de cal blanca que llevan en sus cuerpos el castigo de la salitre. Desconchones que el viento de la costa ha dibujado sin pedir permiso. Al tratarse de una construcción muy antigua, conserva algunos de los elementos que los romanos tomaron de la civilización griega de forma directa.

La cavea, así como las galerías sobre las que se asienta, pueden verse a través de unos grandes ventanales que separan a Cádiz de Gades, la ciudad que dio nombre a las bailarinas del sur de la península: «puellae gaditanae». ¿Podemos imaginar entonces el ruido del gentío y el rumor de un público expectante en este hermoso recoveco de la bahía? Por el entorno, lo recóndito y la relevancia del lugar, que aparece incluso en los escritos de Cicerón, se ha convertido en uno de los grandes tesoros patrimoniales de la provincia gaditana. Un cristal, apenas unos centímetros de grosor separan la actualidad del letargo del tiempo.

4. Teatro de Acinipo

Ruinas del teatro de Acinipo, cerca de Ronda
Ruinas del teatro de Acinipo, cerca de Ronda - José Antonio Berrocal

En la sierra bandolera de Ronda se abre la cuarta puerta hacia el pasado romano de estas líneas. No todos los teatros se erigían en las grandes ciudades que comenzaban a ganar relevancia en un marco global, sino que había núcleos urbanos que tenían una importancia local pero que también gozaban de la tenencia de un teatro. Este es el caso de la desconocida ciudad que perdió su hegemonía en favor de Ronda en el siglo IV hasta quedar totalmente deshabitada en el VII. Acinipo también guarda indicios de la Edad del Hierro en unas cabañas.

En el área aún se conservan los restos de una muralla casi extinta de la que resulta imposible determinar su altura y unas termas donde todavía resisten algunas columnas y otros elementos arquitectónicos para conducir el agua. Sin duda, los escombros del teatro, que utiliza la elevación natural del terreno y la morfología de la roca para su distribución, son el epicentro del paraje. No solo por su adecuada conservación, sino porque ofrecen una de las vistas más singulares de toda Andalucía. Al estar a una altitud elevada sobre el nivel del mar, las provincias vecinas se pierden en el horizonte desde su asolado escenario. El campo juega a los contrastes y las parcelas se superponen unas a otras desde una perspectiva única: la que permite ver el paisaje y su historia desde un hilván.

5. Teatro de Baelo Claudia

El teatro con el mar de fondo
El teatro con el mar de fondo - Miguel Gómez

El estrecho de Gibraltar es goloso desde que existe el interés, algo inherente al ser humano. Su ubicación estratégica ha hecho que durante toda la historia haya sido un territorio en disputa, y los romanos, por supuesto, también se sintieron atraídos por los encantos y facilidades que ofrecía. Por ello podemos seguir los trazos que dejaron en la zona de Tarifa. Este teatro, que data del siglo I, tiene hoy capacidad para unas 500 personas y es otro de los reclamos de Bolonia. África es el telón de fondo y las piedras se han tratado de forma cuidadosa para poder celebrar hoy funciones sin ningún riesgo y sobre unas tablas inmejorables.

El origen de esta población que está a 22 kilómetros de Tarifa está relacionado con la industria del salazón y el comercio creciente en las aguas del Mediterráneo, que pronto hizo de ella un centro económico de gran riqueza. Y tal vez estamos ante el teatro al aire libre más solicitado de las vacaciones, ya que muchos planifican la escapada de una forma clara: cultura y playa. Eso es lo que diferencia a estas ruinas del resto de lugares que hemos mencionado. No hay paseo sin un baño primero ni mirada que por momentos no busque retales de espuma en el azul. Parece imposible. La estampa compite con el propio yacimiento y juntos forman un destino turístico de primer orden. Sol, lejanía y costa para el disfrute de todos.