Curro Romero dice que solo recuerda las cosas buenas que le han pasadoJ.M.SERRANO
ENTREVISTA

Curro Romero: «En mi alternativa no pasó nada, fue una corrida más»

Curro Romero dice que lo que echa de menos de no torear es «eso mismo, no torear»

Sevilla Actualizado: Guardar
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¿Qué recuerda del día de su alternativa?

Como todos los toreros, tenía una ilusión tremenda por tomar la alternativa. Tanto es así que la tomé en Valencia y la podía haber tomado en Sevilla. La quería ya porque después iba el Domingo de Resurrección a Málaga y a dos corridas que tenía hechas aquí en Sevilla. Con tres corridas metidas ya en el cuerpo encajaba más las cosas.

Si retrocediera en el tiempo, ¿esperaría a tomarla en Sevilla?

Creo que haría lo mismo porque estaba deseando torear antes de venir a Sevilla. El apoderado tuvo la habilidad o la inteligencia para que cuando vine a la Maestranza tuviera más moral. Era bueno para mí, para mi cabeza porque a veces a uno le falla.

¿Quién era su apoderado?

Era de Córdoba, Diego Martínez, que había llevado a Martorell. Se movía bien y sabía cómo encontrarte cosas para torear.

En tres meses se doctoró, se presentó en Sevilla y confirmó en Madrid.

Sí, la confirmación fue muy agradable, igual que la alternativa, que la tomé con Gregorio Sánchez y Jaime Ostos, que estaban de moda, eran sus principios. Y en Madrid, figúrate, la reaparición de Pepe Luis Vázquez y su hermano Manolo de testigo. Me dio una moral tremenda, yo era partidario de ellos de toda la vida y así estaba que no cabía en el pellejo.

Días bonitos pero sin triunfos

La corrida se suspendió en el tercer toro porque no se podía más de agua, había caído el diluvio. No pasó nada porque la plaza estaba impracticable. Ese cartel luego se repitió en Madrid en la Feria de Otoño y menos mal que estuve bien. Me habían echado un toro para atrás y salió uno de Alea. Decía el dicho «De Alea ni los veas», pero estaba empezando y con doce o catorce pases me dieron una oreja con mucha fuerza. El toro tenía poquitas pero fue bueno. Tuve esa suerte.

¿Cómo hacen los toreros para recordar las faenas?

Las cosas bonitas que te pasan se quedan grabadas. Lo bueno hay que recordarlo siempre, a lo malo hay que darle puerta.

¿Estuvo nervioso el día de su alternativa?

Siempre lo está uno, pero la corrida no embistió para hacer otras cosas. No pasó nada así que fue una más.

¿Conserva el traje con el que se hizo torero?

Está en la peña que tengo en Camas, se lo di para que lo tuvieran ellos. Era color caña. Siempre he intentado cuidar la ropa de torear, sacar trajes bonitos que no te duela la vista al verlos.

Llegó a la alternativa con mucho ambiente, ¿había ganas de ver a Curro Romero?

Sí, en septiembre del año 58 toreé unas novilladas en Valencia y estuve bien por eso tomé la alternativa allí. Me despedí de novillero en Castellón en el año 59.

Estuvo cuarenta años toreando. ¿Es una marca imposible?

Eso no se lo propone uno, viene así sobre la marcha. De lo que sí tiene culpa uno es de seguir con la misma ilusión, como si empezaras, y si no se pierde se transmite a la afición. Ellos mantenían conmigo la misma ilusión y me sabían esperar a ver si les podía dar aquello que iban buscando. De vez en cuando salían las cosas.

¿Qué siente ahora al volver a la Maestranza?

En los medios y hasta con la plaza vacía te entra por tu cuerpo una cosa extraña. Tiene una personalidad y una vida… es única. Sevilla es la que me parió y la que me mantuvo, sin duda.

¿Qué es lo que echa más de menos de no torear?

Eso mismo, no torear.