Raúl Arévalo, José Coronado, Agustín Díaz Yanes, Bárbara Lennie y Óscar Jaenada
Raúl Arévalo, José Coronado, Agustín Díaz Yanes, Bárbara Lennie y Óscar Jaenada - JUAN FLORES
ESTRENO

Díaz Yanes convierte las Indias en el «Vietnam» español

El director estrena en el Festival de Cine de Sevilla la esperada «Oro», una historia de aventuras crepuscular

SEVILLA Actualizado: Guardar
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Agustín Díaz Yanes regresa ocho años después del estreno de su última película con uno de los títulos más esperados de la temporada del cine español: «Oro», en la que ha adaptado un relato de Arturo Pérez-Reverte sobre conquistadores en busca de El Dorado, que el director madrileño ha convertido en una película de aventuras crepuscular.

La película la presentó el director, los productores, entre ellos Enrique López Lavigne, y el equipo artístico este martes en el Archivo de Indias de Sevilla, donde se guarda la memoria del Descubrimiento y al que se desplazaron, además de Díaz Yanes, José Coronado, Bárbara Lennie, Óscar Jaenada, Raúl Arévalo, Juan Diego, Juan Manuel Cervino y Antonio Dechent, entre otros.

El estreno se producirá este martes en el Teatro Lope de Vega, por cuanto «Oro» se exhibe fuera de concurso dentro de la programación del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF), cuyo director, José Luis Cienfuegos, definió como «un regalo» su elección para la premiere mundial.

«Oro», explicó su director, no pretende ofrecer una visión sobre la Conquista de América, «no me hubiera atrevido», explicó Díaz Yanes, quien considera que para ofrecer una versión de ese periodo histórico «están los libros».

A pesar de ello, el director considera que «las Indias fue nuestro Vietnam», por lo que la película la ha pensado más como un «Western» que narra la peripecia de unos «héroes anónimos».

«Son conquistadores y en todas las crónicas de Indias se cuenta que iban a América buscando fama y fortuna. Del grupo de treinta que forma el grupo de la película, la gran mayoría iba buscando fortuna y los menos la fama, en el sentido de reconocimiento de haber descubierto algo».

López Lavigne incidió también en la voluntad de hacer una película de aventuras y en la idea de la América como el Vietnam español, como «nuestro Western, nuestra frontera». En ese sentido citó, junto a Díaz Yanes, la herencia que ha dejado en la película el Western crepuscular de los años setenta, de realizadores como Robert Aldrich, Sam Peckimpah y el propio John Ford.

En esa época, señaló el productor, el Western vuelve sus «raíces históricas», algo que «no nos hemos permitido en esta película, aunque sí queríamos entrar en ello», todo ello rodado con «una melancolía, una violencia... crepuscular».

Todo ello convierte a «Oro» en una película «incómoda», donde se muestra la violencia sin edulcorar que manejaban los hombres del siglo XVI, cuando se luchaba cuerpo a cuerpo y «se mataban cara a cara y lo intentamos hacer lo más realista posible». «No podíamos haber hecho una película como esta sin algo de violencia».

Así, «Oro» cuenta la historia de este grupo de buscadores de riquezas que tratan de llegar a la ciudad mítica de El Dorado, en lo que el director definió como «una épica de pobres, que es lo que eran ellos» y que ya estaba en el relato de Pérez-Reverte. Muestra «las pasiones que desata la codicia».

Segunda colaboración con Pérez-Reverte

«Oro» supone la segunda colaboración entre Díaz Yanes y el escritor tras «Alatriste» (2006), una película que estrechó la «relación de amistad» que mantenían desde hacía años. «Es muy fácil trabajar con él y es un gran narrador».

El relato ha sido la principal inspiración, junto al Western crepuscular antes citado, para el realizador madrileño a la hora de abordar su nueva película. Sobre los precedentes de Werner Herzog («Aguirre y la cólera de Dios») y Carlos Saura («El Dorado»), el cineasta aseguró que «son directores extraordinarios» pero «muy alejados de mi bondad cinematográfica».

Tanto Óscar Jaenada como Raúl Arévalo se refirieron a la dureza del rodaje en la selva canaria, con largas jornadas ataviados con pesadas armas e incómodo vestuario y metidos hasta la cintura en el barro o en el agua.

La película se ha rodado en una zona selvática próxima al Teide, en Tenerife, y los ríos en Andalucía, en concreto en el Guadalquivir y el Guadiamar. «Siempre que puedo ruedo en Andalucía, es el mejor sitio para rodar y para después de rodar», explicó el director.

Pero pese a reconocer el director haber acertado con las localizaciones, Díaz Yanes señaló que los actores son «los que hacen la película», a la que terminan, además, de dar el clima «tres cosas»: el director de fotografía, Paco Femenia; el director artístico, Javier Fernández; y el compositor, Javier Limón.