Neil Hannon en una imagen promocional
Neil Hannon en una imagen promocional - ABC
CRÍTICA DE POP

The Divine Comedy, grandeza británica en Sevilla

Neil Hannon ofreció el domingo en el Teatro Alameda el mejor concierto de pop de lo que llevamos de año

SEVILLAActualizado:

Dieciocho años separan la actuación que ofreció The Divine Comedy el domingo por la noche en Teatro Alameda de su primera visita a Sevilla en 1999, en la que ofreció un memorable concierto en el Teatro Central. Dieciocho años en los que Neil Hannon ha pasado de aspirante a conquistar el top ten británico a consolidarse como una figura de culto sin perder ni un ápice elegancia, en una discografía que puede que no dé a estas alturas álbumes de la talla de «Casanova» (1996) y «A Short Album About Love» (1997), pero que sigue conteniendo suficientes momentos de inspiración –ahí están «Victory for the Comic Muse» (2006) o el reciente «Foreverland» (2016)- para mostrarle, junto a Jarvis Cocker y Luke Haines, como uno de los más brillantes y singulares compositores de su generación.

Con un punto de partida en paralelo a la eclosión del «Brit-Pop», Hannon volvió la vista en los noventa hacia la gran tradición del pop británico, obviando los caminos más transitados y creando una personalidad que reverdecía la ironía y la crítica a la clase alta británica de Ray Davies, y el romanticismo crepuscular y orquestal del Scott Walker de los primeros setenta, en un paleta cromática que incluía también el cabaret alemán y la camaradería del pub. Todo ello en un intérprete que sumaba a su sensacional registro vocal unas innatas dotes de interpretación sobre el escenario, como prueba el hecho de iniciar el concierto vestido de Napoleón.

Así, con uniforme militar y secundado por un excelente sexteto, instrumental y vocalmente, capaz de pasar de la intensidad eléctrica al detallismo acústico, Neil Hannon desconcertó en el arranque, renunciando a sus éxitos y desempolvando la irónica «Sweden», capaz de reunir en un misma estrofa a Igmar Bergman y a la cantante de The Cardigans, punto de partida de un concierto en el que fue alternando éxitos del pasado («Your Daddy’s Car» o «The Frog Princess») junto a los mejores pasajes de «Foreverland» («Catherine de Great»), que mostraron la coherencia y altura del discurso pop de The Divine Comedy, de aliento finisecular, capaz de hablar de tú a tú a los clásicos y muy alejado de las tendencias dominantes actualmente en su país. No es extraño que la media de las seiscientas personas que llenaban el aforo del Teatro Alameda superara los cuarenta años.

A todos se los metió en el bolsillo durante casi dos horas, bis incluido, un Neil Hannon pletórico, bromista, romántico, sarcástico y con una cerveza negra en la mano, capaz de salir mediado el concierto como un banquero de la City, bombín y paraguas en mano, para ajustar cuentas con la plutocracia («The Complete Banker») y encarar un final de actuación en la que puso en juego sus mejores cartas, como ese divertido «Funny Peculiar» a dúo con la telonera Lisa O’Neill o esa crónica de la decadencia de una dama de la alta sociedad que es «A Lady of The Certain Age», sin olvidar singles tan certeros como «Becoming More Like Alfie» o su distanciada visión de la escena en «At the Indie Disco».

Sin duda, el mejor concierto de pop de lo que llevamos de año, tanto por la entrega de Neil Hannon y su banda como por la calidad instrumental de la puesta en escena, y uno de los mejores que se han visto recientemente en Sevilla. Un lujo para los aficionados al pop en la ciudad y todo un broche de oro a la trilogía de conciertos del ciclo Nocturama en el Teatro Alameda, que deja con ganas de más.