Los hermanos Quijano actuaron anoche en el Cartuja Center
Los hermanos Quijano actuaron anoche en el Cartuja Center - F.R.M.
CRÓNICA

La elegancia de Café Quijano brilla en Sevilla

El grupo leonés presentó anoche en el Cartuja Center su gira «La vida no es la, la, la»

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Tras más de un lustro sin mostrar su música en la capital hispalense, Café Quijano regresaba anoche a Sevilla para presentar en el moderno Cartuja Center Cite su último álbum, «La vida no es La La La», un disco que lleva el marchamo inconfundible de los leoneses. No obstante, también tiene cabida un sonido diferente a aquel con el que empezaron en 1998 con «La taberna del buda», un viraje hacia los ritmos latinos en el que han colaborado jóvenes artistas como Taburete o el rapero Arkano. Renovarse o morir.

Ante un auditorio lleno hasta la bandera, los tres hermanos plantearon el concierto con dos partes perfectamente diferenciadas. En la primera desgranaron un puñado de boleros rescatados de los tres discos que dedicaron a este género musical entre 2012 y 2017. Boleros que desde la primera escucha suenan a clasicazos.

Gracias a un sonido cristalino y añejo y a una elegante puesta en escena, los Quijano consiguieron impregnar el ambiente de sensaciones musicales pretéritas que recordaban a aquellas radios antiguas que susurraban delicados cantos al amor y, cómo no, a la otra cara de la moneda, el desamor. Temas como «Qué más da», «Me enamoras con todo» y «Robarle tiempo al tiempo» fueron una verdadera delicia para los oídos.

Después de este primer tramo de concierto tuve la sensación de que los Café Quijano, al igual que la banca y los casinos, siempre ganan. Incluso cuando llevan a cabo apuestas arriesgadas como la de ponerse a cantar boleros en pleno siglo XXI.

El hecho de desempolvar con éxito un género que estaba casi olvidado no es el primer envite que en la carrera de los tres hermanos leoneses. Igual o más de osado es desaparecer de la primera línea del panorama musical (2003-2012) cuando acabas de vencer un millón de discos y pretender volver por la puerta grande una década después alcanzando el número uno en Itunes, siendo disco de platino y llenando los teatros de toda España y parte de Latinoamérica.

Es justo lo que han hecho, obviando la seria posibilidad de haber quedado defenestrados en el olvido, al igual que les ha ocurrido a numerosos artistas de este país y que no viene a cuento nombrar.

Cambio de chip

Tras un breve descanso para cambiar de ropa y cambiar el chip de los espectadores, Manuel, Raúl y Óscar regresaron al escenario cartujano para tornar las altas dosis de romántica glucosa musical anterior en un estilo pop que tematiza sobre el «Tequila», gente «Cerrando bares» o «La taberna del Buda».

En esta segunda parte del show la gente bailó y coreo temas de su último disco («Mina» y «Perdonarme») y también himnos como «Habanera», «No tienes corazón» y sobre todo «La Lola», la canción que les hizo populares en medio mundo y que veinte años después de su publicación sigue maravillando allá donde va.

Dos horas de concierto en las que hubo tiempo para la nostalgia y el amor verdadero y para el canalleo mujeriego de barra de bar. Una bipolaridad que a Café Quijano le sienta de maravilla.