Actuación de Nano de Jerez en San Luis
Actuación de Nano de Jerez en San Luis - ABC
La Bienal de Flamenco de Sevilla de 2018

Esquinita de la rabia

Anabel Valencia y un excepcional Nano de Jerez echan el telón del cante en La Bienal

Actualizado:

La joven cantaora Anabel Valencia y el Nano de Jerez echaron el telón del cante en La Bienal. Se acabó. En la cita sevillana faltaron muchos ecos fundamentales pero San Luis de los Franceses se convirtió en uno de los pocos reductos donde escuchar flamenco en cercanía con el artista. Guitarra, palma y pulmón, pero nada más. Algo que muchos aficionados y curiosos iban buscando.

La primera tiene flecos en el abanico y en la voz. Lleva años cantando para el baile pero tiene detalles bonitos que ofrecer alante. Ejecuta, sobre todo, con una honestidad brutal. Abrió su recital por soleá con algunos problemas en los bajos de Vera Cruz y La Habana, pero lo resolvió de forma acertada con recursos que afloran de adentro. Curro Vargas, por su parte, se quedó casi sin mástil en los ayeos de la malagueña del Mellizo o las seguirillas del Marruro. «Ay» es la palabra que se coló contundente por las cuerdas. La lebrijana juega al todo o nada en cada tercio y el público reconoce su esfuerzo. Su avanzado sentido del compás, además, le aventaja en los estilos rítmicos, donde mira a la campiña jonda de Sevilla.

Después llegó ese cantaor enjuto que tiene un tiro bajo la barbilla. El Nano de siempre cantando como nunca. Su ronquera es del pleistoceno y resulta excepcional. Las bulerías se le visten de soleá y consigue un aire casi extinto en los doce tiempos. A Cayetano Fernández hay que devolverle el espacio que le pertenece porque ahí «todo es flamenco menos la hora», como él mismo señaló. Con tangos, una soleá utrerana de raza y bulerías culminó su aparición. Y la lección que ofrece de simplicidad y gusto es magistral. Esquinita de la rabia/una garganta se queja/con más verdad que labia.