El periodista y columnista de ABC Ignacio Camacho
El periodista y columnista de ABC Ignacio Camacho - M. NIETO
AULA DE CULTURA DE ABC DE SEVILLA

«El Estado igualitario que forzó el 28-F es la base de la rebelión en Cataluña»

Ignacio Camacho presenta este jueves en la Fundación Cajasol su nuevo libro: «Cataluña, la herida de España»

SEVILLAActualizado:

Si hay una cuestión que ha dominado la actualidad política española del año que está a punto de marcharse esa es la deriva independentista de Cataluña, por cuanto ha supuesto el más importante ataque contra la España democrática surgida de la Constitución de 1978 desde el 23-F.

La idea es de Ignacio Camacho, un columnista que no necesita presentación en ABC y cuyos artículos radiografían la política nacional con un uso del español cada vez más difícil de disfrutar en los periódicos y que lo emparenta con los grandes del género. Premios como el Cavia, el Romero Murube y el González Ruano, por solo citar tres con los que ha sido distinguido, lo atestiguan.

Ignacio Camacho acaba de publicar «Cataluña, la herida de España» (Almuzara), un lúcido análisis del «procés» y una crónica de su enquistamiento durante este año a través del ejercicio diario del periodismo. El volumen se presenta este jueves, a las 19.30 horas, en la Fundación Cajasol dentro de una nueva sesión del Aula de Cultura de ABC de Sevilla, que dirige el también columnista de este periódico Francisco Robles y que patrocinan la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la citada fundación.

La ausencia de un relato de la España constitucional frente al de los partidos nacionalistas, ¿es una de las razones que le han llevado a este libro?

El relato de la España moderna se construye desde cada autonomía, por lo que falta un relato de España como nación o como proyecto democrático conjunto. Esto en Cataluña se ha vuelto especialmente crítico, porque España no ha comparecido en esa comunidad autónoma, dejando en manos de los nacionalistas el relato.

¿Esto ha sucedido porque los grandes partidos han necesitado a los nacionalistas puntualmente para poder gobernar en España?

Evidentemente. El peso de los nacionalismos en la gobernación de la España democrática ha generado una especie de pacto donde el Estado no se metía en Cataluña. Se le entregó a Pujol el poder absoluto de gobernar y construir su propia narrativa. Pujol tenía claro desde el principio de los 80 que el trabajo era «hacer país», tener las estructuras de Estado para cuando fuera necesario.Entonces no había proyecto de independencia, que se activó en 2012, cuando el poder nacionalista peligra y se abre una dinámica que se le escapa de las manos a la antigua Convergencia y que desemboca en la revolución de octubre.

De hecho, la tesis principal del libro es que la independencia no es una cuestión exclusivamente nacionalista, sino un asalto revolucionario a la España de la Constitución.

El nacionalismo es un populismo que converge con los populistas de Podemos. El esquema que resulta es una revolución posmoderna y populista, que reúne las herramientas clásicas del populismo y el nacionalismo con todo el universo de la imagen de la sociedad posmoderna, como la cultura de estadio, donde los insurrectos han exhibido un dominio frente a un Estado perplejo. El fracaso del 1 de octubre del Estado no está en los golpes, sino en la exagerada difusión de la escasa violencia que se produjo en los colegios. El Estado pierde la batalla de la propaganda y no reacciona.

«El nacionalismo es un populismo que converge en Cataluña con el populismo de Podemos y el esquema que resulta es una revolución posmoderna y populista»

¿La actitud del Gobierno en el proceso es manifiestamente mejorable?

El Estado llega décadas tarde y con retraso también a la revuelta. El artículo 155 se activa cuando no hay más remedio, cuando se ha producido la humillación con la declaración de independencia.Ese artículo se debió activar con la aprobación de las leyes de desconexión por parte del Parlamento catalán, en la que plantean una desobediencia al Estado y declaran una legalidad paralela. Aplicarlo antes hubiera evitado el fracaso con el referéndum y la declaración de independencia. No se aplicó por falta de consenso y audacia política.El Estado no debió permitir nunca que se llegara a la declaración de independencia.

El 28-F fue determinante para evitar la asimetría en el Estado autonómico, ¿el papel de Andalucía en esta crisis ha brillado por su ausencia?

Andalucía no tenía en este caso otra posición que la que adoptó: ponerse detrás del Gobierno. Andalucía es la que rompe el diseño asimétrico que había establecido la Constitución. Ese Estado igualitario que Andalucía fuerza con el 28-F es la base de la rebelión en Cataluña. Ese movimiento surge de una voluntad diferencialista del nacionalismo que nunca ha aceptado el modelo de la España igualitaria que se consagró en 1980 y que a partir de cierto momento surge un designio de ruptura, al ver el catalanismo que no es posible el designio de desigualdad.

¿Cómo valora la posición de Susana Díaz en todo este conflicto?

Se juega mucho Susana Díaz en esto. Lo único positivo del «procés» ha sido el resurgimiento de un patriotismo español moderno y desacomplejado. Andalucía se llena de banderas hasta en pueblos donde el PSOE es hegemónico, como Dos Hermanas. Andalucía se siente española y parte del proyecto de convivencia español, y digo Andalucía, no solo el régimen socialista. La posición de Susana Díaz es la correcta, con los matices que se le quieran hacer, y ha condicionado la de Pedro Sánchez. El PSOE ha reaccionado con bastantes titubeos y errores iniciales, pero está donde tenía que estar, aunque parece que necesite pedir perdón por ello.

El Aula de Cultura de ABC de Sevilla se celebra este jueves 14, a las 19,30 horas. Sala Antonio Machado. Fundación Cajasol (c/Chicarreros, 1)