El director francotunecino Abdellatif Kechiche recibe el Giraldillo de Honor
El director francotunecino Abdellatif Kechiche recibe el Giraldillo de Honor - M. J. LÓPEZ OLMEDO

Festival de cine europeo de Sevilla 2018Giraldillo de Oro para una sátira sobre el horror de la guerra de Ucrania

El director del festival, José Luis Cienfuegos, afirma que esta edición ha reflejado «la riqueza y variedad» del cine europeo

SevillaActualizado:

El director ucraniano Sergei Loznitsa ha sido el gran triunfador de la XV edición del Festival de Sevilla de cine europeo, ya que «Donbass», su película de ficción que competía en la Sección Oficial —presentaba otros dos documentales en Nueva Olas— se alzó ayer con el Giraldillo de Oro, el máximo galardón del certamen, que le concedió un jurado compuesto por Nerea Barros, Russ B. Collins, Mario Döring, Inés Nofuentes y Jonás Trueba.

El jurado valoró de esta cinta, una sátira negrísima en trece episodios del horror de la guerra que enfrentó a Rusia y Ucrania en la cuenca del Donets, que propone «un exquisito balance estético entre el tono documental y la ficción» para mostrar «la imparable tragedia de la guerra y sus consecuencias».

El otro gran triunfador de esta edición ha sido el fotógrafo británico Richard Billingham, bien conocido por formar parte de la generación de Young British Artists de los 90 y que se llevó el gran premio del jurado.

Billingham debutaba en la ficción con «Ray & Liz», en el que muestra a su propia familia desestructurada, uno de sus temas recurrentes en su producción.

El jurado también distinguió como mejor director a Yolande Zauberman, por «M», documental sobre los abusos infantiles dentro de una comunidad judía ortodoxa israelí.

Además, el único film de animación a competición, «Ruben Brandt, Collector», se llevó el premio al mejor guión, para Milorad Krstic y Radmila Roczkov.

El premio al mejor actor lo compartieron Vincent Lacoste y Pierre Deladonchamps, los dos protagonistas de «Vivir deprisa, amar despacio», de Christoph Honoré.

El de mejor actriz lo obtuvo Joy Anwulika Alphonsus, por su papel en «Joy», de Sudabeh Mortezai, de prostituta africana explotada en el corazón de Europa.

La única película española distinguida en esta sección fue «La ciudad oculta», que se llevó el premio a la mejor fotografía para José A. Alayon y Víctor Moreno.

Otros galardones destacados se encuentran dentro de Nuevas Olas, donde la francesa «Shéhérazade», de Jean-Bernard Marlin. Por su parte, «Extinção», de Salomé Lamas, se llevó el premio en categoría de no ficción.

José Luis Cienfuegos, director del festival
José Luis Cienfuegos, director del festival - VANESSA GÓMEZ

Tras la lectura del palmarés, el director del festival, José Luis Cienfuegos, mostró su satisfacción por ser «uno de los festivales europeos con mayor asistencia de público de Europa. Viene mucha gente de fuera y, aunque aún no tenemos cifras, seguimos creciendo, la tendencia está ahí y sentimos el calor del público, aunque a veces lo pongamos a prueba».

Cienfuegos también destacó que el «90% de los directores que participaban en secciones competitivas han venido a Sevilla, transmitiendo felicidad y a reivindicar con firmeza ese cine europeo».

Además, el palmarés ha reflejado «la variedad y riqueza del cine europeo, y me parece que está bien equilibrado. Habrá olvidos lógicos, pero es inevitable». Sobre la labor del jurado quiso poner también el acento en que «el jurado ha trabajado y argumentado» sus elecciones en cada una de las películas.

Satisfacción, pero...

A partir del lunes, el equipo del festival se volcará «con los compañeros del Ayuntamiento que están trabajando de sol a sol» en la gala de entrega de los premios de la Academia de Cine Europeo que acogerá Sevilla el 15 de diciembre.

Sobre el futuro del festival no quiso avanzar mucho Cienfuegos, aunque señaló que «hemos llegado al límite de nuestra capacidad de trabajo, no porque no invirtamos horas, porque es verdad que a veces se nos pone en situaciones límite. La verdad es que al final todo sale, pero esa no es una de las máximas de este festival ni de la forma que tenemos de organizar las cosas. Se trata, simplemente, de respetar los plazos que se marcan a la hora de organizar un evento de este tipo».

El director del festival no quiso ir más allá y se quedó en esta última frase. Sin embargo, no hay que ser muy listo para deducir de sus palabras una veladacensura al funcionamiento del ICAS, especialmente, a la burocracia y la falta de agilidad de un organismo que está en el centro de las críticas de muchos gestores culturales de la ciudad.