Abdellatif Kechiche durante su rueda de prensa en el festival
Abdellatif Kechiche durante su rueda de prensa en el festival - VANESSA GÓMEZ

Festival de cine europeo de Sevilla 2018Kechiche busca en «Maktoub» la belleza y el amor juveniles

El realizador francotunecino recibe este sábado el Giraldillo de Honor del festival

SEVILLA Actualizado: Guardar
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Abdellatif Kechiche se consagró como cineasta con «La vida de Adèle» (2013), con la que logró la Palma de Oro en Cannes por una historia de amor entre dos lesbianas adolescentes, llena de romanticismo y extensas escenas de sexo que generaron, junto a su extenuante sistema de trabajo, una controversia que lo persigue hasta el presente.

Estas cuestiones, señaló ayer en Sevilla, no las contesta porque «la fabricación de una película es algo muy íntimo», por lo que lamentó que algunos piensen que el escándalo es la mejor promoción de su trabajo, no siendo ese su caso, dijo.

Al Festival de Sevilla de cine europeo acudía este realizador francotunecino por dos motivos: de un lado, recibirá este sábado el Giraldillo de Honor durante la gala de clausura del certamen; y de otro, a presentar su última película «Mektoub, My Love: canto uno», donde vuelve sobre la juventud y la belleza.

«Es la primera parte de una trilogía, aunque cada película se puede ver de forma separada e independiente».

En este primer capítulo, Amin, un aspirante a guionista y fotógrafo, pasa unas vacaciones en su hogar, un pueblo de pescadores del sur de Francia, al que vuelve tras haber pasado un año en París y en el que iniciará su educación sentimental.

«Es una película mucho más personal», dijo Kechiche respecto a su anterior filme, aunque «no es autobiográfica». Con «Mektoub», que significa «destino» en árabe, este realizador reflexiona sobre el sentido del destino y pretende, con ella, devolver al público sus propios recuerdos, un estado «entre melancólico y alegre».

A la pregunta de si suscribe el verso de Rubén Darío «Juventud divino tesoro», el realizador se sonrió e hizo esa idea completamente suya. En ese sentido, explicó que la expresión de la sensualidad y el deseo es algo que todos los artistas han querido comunicar desde el inicio de la humanidad, un sentimiento metafísico y extraño.

Por ello, añadió, si retrata muchos cuerpos desnudos es porque lo encuentra «bello, al igual que la risa o el acto de comer». Más le choca, en cambio, que instalen hamburgueserías junto a todas las salas de cine que el hecho de ver cuerpos hermosos y desnudos en las películas.