El director Laszlo Nemes en Sevilla tras su comparecencia de prensa
El director Laszlo Nemes en Sevilla tras su comparecencia de prensa - VANESSA GÓMEZ

Festival de cine europeo de Sevilla 2018Laszlo Nemes: «La televisión e internet le están quitando todo al cine»

El autor de «El hijo de Saúl» presentó «Atardecer», un «thriller» que muestra la sofisticación y la decadencia del imperio austrohúngaro

SevillaActualizado:

La colocación de la cámara que determina el punto de vista de una película es una cuestión estética pero sobre todo ética para Laszlo Nemes, cineasta de origen húngaro que deslumbró con «El hijo de Saúl» (2015), una ópera prima con estatus de obra maestra que triunfó tanto en Cannes como en los Oscar.

Tres años después regresa con «Atardecer» que, tras su paso por Venecia, ha recalado en Sevilla como uno de los grandes atractivos del Festival de Sevilla de cine europeo.

«El significado no se puede separar del estilo», señalaba este viernes en su comparecencia Nemes, quien reconocía que sus dos películas comparten un punto de vista subjetivo, con una cámara que sigue en primer plano a la protagonista, sin planos generales y con un uso magistral del fuera de campo y el plano secuencia, que hacen que el espectador vea solo lo que ve el personaje.

«Me interesa mucho la subjetividad en el arte y no lo hago por rebelarme por rebelarme, sino porque el cine ha evolucionado hacia una representación objetiva, donde la cámara, como si estuviésemos viendo un partido de fútbol, siempre está en el lugar correcto».

Frente a ello, Nemes plantea al público «otro tipo de experiencias», trabajando con actores desconocidos o poco experimentados que salgan de los cánones clásicos de la interpretación que, en su opinión, está imponiendo al cine la ficción televisiva.

«Todo está estandarizado. Veo la interpretación a veces como una lavadora, donde hay un botón que hace reír al actor y otro que lo hace llorar. Creo que hay otra forma de interpretación», añade.

De esta forma, «Atardecer» se muestra como un «thriller» hipnótico donde el espectador acompaña a una sombrerera que deambula desorientada por calles de una gran metrópolis, como era la Budapest de principios del siglo XX, pero también perdida en un «laberinto personal» en el que trata de desentrañar un antiguo trauma familiar.

Un viaje personal que también se puede leer como una metáfora de la sofisticación y también miseria del imperio austrohúngaro, en una decadencia que lo llevaría a la destrucción tras la I Guerra Mundial.

«Soy centroeuropeo y me interesa mucho cómo ha sido esa cultura en los últimos cien años y lo importante que ha sido para conformar el destino de Europa», señaló el realizador sobre el imperio austrohúngaro, que albergó grandes metrópolis, alta cultura, diversas lenguas y nacionalidades, pero que también llevaba dentro las semillas de la «destrucción total» y la «aniquilación física a escala industrial».

«El imperio austrohúngaro fue una civilización brillante, pero que ya operaba para autodestruirse»

«Fue una civilización brillante, un mundo sofisticado, lleno de avances tecnológicos, pero que ya operaba para autodestruirse», una situación que guarda, reconoció, ciertos paralelismos con la época actual. Así, «Atardecer» supone también una «advertencia sobre cómo la historia construye su sociedad más desarrollada y a la vez los poderes más autodestructivos».

Hollywood y Europa

Pese al éxito obtenido por su primera película, que se llevó el Oscar a la mejor película extranjera, Nemes tiene muy claro que solo rodará en Hollywood si tiene libertad creativa. «Si no mantengo el control de toda mi película, no la voy a hacer», dijo.

Añadió, sin embargo, que «Hollywood es un lugar muy diverso», hasta el punto de haber encontrado más receptividad en las conversaciones que ha mantenido con productores en lengua inglesa que con los de su propio país de adopción, Francia.

«Por desgracia, la financiación del cine europeo en los últimos tres años ha venido de la televisión, que está conformando el medio como ellos quieren, hasta el punto de que hay cineastas que se están autocensurando en el guión», lamentó.

Frente a la presión generada por las productoras de contenidos multimedia, este director consideró que el cine «debe autodefenderse en un mundo donde la televisión e internet se lo están quitando todo, desde la financiación a la posproducción. El cine se está muriendo por la presión de la televisión».

Esta situación está acabando con la diversidad del cine europeo, con la variedad de puntos de vista y narrativas que proponían sus grandes cineastas, señala este discípulo de su compatriota Bela Tarr, realizador de culto y un maestro del plano secuencia.

Por ello, para Laszlo Nemes era tan importante, según recalcó ayer, que su película se proyectara en Sevilla en 35 milímetros, el formato del cine clásico, frente a la digitalización de archivos dominante. «Ojalá hubiera más diversidad en el cine europeo», proclamaba. «Igual soy el único que lo dice, pero es verdad».