Isabel San Sebastián
Isabel San Sebastián - IGNACIO GIL
FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA

Isabel San Sebastián: «La extrema izquierda y derecha coinciden en su antisemitismo»

La columnista de ABC presenta hoy en la Feria del Libro su última novela, «Lo último que verán tus ojos», un «thriller» histórico

SEVILLAActualizado:

Isabel San Sebastián es una periodista y escritora que no duda en definirse como una persona «enormemente afortunada, porque he podido convertir mi pasión en un modus vivendi y contar historias reales en el periódico y ficciones en mis novelas». Su éxito como periodista lo combina con el novelístico desde 2006, cuando publicó «La visigoda», punto de partida de una trayectoria de éxito que tiene su último capítulo en «Lo último que verán tus ojos» (Plaza y Janés), que presenta hoy, junto al escritor Félix G. Modroño, en la Feria del Libro. Un «thriller» histórico sobre obras de arte robadas por los nazis y diplomáticos españoles como Ángel Sanz Briz que salvaron a judíos del exterminio.

¿Contenta de venir a la Feria del Libro de Sevilla?

Para un autor una feria del libro es formidable, porque te encuentras con los lectores e intercambias ideas, aprendes y tomas nota. En Sevilla tienes, además, la ventaja de que la gente es cálida y cordial, y me encanta la ciudad, que en esta época es un auténtico disfrute.

Su novela comienza como un «thriller» que poco a poco se desliza hacia la novela histórica.

Es un thriller histórico. Una trama trepidante en el que se van descubriendo nuevos elementos, con asesinatos, robos, venganzas... Y es también una novela histórica, porque recrea un momento crucial de la historia que es el Holocausto y la II Guerra Mundial, con un grupo de diplomáticos que se arriesgaron por salvar a los judíos.

Y eso a pesar de que el régimen de Franco se alineó con Hitler y dio después refugio a muchos nazis.

A muchos y se ha contado poco, porque nos hemos recreado tanto en nuestra propia posguerra que hemos dejado pasar que esto fue un refugio para muchos de ellos. El colegio alemán de Málaga, por ejemplo, lleva el nombre de un nazi. En España tuvimos criminales de segundo nivel y se quedaron porque razones políticas o porque habían tejido lazos personales con militares porque eran traductores de la División Azul o de la Legión Cóndor. Tras la caída de Hitler, el régimen jugó a dos barajas, tenía que entenderse con los aliados pero les dio todas las facilidades a estos nazis para cambiar de bando.

La labor de estos diplomáticos españoles fue silenciada por la dictadura pero tampoco fue muy publicitada por la democracia.

Se batieron el cobre hasta el punto de adoptar niños judíos que no conocían para salvarles la vida. En la novela aparecen algunos de ellos y es una historia heroica que en España ha pasado sin pena ni gloria. El franquismo fue claramente antisemita, hasta el punto de que cuando el gobierno israelí distinguió como justo entre las naciones a Sanz Briz, el régimen le prohibió ir recoger ese galardón. La extrema derecha y la extrema izquierda han coincidido en el antisemitismo profundo. No se le prestó ninguna atención a estos diplomáticos hasta hace solo unos años, cuando el ministerio de Asuntos exteriores les dedicó una pequeña exposición.