Actuación de Isamel Jordi
Actuación de Isamel Jordi - ABC
FESTIVAL TÍO PEPE

Ismael Jordi: «Maridar grandes conciertos y el vino de Jerez es un lujo»

El Festival Tío Pepe del 9 al 18 de agosto, presenta cuatro chefs con estrellas Michelín junto a artistas como Juanes, Rosario o Sara Baras

SEVILLAActualizado:

Tío Pepe, es una marca que en este país forma parte de nuestro «high line», más allá de un estupendo fino de Jerez. La botella de las bodegas González Byass, tocada con un sombrero de ala ancha, chalequillo rojo y guitarra, es famosa en el mundo entero.

En 2014 la conocida bodega jerezana decidió «maridar» gastronomía, vino y conciertos, y de esta forma nació el Festival Tío Pepe de la mano del ex-director del teatro Villamarta, Francisco López en el apartado artístico. El próximo día 9 el festival dará de nuevo su escopetazo de salida nada menos que con Juanes, al que seguirán hasta el 18 de agosto los conciertos de Morat, Luz Casal, Ismael Jordi y Fernando de la Mora, Sara Baras, Sergio Dalma, Roger Hodgson, voz legendaria de Supertramp’s, Rosario Flores y Loquillo.

El gran tenor jerezano Ismael Jordi juega en casa. «Siempre reservo los veranos para descansar en mi tierra, tanto físicamente como mi voz, pero este concierto me hacía mucha ilusión y, además, canto en jerez ante mis amigos y mi familia».

El tenor comparte escenario, el próximo día 13, con Fernando de la Mora en un programa titulado «México lindo». «Fernando de la Mora está haciendo una música que es suya, la mexicana, y es uno de los grandes baluartes de su país».

Para el tenor, es bueno salir de su habitual zona de confort que es la ópera, «siempre está bien salirte de tu repertorio y acercarte a un público popular, y si te digo la verdad, este tipo de música es la primera que recuerdo haber escuchado en casa. A mi padre le encantaba Carlos Gardel y Vicente Fernandez, y me ponía discos de ellos que yo no cantaba porque me daba verguenza», dice con una sonrisa.

Ahora está feliz de que el Festival Tío Pepe cuente con él para su programación estival, «además, todos los grandes tenores han hecho repertorio de musica mexicana, el maestro Domingo muchísimo, y también, José Carreras, incluso Kraus junto con el grupo canario Los Sabandeños»

Presente en los grandes teatros del mundo, comenta que este festival es único en el mundo, «maridar la música con los vinos de Jerez de Gonzalez Byass y las cenas con chef con estrellas Michelin, no tiene nada que envidiar a otros festivales, es un lujo», comenta. Para Ismael Jordi, ésta es una forma de acercar a otro tipo de público al mundo de la ópera, «esto nos acerca a un publico no habituado o que le da reparo porque cree que no va a entender la ópera. ¿Quien da más?, gastronomía, vino de Jerez y conciertos».

El estreno en el Real

El tenor jerezano inaugura la próxima temporada del Teatro Real cantando Dr. Faust del «Fausto» de Gounod junto a figuras como Erwin Schrott y Irina Lungu, «es un repartazo», dice este cantante que se conserva físicamente de manera impecable. «Me gusta hacer deporte, me lo pide mi cuerpo, y además, hoy hay que estar físicamente bien, y si encima, como a mi me pasa, haces un repertorio romántico, debes dar el tipo. Hay directores de escena que te piden subir, bajar, dar saltos..., a veces te gustaría estar más tranquilito. Pero son otros tiempos y hay que adaptarse a esas exigencias».

Habitual del Convent Garden, Ópera de Zurich y de Roma, le falta debutar en la Scala de Milán y en el Metropolitan, «me han llamado de ambos, pero no me han ofrecido papeles con los que yo me quiero presentar en esos teatros para que luego me vuelvan a llamar, la verdad. Pasó con el Covent Garden, me presenté con lo que yo creía conveniente y ya llevan tres años llamándome». Tras el teatro Real de Madrid, abrirá temporada en Zurich con dos óperas, «Rigoletto» y «Lucía de Lammermoor».

Aún le queda una «asignatura»: grabar. «Me gustaría hacerlo, es verdad, pero quizás para el próximo año o para 2020, y grabar algo del repertorio que hago siempre, bel canto o francés».

Estos días está en Jerez, con sus amigos de toda la vida y relajándose, «estás en una fiesta y estás, yo no me corto aunque me controlo. Pero hay que descansar. Salir por la mañana al gimnasio, desayunar con tus padres, ir luego a tomar una tapita..., cosas que el resto del año no haces porque siempre estás viajando de hotel en hotel y de teatro en teatro».

Confiesa que, ahora que casi lleva veinte años en el mundo de la ópera, «volvería a recorrer el mismo camino. He tenido la suerte de nacer con este don que Dios me ha dado. He podido conocer mundo, aprender idiomas...Es sacrificado, pues sí, pero que me quiten lo «bailao». ¿Te pierdes cosas?, si, sobre todo familiares, pero compensa el esfuerzo», afirma el tenor.