Juan Diego Flórez
Juan Diego Flórez - JESÚS DIGES
OPERA

Juan Diego Flórez: «Tengo muchas ganas de reencontrarme con el público sevillano»

El tenor peruano, uno de los grandes de la escena, ofrece un recital este miércoles en el Maestranza, donde logró un gran triunfo en 2005

SevillaActualizado:

El peruano Juan Diego Flórez es uno de los grandes tenores de la escena internacional y el intérprete más apreciado, aplaudido y reclamado en los grandes templos de la lírica dentro del «bel canto».

El público sevillano ha tenido ocasión de disfrutar de su privilegiada voz en el pasado, especialmente, en el recital que ofreció en 2005 en el Teatro de la Maestranza, donde dejó hasta seis bises. Este miércoles regresa al Maestranza, en un recital extraordinario, con todas las entradas vendidas, de la mano de Telefónica y en el que colabora ABC de Sevilla.

El cantante se unió en 2006 a Telefónica para desarrollar el proyecto «Sinfonía Digital», que combina música y tecnología como vehículo de educación e inclusión social para niños y jóvenes en situación de escasos recursos.

Regresa al Teatro de la Maestranza. ¿Tiene ganas de reencontrarse con Sevilla y su público?

Tengo muchas ganas de volver a Sevilla y al maravilloso Teatro de la Maestranza, donde yo debuté en 1998 con una ópera de Donizetti, «Alahor en Granada». Además, tengo muchas ganas de volver a reencontrarme con el público sevillano, muy entendido y cálido, y de ofrecerles un programa con un repertorio variado. La primera parte del programa contará con arias de Mozart, Donizetti y Verdi, mientras que la segunda estará dedicada principalmente al repertorio romántico francés que estoy haciendo ahora.

En 2005 homenajeó a Manuel García, el mítico cantante sevillano, ¿qué le evocan Sevilla y Manuel García?

Manuel García es para mí un personaje muy importante. He leído bastante acerca de él y en el recital que ofrecí en 2005 canté algunas de sus canciones. Ha sido un personaje muy importante para la historia de la ópera; no solo fue el primer Almaviva en «El barbero de Sevilla», sino que también fue compositor, maestro de canto y delineó una técnica de canto con bastantes conceptos modernos. Además, llevó la ópera italiana a Estados Unidos y a México. Para mí, es un personaje completo que aportó mucho a la ópera. Además, y esto es algo que comparto con él, fue un personaje que creció con la música popular; la tuvo siempre presente y la llevó por el mundo.

Aquel año su carrera despuntaba, comenzaba a actuar en grandes recintos y su nombre era habitual en los grandes templos de la ópera. Hoy es uno de los dos o tres cantantes más solicitados, ¿qué retos le quedan por delante como cantante?

Los nuevos roles que debutaré son siempre un reto y una ilusión hacerlos. Próximamente debutaré nuevos roles en óperas como «La traviata», «Manon» o «Faust». Lo son también las óperas que volveré a interpretar, como «Werther» o «Guillermo Tell». Además, me considero una persona bastante autocrítica y siempre trato de mejorar. Incluso en los papeles que ya he interpretado muchas veces, trato de aún ser mejor intérprete, tanto a nivel vocal como de expresión. El próximo año volveré a cantar el rol de Almaviva y eso también será un reto.

«Sinfonía Digital es una alianza con Telefónica para utilizar la música como instrumento de inclusión y rescate social»

Regresa de la mano de Telefónica y con un proyecto enfocado en mejorar la vida de niños sin recursos, ¿en qué consiste «Sinfonía Digital»?

Sinfonía Digital surgió en 2016, fruto de la alianza entre «Sinfonía por el Perú» y Telefónica, con el objetivo de utilizar la música como instrumento de inclusión y rescate social incorporando el uso de las nuevas tecnologías. Se creó una plataforma de formación en línea, de la cual se pueden beneficiar cada vez más núcleos, y en 2017 se inauguró en Lima el «Núcleo Sinfonía Digital Fundación Telefónica», que combina música y tecnología y que beneficia a más de 600 niños en El Augusto y Ate-Vitarte. Y a partir del 2019 tendremos un segundo «Núcleo Sinfonía Digital Fundación Telefónica» en el Rímac.

Usted ya había demostrado su compromiso social desde que en 2011 creo su fundación «Sinfonía por el Perú», ¿qué lleva a un cantante de ópera de gran éxito internacional a embarcarse en un proyecto como ese?

Cuando hace algún tiempo me llegó la noticia de El Sistema de Venezuela, decidí viajar y conocerlo personalmente. Para mí fue una experiencia reveladora ver cómo la música podía ser una herramienta de transformación social. Desde aquel momento ya no hubo marcha atrás. Sentí que debía hacer yo algo así en el Perú, y hoy después de 7 años de vida, «Sinfonía por el Perú» está cambiando la vida de más de 7.000 niños y jóvenes en 21 núcleos funcionando en todo el país, y cuenta con una orquesta y coro juvenil que está dando mucho que hablar en el Perú y el mundo.

¿Qué ofrece a estos niños la educación musical? ¿En qué mejora sus vidas? ¿Cómo repercute la música en sus resultados académicos?

«Sinfonía por el Perú» busca a través de la música tocar el alma de miles de niños y jóvenes, especialmente los más vulnerables y así ir haciendo una sociedad mejor. La música salva, ennoblece y enriquece. Un niño con un instrumento en la mano, no es más un niño pobre, pues la riqueza espiritual que engendra la música, termina por vencer a la pobreza material. El niño pobre que toca en una orquesta se siente alguien, se siente estimado y se estima a sí mismo. A través de una extensa evaluación pudimos demostrar el impacto de nuestro programa sobre los niños y jóvenes: los participantes de Sinfonía por el Perú mostraron una mayor autoestima, creatividad y gusto por el trabajo en la escuela, entre otros. Se demostró, además, cómo la participación en «Sinfonía por el Perú» mejoraba el ambiente familiar, ayudando a reducir la violencia que ejercen los padres y la prevalencia e intensidad del trabajo infantil.

Una estrella como usted podría centrarse solo en ofrecer recitales, pero sigue haciendo ópera sobre el escenario. ¿Un cantante no puede dejar nunca de hacer ópera en escena?

Hacer ópera en escena es muy importante para mí; soy cantante de ópera y la experiencia de cantar sobre un escenario y de interpretar un rol dentro de una ópera es algo importantísimo y principal en la carrera de un cantante. A pesar de que hago muchos recitales y conciertos, creo que el público también me quiere ver en ópera y, de hecho, la carrera de concertista se debe a que uno es cantante de ópera y el público te ha visto y apreciado en escena. Trato de mantenerme en teatros cercanos a Viena porque para mí es muy importante estar cerca de mi familia. La Ópera de Zúrich, La Scala o Covent Garden y la Ópera Estatal de Viena son teatros donde tengo contrato de ópera para los próximos años.

«Para ser un cantante de ópera, uno debe ser muy paciente y perseverante»

Este año publicó «Bésame mucho», en el que volvía la vista sobre el repertorio popular latinoamericano, ¿cree que hace falta reivindicar más la obra de compositores clásicos o de música culta latinoamericanos?

Mi nuevo álbum «Bésame mucho» es un reencuentro con un repertorio con el cual yo crecí. Además, fue una idea que nació un poco de mis seguidores, quienes me pedían que hiciera un disco con los bises que yo ofrecía al final de mis conciertos acompañado de una guitarra. En este álbum, incluí prácticamente algunos de esos bises que tenían más éxito, y traté de mantener una intimidad en los arreglos y en la interpretación. Aparte de eso, creo que sí es uno de mis retos el poder incluir piezas de compositores clásicos latinoamericanos del siglo pasado. Hay música muy linda y que merece ser difundida. Es algo que queda pendiente por hacer, aunque ya haya interpretado obras de compositores peruanos como, por ejemplo, de Teodoro Valcárcel o Andrés Sás.

Usted ha comentado que para ser Plácido Domingo o Pavarotti hay que ser muy paciente. ¿También es muy importante saber decir «no» en determinados momentos y a determinados papeles, como decía Alfredo Kraus, para hacer una gran carrera en la ópera? ¿Qué admira de cada uno de estos tres tenores?

Creo que para ser un cantante de ópera, uno debe ser muy paciente y perseverante, tener nervios férreos y tener también a personas que te aconsejen muy bien sobre el repertorio. Hay repertorios que pueden hacer que uno fuerce la voz y eso es lo peor para la longevidad de la voz. Es muy importante también tener una buena técnica. En ese caso, Kraus era un maestro; cantó hasta poco antes de su muerte, con una voz fresca y con agudos intactos. Tener una buena técnica te protege ante todo, hace que no fuerces y que termines una ópera fresco. Hace que seas capaz de preparar papeles en poco tiempo y eso significa también poder aceptar retos al inicio de tu carrera. Es importante contar también con herramientas musicales, como el solfeo y el piano. Como decía Ernesto Palacio, quien fue mi mentor, para ser cantante de ópera hay que también tener voz. Alfredo Kraus, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo han sido siempre referentes para mí. De Alfredo Kraus destacaría la línea, la elegancia; de Pavarotti, la belleza de la voz; y de Plácido Domingo, la inteligencia musical y la energía.