Imágenes de los cantes por bulerías que Manuel Carrasco dedicó anoche a Sevilla - F.R.M.
Concierto en el Benito Villamarín

Manuel Carrasco y su coda flamenca a Sevilla

El artista dedicó en los bises de su espectacular concierto de anoche unos cantes por bulerías a la ciudad de la que está enamorado

Fernando Rodríguez Murube
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Manuel Carrasco escribió anoche un nuevo episodio de su ya largo idilio con Sevilla. Y lo hizo con letras de oro ante un abarrotado estadio Benito Villamarín. Si al inicio del concierto ya arrancó cantándole a su hija Chloe (que aparecía en la pantalla) que entendiera el amor que profesa a la capital hispalense, al final del mismo, en los bises, el artista agarró su guitarra flamenca y dedicó una coda por bulerías escrita por él mismo que emocionó sobremanera a las más de 45000 personas congregadas en el recinto heliopolitano. A continuación reproducimos la letra de esos cantes.

«Despacito y buena letra, ayer mi madre me dijo. Sevilla te quiere mucho, tranquilo, cariño mío. Y mientras iba escuchando, en mi voz entrecortada se dibujó una sonrisa y hasta me salieron alas. Y aquí me tienes nerviosito, poniendo tu cruz en tu mapa con mi guitarrita ronca y mis trapitos de gala. Y qué te puedo decir, y qué te digo por Dios, voy a cantarte esta noche como nadie te cantó».

«A paso lento por el puente lo vi, y en el cielo su mirada, yo no sé cómo sería que hasta los que no creían al Cachorro le lloraban. Silencio que está saliendo, que quiero verle la cara, que está el Señor de Sevilla rompiendo la madrugada. Lleva los pies racheando, que está llevándose a cuesta la cruz de los sevillanos».

«Déjame, déjame, perderme en El Arenal, por el Arco del Postigo, Maestranza, El Baratillo, para rezarle a La Piedad. Déjame, en el Tardón escuchando el flamenco más amargo de la Lole y el Manuel. Déjame respirar tu primavera una tarde en la Alameda de tu mano, déjame. Déjame en la Velá de Santa Ana, Triana de madrugada lo bonita que se ve, con el jazmín en el pelo, tú lo sabes, compañero, las veces que la busqué. Y bésame como el río besa al puente, ay, mi alma, bésame».

«Sevilla, yo nunca te quiero igual, yo te quiero diferente y siempre te quiero más. Toreando esta letrilla mi sangre está en La Maestranza, mi puerta grande sería poder besarte en Triana».

«Andalucía, que giró mi canastito, mi arena, la huella por la que piso, por la que curo mis penas. Sevilla, sevillana de mi amor, voy a besarte esta noche como nadie te besó».

Luego, entre la ovación atronadora del público emergieron los acordes de «Yo me quedo en Sevilla», la canción de los míticos Pata Negra que todo el público cantó a viva voz. Sin duda, una manera muy espectacular de abrochar un concierto.

Entregado en cuerpo y alma durante las casi tres horas que duró el show (acabó en torno a la una y media de la mañana entre vistosos fuegos artificiales), el onubense derrochó autenticidad en cada uno de los versos que se proyectaban por las resonancias sureñas de su garganta: a veces con claras reminiscencias flamencas, a veces sonando a pasodoble del mejor carnaval, pero siempre con un sonido netamente enraizado en lo andaluz.