Marta Vera, «psicóloga» de la piel
Modelos maquilladas por Marta Vera durante un Curso de Iluminación del fotógrafo Manolo Gil

Marta Vera, «psicóloga» de la piel

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POR CLARA GUZMÁN

FOTOS: ABC

Trabaja para distintas producciones de Canal Sur, para reportajes de revistas como ¡Hola! o en el Workshop de Fotografía de Moda de Alberto García Puras. Marta Vera coge sus bártulos y despliega con destreza sus armas y bagaje allí donde la llaman. Una de sus últimas «actuaciones» ha sido el estilismo al actor, guionista, director y productor francés Gérard Jugnot para un extenso reportaje en la publicación gala «Paris Match». Antes ya había velado sus armas en los rostros de los toreros Morante de la Puebla y Jose Mari Manzanares. «Respeto mucho el mundo del toreo. Se juegan la vida, un leve pestañeo y ya les ha cogido el toro. Me gustó hacer estos reportajes. Morante es muy cercano y auténtico y no reniega de sus raíces. Le gusta la moda, entiende de marcas y es un apasionado de los sombreros y las boinas. Tiene un pelazo y el cutis también lo tiene muy bien. Lo maquillé muy suave para que mantuviera su esencia, porque maquillar no significa enmascarar a las personas. José Mari Manzanares, por su parte, es guapísimo, con unas facciones muy bonitas. Es muy castizo y como todos los toreros está muchas horas expuesto al sol y tiene, por tanto, la cara poblada de manchas».

Marta Vera aprendió con Julio Quijano, un pintor y escultor que trabaja para Stick Art Studio y por el que siente una gran admiración. No soporta a los intrusos ni a los advenedizos, porque está convencida de que la técnica hay que aprenderla, pero el talento es el talento. «Cada profesional tiene un estilo, aunque la experiencia es muy importante. La mayor enseñanza te la da la gente. Tocamos piel, es un contacto cercano y si lo pensamos bien ejercemos las funciones de un psicólogo; hay un cambio de impresiones con el cliente, una relajación y una complicidad».

En contra de lo antinatural

Dice Marta que con quince años se está bien con cualquier cosa, pero que con la edad hay que seleccionar mucho más, ser más exclusivo y más chic. «Sofía Loren -comenta- es lo más. Esta mujer, después de ser un sex-symbol le ha dado a su belleza un enfoque elegante. Se ha cuidado mucho, se ha hecho retoques chicos y se ha puesto cremas buenísimas, porque todo lo que sea invasivo es antinatural. En lo que respecta a Belén Esteban hay que reconocer que le hacía falta un arreglo, pero ignoro las consecuencias de estas operaciones. Toda acción tiene una repercusión, todas las fibras y los nervios se resienten y se merma naturalidad. Las arrugas imprimen naturalidad a la cara, porque tenerla como un bebé da una sensación extraña. Yo estoy en contra de lo antinatural. Si el Photoshop es para bien, adelante, pero tiene que favorecer, no cambiar la expresión del rostro, porque a veces hasta la gracia de Dios en exceso hace daño. Nuestras técnicas están para ayudar, pero a mayor edad, menos maquillaje. A veces nos sorprendemos al ver a chicas jóvenes pintadas como puertas, pero en esa época de la vida se esta en plena efervescencia y el exceso parece consustancial con los años». «De todas formas -continúa- nadie es más bello que nadie. Yo hablo con personas que me enamoran y no están en posesión de esos cánones que entendemos por belleza. A mí, por ejemplo, nunca me han gustado los hombres guapos. Los prefiero interesantes».

Tan interesante como ese proyecto que se trae entre manos desde hace tiempo, donde mezcla mujeres, riesgo y belleza, en un escenario estético que adora: el planeta de los toros.