Manuel Muñoz Rivas durante la presentación
Manuel Muñoz Rivas durante la presentación - EFE
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Muñoz Rivas presenta la geografía humana y mítica de Doñana

El cineasta sevillano debuta entre el documental y la ficción con «El mar nos mira de lejos»

SEVILLA Actualizado: Guardar
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El cineasta sevillano Manuel Muñoz Rivas presentó el lunes su ópera prima «El mar nos mira de lejos» en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, en el que compite en la Sección Oficial tras su paso por la sección Forum de la Berlinale y llevarse el premio al mejor documental en el Festival Cinespaña de Touluse.

La adscripción a este género, sin embargo, sería limitar el largo alcance de la película de Muñoz Rivas, quien se acerca al relato de ficción a través de los aislados y solitarios pobladores de Doñana, a los que sigue con su cámara en su peripecia vital, con una mirada entre el entomólogo y el poeta, entre lo humano y lo mítico, ya que en la narración resuenan Tartessos y las crónicas de los antiguos griegos y exploradores románticos.

Un espacio natural cuyos contornos, entre el mar y las dunas, dan pie a una reflexión sobre uno de los elementos fundamentales del lenguaje cinematográfico: el tiempo. Como explicó el realizador, el «tiempo es la sustancia» de esta película «melancólica», que habla de la «fugacidad de las cosas y la conciencia del paso del tiempo».

Un tiempo, el fílmico, en el que se ponen en relación el «de los siglos que pertenece a lo mítico» y el de las «historias cotidianas» de los habitantes de este espacio, en el que se dan cita un pescador, un hombre que vive con su perro en un chamizo, los guardas del Parque Nacional o los turistas que lo visitan.

«Lo que me interesaba era la dimensión humana y la materialidad del tiempo», señala Muñoz Rivas sobre unos personajes que pueden ser los últimos en habitar este espacio. La realización de esta película, explicó el realizador, ha sido un proceso lento con tres rodajes diferentes a lo largo de seis años.

Ese estar en el terreno y un trabajo de campo de «mucho tiempo, que nos permite aprender de nosotros mismos», es clave en esta película, explica el director de fotografía de esta coproducción hispano-holandesa, Mauro Herce, quien presentó hace dos años en el festival «Dead Slow Ahead», una película con evidentes conexiones estéticas con aquella y en la que Muñoz Rivas ejerció de montador.

Ese tiempo, defiende el realizador es el que permite «una búsqueda de la mejor expresión. No he trabajado en documentar la realidad, sino que esta era la materia prima con la que quería trabajar. Primero encuentro los personajes y las localizaciones y después busco la película para ese lugar y personajes, con un resultado que nunca existió en mi imaginación».