El Niño de Elche, a la vanguardia por el camino más corto

En su trayectoria, la polémica está muy por encima de su propuesta artística y ha generado más titulares que logros

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Francisco Contreras Molina (Elche, 1985), conocido como Niño de Elche, es un cantaor que ha suscitado numerosas polémicas tanto en su trabajo como a través de las redes sociales. Reconocido activista y con una ideología muy marcada, nunca ha convencido a la afición de la forma en la que antes lo hicieron cantaores de postín como José Menese o El Cabrero, aunque sí tiene su grupo de seguidores fuera de estas lindes. Cuenta con cinco trabajos discográficos y llegó a una falsa vanguardia por el camino más corto. A diferencia de los grandes innovadores del género flamenco, como Camarón de la Isla, Enrique Morente o Paco de Lucía, no se acerca a la creación a través de un proceso natural que parte del conocimiento, sino que se adentró directo a una transgresión que nunca llegó a suceder sin haber presentado sus credenciales como artista.

Quien se considera ex-flamenco y se encuadra dentro de la música alternativa pertenece al sello discográfico Sony, uno de los tres gigantes que se reparten este mercado. Por tanto, es uno de los pocos intérpretes del género presente en cadenas nacionales de televisión, así como periódicos, revistas especializadas y programas de radio. Esto hace que disponga de una promoción mucho mayor que cualquiera de los que él considera ortodoxos. Lo alternativo, aquí, tiene más poder. Cuenta también con numerosos premios que obtuvo durante su juventud, aunque no consiguió salir victorioso de los grandes festivales. Se formó en la Fundación Cristina Heeren con maestros como José de la Tomasa o Calixto Sánchez y durante su trayectoria ha sido más reconocido por su discurso reaccionario que por su propuesta sobre el escenario.

«Que os follen», single de su álbum «Voces del extremo», es uno de sus temas más conocidos. Ha participado con artistas de renombre como Israel Galván o Rocío Márquez y sigue la estética de Pedro G. Romero, quien firma los mayores fracasos que se han presentado en La Bienal de Sevilla. Con «Antología del cante heterodoxo» ha conseguido los peores titulares que se recuerdan en este ciclo, provocando, además, gran indignación debido a sus faltas de respeto hacia los presentes y a otros compañeros. La carencia de condiciones básicas para cantar en un gran teatro también suscitó la polémica. Y las duras críticas que se han viralizado en Internet no son las primeras que recibe. Anteriormente, ya se le había acusado de farsante, impostor y falso intelectual. Como todo lo que toca se rompe, algunos lo han bautizado como «canticida».

Por último, como hemos dicho, el discurso político y partidista está muy por encima de su propuesta artística. Pocos tararean sus grabaciones pero sí ha dejado frases en entrevistas y en sus cuentas personales en redes que muchos recuerdan. Entre ellas, deseos de muerte a periodistas, ofensas a la religión y al flamenco. Una música que ha tomado como punto de partida para realizar otros proyectos de baja calidad. La crítica no lo clasifica así en la vanguardia flamenca, donde artistas como David Dorantes, La Yerbabuena o Rocío Márquez han cosechado éxitos, sino fuera de ella. El Niño de Elche está hoy en boca de todos y asegura que ha conseguido lo que quería. Es, quizá, el único cantaor de la historia que ocupa tantos titulares sin ningún logro.