Ana Guerra y Amaia, anoche, interpretando 'Todas las flores'
Ana Guerra y Amaia, anoche, interpretando 'Todas las flores' - JUAN FLORES
CONCIERTO OT SEVILLA

Operación Triunfo congrega cerca de 20.000 fieles en la Cartuja

El concierto en la capital hispalense se erige como uno de los más multitudinarios de la gira por España

SEVILLAActualizado:

Caras pintadas, cánticos, pancartas, colas desde primera hora de la mañana, paraguas por doquier, amenaza de lluvia pero, por supuesto, un calor incesante. Cualquier cita de renombre que se precie en Sevilla se nutre de estos ingredientes. Por supuesto, el concierto ofrecido por los dieciséis participantes de «Operación Triunfo» en el Estadio Olímpico de la Cartuja no iba a ser menos.

Más de quince años después, el famoso concurso volvió a la capital hispalense con la misma virulencia con la que lo hizo la primera edición. A primera hora de la mañana ya se podían ver algunas personas haciendo cola (algunos afirman que incluso desde la noche anterior). A medida que se acercaba la hora del show, la fila de personas se perdía de vista rodeando uno de los laterales del estadio. Los paraguas, las pancartas y los hombros quemados de estar al sol daban color a la masa de gente que esperaba para entrar.

Como si de una religión se tratara, lo de anoche parecía un peregrinaje a la Cartuja hacia un rezo colectivo. Prueba de ello el ambiente que reinaba en la periferia del Estadio Olímpico: una impaciente vibración que se contagiaba y colaba entre los árboles, los grupúsculos de fans y sus cánticos. Fluía ese sentimiento propio de grandes ocasiones, como una final, que se pega en el pecho y lo hace vibrar.

El de ayer fue un concierto en el que, básicamente, se celebraban las cosas simples de la vida. Intentar acotar la edad de los presentes se hace difícil, ya que, si algo ha conseguido el fenómeno OT ha sido el poder llegar a personas con gustos y edades muy dispares. «No suelo escuchar este tipo de música pero me he visto toda la edición y estaba deseando verles en directo», afirma una muchacha en la fila.

Por otro lado, ver a padres y madres acompañando a sus hijos, cantando con ellos, bailando e incluso con las mismas camisetas (resulta cuanto menos curioso ver a unos señores padres portar el emblema «Pa’ mala yo»), fue una de las escenas más repetidas y simpáticas de la jornada.

Un karaoke multitudinario

Ya en el estadio, la espera se hacía inaguantable para algunos, que hasta aplaudían los anuncios que salían en las pantallas. Pasaban cinco minutos de las nueve y media cuando se apagaron las luces y el griterío se apoderó de la escena. Saltaban, así, los dieciséis concursantes para interpretar ‘I’m still standing’, tema que daba la señal de salida para una noche intensa: un total de treinta y siete canciones, sin descanso, formaron el setlist que sonó anoche en Sevilla.

Así, el recinto se convirtió en un karaoke multitudinario de voces sincronizadas que arropaban con una sorprendente memoria colectiva todos y cada uno de los temas que interpretaron los triunfitos. «Sois veinte mil personas, más que en el Palau, qué locura», afirmaba Ricky, encargado de tomar el relevo tras la canción inicial.

De este modo, se sucedieron temas como «What about us» o «Quédate conmigo», hasta llegar a «Miedo», una de las perlas de este espectáculo. Porque si algo merece la pena de todo esto es ver y escuchar a Amaia. A pesar de que hubo algún que otro acople y el eco no debaja escuchar muy bien lo que decían los ex concursantes, el concierto siguió con temas como «Lo malo» o «City of stars», haciendo de la de anoche una cita, para muchos, inolvidable.