Pablo Milanés emocionó anoche con su actuación en el Espacio Turina F.R.M.
Crónica concierto

Pablo Milanés, la alquimia emocional de un cancionero eterno

El cantautor cubano actuó anoche en el Espacio Turina dentro del ciclo «Al alba»

Fernando Rodríguez Murube
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¿Cuántas veces habrá cantado Pablo Milanés su emblemática canción «Yolanda» desde que la publicara en los setenta? Seguro que miles. ¿Cuántas, ya sea en disco o en directo, habrán oído los fans del cantautor este canto amoroso? Seguro que cientos, por no decir miles también. Anoche, a modo de epílogo del concierto que ofreció en Sevilla, el cantautor cubano volvió a interpretar su romántico pináculo artístico.

Nada más sonar los primeros acordes, mi vecino durante el concierto, la persona que ocupaba el asiento contiguo al mío en la fila siete del Espacio Turina, un hombre de unos 50 años que aparentemente asistía solo al espectáculo, comenzó a derramar sinceras lágrimas de emoción por su agitado rostro como consecuencia de las facultades evocadoras de la música.

¿Qué significará esta canción para él después de haberla escuchado infinidad de ocasiones? ¿Qué momento o a qué persona habrá rescatado su mente gracias a estas sedosas melodías que vieron la luz a orillas del mar Caribe hace ya medio siglo? Siempre me quedaré con la duda, pero sí tengo la certeza de que era una nostalgia gozosa.

El episodio también sirvió para corroborar otra certeza, la del inconmensurable poder de la alquimia espiritual que ocurre cuando una canción nos secuestra sentimentalmente, dando rienda suelta a las intensas relaciones entre nuestra psique y nuestras emociones con la música.

Decía Juan Ramón que clásico es todo aquello que habiendo sido exacto a su tiempo, trasciende, perdura. Esta definición del Nobel onubense encaja perfectamente tanto con «Yolanda» como por «Años», «Para vivir» o «El breve espacio en que no estás», temas interpretados anoche de manera sublime y por las que el cantautor cubano pasará a la posteridad del cancionero popular.

Además de los himnos mencionados, Pablo también interpretó exquisitas piezas más recientes, como «Amor de otoño», extraída de su último disco «Renacimiento».

Con todo el papel vendido desde hacía más de un mes, el expectante público recibió y despidió al artista con una atronadora y respetuosa ovación (los grupos y solistas con muchas décadas de vida tienen un peso específico al que no pueden aspirar artistas más recientes).

Una actitud que se prolongó a lo largo de la hora y media que duró el show, y en la que el fundador de la nueva trova cubana (junto a Silvio Rodríguez y algunos más) hizo un recorrido por su imponente cancionero, el mismo que le ha llevado a vender millones de discos y conseguir los premios más prestigiosos de la industria (varios Grammys incluido).

Fue un gozo para los sentidos poder disfrutar en Sevilla del portentoso estado en que se encuentra la voz del caribeño, sobre todo después de los graves problemas de salud que en varias ocasiones le obligaron a apartarle de la música por periodos prolongados. Sin duda, el concierto estrella de este nuevo ciclo musical llamado «Al alba» no decepcionó. Esta tarde (18.30 horas) será el turno de Javier Ruibal, quien se encargará de clausurar el serial con sus «Paraísos mejores».