Rafael Riqueni tocando por soleá
Rafael Riqueni tocando por soleá - Juan José Úbeda
Decalle

El parque de María Luisa a través de la música de Rafael Riqueni

Un recorrido por las distintas localizaciones que aparecen en el último álbum del guitarrista sevillano: «Parque de María Luisa»

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Seis cuerdas, una madera y el sueño de un niño que iba de la mano de su padre a jugar al parque. El de la calle Fabié nos presta su sonanta para que todos le abramos el pecho a los recovecos que solo él ha podido ver. Es una cuestión de sensibilidad y mirada. En su álbum «Parque de María Luisa», Rafael Riqueni plasma el «cucú» de las palomas con música. Su gorjeo, las alas, la fuente, el peso del agua y el trémolo. Nos sentamos junto a sus ideas para observar y escuchar a las glorietas. Las primeras notas arrancan en los auriculares y aparece un paseo de melodía y gracia al frente y por pasear.

1. El Estanque de los Lotos

Estanque frente a la avenida que llega hasta la Plaza de España
Estanque frente a la avenida que llega hasta la Plaza de España - Raúl Doblado

Qué es eso que tiene el agua/que devuelve la mirada/y se guarda las palabras. Así se asoma Riqueni al estanque inspiró a Sorolla. Curioso. Clásico. Tratando de plasmar en el pentagrama lo que recibe, porque el aljibe lo refleja todo de una forma lenta y casi traslúcida. La cadencia es siempre pausada, como la del aire que toca la tensión superficial del líquido y genera un pequeña ola. Escuchen ese bamboleo. Las hojas caen con el color de los violines y se cierra el primer retrato del parque. En el mismo lugar en el que se compuso el disco «Casta», de Lole y Manuel, y donde Gualberto y los Smash mezclaban ocio y cultura. En el Estanque de los Lotos.

2. Monte Gurugú

Construcción del siglo XIX de los Montpensier
Construcción del siglo XIX de los Montpensier - Raúl Doblado

Como una de las letras más conocidas de La Niña de los Peines, el toque al Monte Gurugú debía de ser por tangos. El guitarrista sube los peldaños con aparente dificultad, pero pronto su bajañí suena a himno. Entonces, una cascada de acordes se derrama con cierto frescor por las piedras. Lo mejor no es la técnica, sino el concepto. La sencillez en una búsqueda constante de la extrema belleza. Oigan. Vean. El noble trianero ha capturado el alma del punto más elevado de los jardines de los Montpensier.

3. Glorieta de Bécquer

Monumento en mármol en la glorieta que recuerda al poeta
Monumento en mármol en la glorieta que recuerda al poeta - Raúl Doblado

Cuerda frotada para el poeta de San Lorenzo. Las notas riman en los libros que todavía le dejan en esta glorieta que lleva su nombre. A la sombra de un ciprés, el mármol canta con frialdad y cercanía, que no son antónimos. Misticismo alrededor de un tronco donde se representa el poema «El amor que pasa». Y es cierto que se esfuma. Que la melodía de Riqueni apenas dura dos minutos, lo suficiente para abrir la puerta a los «átomos del aire» que pensó Gustavo Adolfo Bécquer. El árbol del que parte este monumento, además, se plantó cuando el joven escritor empezaba a aficionarse a la literatura. Simbolismo terrenal.

4. Isleta de los patos

Estanque principal del parque
Estanque principal del parque - Raúl Doblado

El rumor del álbum se vuelve húmedo cuando nos dirigimos hacia la isleta de los patos. Algo suena desde la acuidad. Las aves parpan y se aproximan con curiosidad a la boca de esta guitarra a beber. ¡Ahora lo veo! El instrumento se ha arrimado tanto al agua que ha acabado por convertirse en parte de ella. Son lo mismo. Reflejo y música. Corriente y diapasón. Dos gotas que se acercan y al tocarse se transforman en una.

5. Costurero de la Reina

Edificio frente al parque y cerca del río
Edificio frente al parque y cerca del río - Raúl Doblado

Como buen trianero, echa la vista al río de su arrabal. El costurero de estilo neomudéjar es la primera edificación que veía al llegar cuando era niño. Y a ella va la octava composición de este disco. Las escalas esculpen cariñosamente el pequeño palacete y dibujan líneas en su fachada rojiza. Donde la reina nunca llegó a coser, él ha podido dar algunos alfilerazos que ahora brillan con luz propia.

6. Los Quintero

Glorieta dedicada a los dramaturgos
Glorieta dedicada a los dramaturgos - Raúl Doblado

«Parque de María Luisa» es una obra que parte del nacionalismo musical de Falla o Albéniz. Costumbrismo atávico y actual que se cristaliza en la glorieta de Los Quintero. Como en el propio recinto, nada sobra en esta pieza. Todo es detalle y azulejo sevillano. Hay un porqué detrás de las pinceladas que se dieron en los bancos cercanos a la Plaza de América y en cada arpegio que llega cargado de esperanza.

7. Fuente de las ranas

Fuente en el paseo hacia el estanque principal del parque
Fuente en el paseo hacia el estanque principal del parque - Raúl Doblado

Los anfibios saltan desde los bordones y al caer nos salpican en la cara. Unas flores se duermen para siempre en la pileta y la estampa parece la de un alcázar de azahar y trinos de pájaros que juegan a lo sublime. A estas alturas, el álbum ya es otro monumento.

8. Plaza de España

Obra del arquitecto Aníbal González para la Expo. del 29
Obra del arquitecto Aníbal González para la Expo. del 29 - Raúl Doblado

En el abrazo de Sevilla al resto de las provincias, termina esta ruta en la que Rafael Riqueni nos lleva de la mano hacia donde desea. Su sueño se encuentra aquí con el del arquitecto Aníbal González. Dos formas de crear. Hoy sábado, además, actúa en el Teatro Cartuja Center para esculpir su parque desde el escenario. Una obra definitiva.