Patrimonio musical
Recuperan la plenitud barroca de las ‘Lamentaciones’ de Salazar para la Catedral de Sevilla
Herminio González e Israel Sánchez rescatan esta música litúrgica para el Jueves y Viernes Santo, y seis motetes del maestro de capilla entre 1685 y 1709

La recuperación del rico legado musical de la Catedral de Sevilla ha escrito un nuevo capítulo con la edición —estudio musicológico y partituras— de las ‘Lamentaciones’ del Jueves y Viernes Santo , y seis motetes, que escribió Diego José ... de Salazar en su etapa de maestro de capilla, entre 1685 y 1709, esto es, durante la madurez del Barroco .
El rescate de estas obras lo han realizado el actual maestro de capilla del Templo Metropolitano, Herminio González , y el director del Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo, Israel Sánchez , en un volumen publicado bajo el auspicio del Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS) , que organiza el Ayuntamiento de Sevilla .
Con este nuevo volumen, ambos musicólogos cierran un productivo ciclo que ha rescatado para músicos y estudiosos la obra barroca que compusiero n Alonso Xuárez, Alonso Lobo y Francisco de Santiago . «En cuatro años, la historia de la música de la Catedral de Sevilla está a disposición de muchos, dejando para la posteridad el festival un legado que nos va a enriquecer», señala Sánchez.
Este rescate del FeMÀS se suma a los anteriores de Alonso Xuárez, Alonso Lobo y Francisco de Santiago
Porque estos volúmenes permiten la puesta al día del rico patrimonio musical de la Catedral de Sevilla, uno de los grandes centros productores de música sacra de España, como demuestra la obra renacentista de Cristóbal de Morales y Francisco Guerrero , y la posterior al Barroco de Domingo Arquimbau, Antonio Ripa y Pedro Rabassa , entre otros.
«Prácticamente, ninguno de los maestros que venían en tiempos del Barroco entró por concurso de méritos, sino que era gente a la que se invitaba a venir, porque habían visto su currículum y trayectoria. Sevilla está entre las catedrales con mayor patrimonio musical », explica el actual maestro de capilla. «Salazar es un compositor muy bueno», añade el director del conservatorio.
Las piezas recuperadas de Salazar pertenecen a un compositor que «aparece en el punto culminante del Barroco » y está compuesta con «mucho sentimiento, con mucho dominio de la técnica». Desarrollan la policoralidad establecida tras el magisterio de Santiago, indica el canónigo, «con un concepto de escritura musical más barroca» para doble coro, «la disposición más común de la música europea de ese periodo», añade Sánchez.
«Las ‘Lamentaciones’ tienen una especie de austeridad muy sobria , con unas líneas de contrapunto severas muy buenas, de calidad», comenta el director del conservatorio, y su música se «interpretó en momentos importantes de la liturgia de la Catedral de Sevilla, como el Jueves y el Viernes Santo», añade González.

Estas ‘Lamentaciones’ se interpretaban a doble coro con acompañamiento «durante todo el siglo XVIII y parte del siglo XIX. Decir Semana Santa en la Catedral entonces eran esta obra y los oficios de tinieblas de Francisco de Santiago, más obras de canto gregoriano y, el Sábado Santo, algunas de Alonso Lobo», señala González.
Escritas para el Jueves y el Viernes Santo se interpretaron durante el siglo XVIII y parte del XIX
Junto a estas composiciones, estos musicólogos han rescatado seis motetes de este maestro de capilla, de una escritura mucho más innovadora y arriesgada, señala Sánchez.
«Las ‘Lamentaciones’ son muy serias, porque la propia esencia del texto es la que hace que la música se escriba de una forma determinada. Los motetes, en cambio, son profundamente barrocos y la teatralidad de la música es extrema, que es quizás lo más característico de la revolución que supone el pensamiento barroco».
Cuatro de esos motetes «son para doble coro, uno más agudo y otro más amplio, que se acompañaban con una línea de órgano general. Son más sencillos. Los otros dos tienen escritura con instrumentos, lo que es muy novedoso en esta colección de obras. Puede ser un órgano positivo o el grande, pero también pueden incorporar el bajón, que es el abuelo del fagot. Desde el momento en que se trabaja la espacialidad y se colocan los músicos en diferentes lugares de la Catedral, eso hace que haya partes del coro que se cubran con otros instrumentos, como el bajón para las partes graves, para que la música llegue a todos», explica el director del conservatorio.
Contrapuntos complejos
Tras haber estudiado estas obras, añade, la «calidad como compositor de Salazar me ha sorprendido. Estos motetes tienen unos contrapuntos muy arriesgados , brillantes rítmicamente, con contrapuntos muy complejos y riesgos muy bien resueltos, que demuestran que sabe hacer las cosas. Asume riesgos en los motetes desde el conocimiento de la técnica».
De esa calidad en la composición es buena prueba que las obras de este autor se interpretaran también en otros puntos España, con numerosas copias de sus piezas en otros templos , e «incluso llegaron a ser importantes en las más prestigiosas catedrales de Hispanoamérica , alcanzando fama de compositor destacado», indica González.
Además de estas composiciones, Salazar es autor de, entre otros, salmos, misas, villancicos y un oficio de difuntos que está, según este canónico, «entre lo más importante de su producción y que no hemos podido publicarla porque nos faltan tres cuadernillos, señal de que se cantaba mucho».
Como recuerda en su estudio el maestro de capilla ese oficio «se canta en las honras de los sumos pontífices y en las del rey y reina», ya que fue compuesto expresamente para los solemnes funerales de la reina María Luisa de Orleans , primera esposa de Carlos III .
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