Crítica FeMÀS 2021
Refugio para mi espíritu
La voz del cubano Ariel Hernández nos volvió a sorprender pero ahora la belleza de su timbre fue realzada en cada aria

No sólo esta edición está llena de artistas sevillanos , andaluces o españoles, sino que cada uno de ellos porta a su vez proyectos enormemente atractivos que nos indican la salud musical de la ciudad, especialmente en lo que a música antigua se refiere. ... De hecho, nos extrañó el programa que presentaba Ruibérriz , puesto que esperábamos uno relacionado con el magnífico doble disco dedicado a los quintetos completos para flauta y cuerda de Boccherini, algo que al parecer ocurrirá más adelante, porque en este programa rodaba su próximo proyecto discográfico, dedicado a las arias para tenor con traverso ‘obbligato’ de Bach .
Esta presencia, como es de suponer, no resulta nada fácil para la flauta, unas veces por las exigencias técnicas y otras por la modulación necesaria para encajar con el carácter del texto y las correspondientes inflexiones de la voz . Ni que decir tiene que esta labor incansable, tan sólo interrumpida por las intercalaciones de chelo y clave con el fin de que descansasen tanto la voz como la flauta, obtuvieron un excelente resultado, y eso en régimen de paridad protagonista, pero con unas contramelodías verdaderamente distintas a la voz, sin que cada uno perdiera su papel. Magnífico dominio de las necesidades articulatorias de las arias, control de los matices expresivos, siempre delicados en este tipo de instrumento o capacidad ‘cantante’ de sus melodías.
De otro lado, la voz del cubano Ariel Hernández nos volvió a sorprender (le oímos con la Accademia del Piaccere hace dos años en un intervención esporádica ‘a solo’), pero ahora la belleza de su timbre fue realzada en cada aria. Porque a la ‘naturalidad’ de la que hablamos entonces, ahora le debemos añadir una gran inteligibilidad, una enorme intensidad de su canto, a la vez que una holgada diversidad a la hora de matizar cada uno de los requerimientos del texto. Cubre muy bien su registro de arriba a abajo, y eso que comentamos en su momento, no son los graves su fuerte, pero compensa con un centro bellísimo , al igual que los agudos. Y especialmente dos arias explicitan esa acendrada expresividad: una más festiva, ‘Ermuntre dich’ (‘¡Levantate’), de neto carácter chispeante, y a continuación otra más introspectiva, doliente, ‘Erbarme dich!’ (‘¡Ten piedad!’).
De otro lado, la presencia de Guillermo Turina no pudo pasar desapercibida, ya que desde el continuo realizó una labor imponente con su chelo barroco, amoldándose al desarrollo melódico y expresivo de una forma elástica y maleable; del mismo modo, desde órgano y clave Alfonso Sebastián realizó semejante labor, y aún en sus momentos ‘a solo’ nos ofreció el sonido más brillante de clave que recordamos, mérito compartido con el instrumento de Casal y magificado por la benefactora acústica del refectorio para con él. Pero ambos intérpretes también obtuvieron el record personal de ser el continuo más empastado que recordemos, a lo mejor porque otras veces hay más instrumentos en la labor y/o porque se trate de una orquesta. Pero lo cierto es que la unidad de ambos sonó como un solo aliento en todas las arias que, en suma, resultaron auténtico ‘refugio para mi espíritu’ (parte del texto de la última cantata del programa, BWV 114) en estos tiempos convulsos.
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