Los tres murillos cuelgan ya en una sala del Archivo de Indias
Los tres murillos cuelgan ya en una sala del Archivo de Indias - Raúl Doblado
AÑO MURILLO

Regresan a Sevilla tres murillos que sufrieron el expolio

Tres obras de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se exponen hasta el 13 de enero en el Archivo de Indias

Jesús Morillo
SevillaActualizado:

La historia de los cuadros de Bartolomé Esteban Murillo, uno de los pintores españoles más apreciados de su tiempo, está marcada, por ese motivo, por su temprano éxito en el mercado del arte, pero también por el expolio, especialmente, por el que llevaron a cabo los franceses durante la invasión napoleónica.

Muchos de esos cuadros que incautó el mariscal Soult nunca regresaron a Sevilla y cuelgan hoy de las pinacotecas más importantes del mundo. Pero dos de ellos, correspondientes a la primera etapa creativa del pintor, han regresado a Sevilla dentro de la conmemoración del Año Murillo.

Se trata de «El éxtasis de San Francisco de Asís» (hacia 1645-46), que formó parte de la serie destinada al convento de San Francisco, el primer gran encargo de Murillo; y «La Resurrección del Señor» (1655), que originariamente estuvo en la capilla de la Expiración en el convento de la Merced, en cuyo edificio se asienta actualmente el Museo de Bellas Artes, y que está considerado como uno de los mejores estudios del cuerpo humano de la pintura de su tiempo.

Ambos cuadros forman parte de la colección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, que los ha cedido para la exposición «Murillo en el Archivo de Indias», que organiza el Ministerio de Cultura y que puede verse hasta el 13 de enero en la lonja sevillana.

La muestra la completa un tercer cuadro de esta Real Academia: «La Magdalena Penitente» (1650), que no sufrió el expolio napoleónico, pero se convirtió en el primer cuadro en la historia de España incautado en una aduana, tal como recordó en la presentación de la exposición ayer el académico José María Luzón Nogué.

El Ministerio afirma que la exposición de estos tres cuadros es su «principal aportación» al Año Murillo

Fue en tiempos de Carlos III, cuando el conde de Floridablanca dictó una Real Orden en 1779 motivada por la salida incontrolada de España de obras de grandes maestros, como Murillo, Zurbarán y Alonso Cano, entre otros.

En virtud de esta disposición, esta «Magdalena Penitente» fue incautada en la aduana y depositada en 1780 en la Real Academia. El cuadro estaba tasado entonces en 3.000 reales de vellón.

Las circunstancias vividas por estos cuadros dan una idea no solo de lo apreciado que fue Murillo, sino también la influencia que tuvo su obra en artistas posteriores. De hecho, tal como explicó el académico esas tres obras del pintor sevillano han servido para la formación de los artistas jóvenes.

En ese sentido, Luzón Nogué señaló que están preparando una exposición en otoño en la Real Academia con obras de pintores de varias generaciones influidos por Murillo, pues en los almacenes de esta institución se conservan numerosos dibujos, cuadros y bocetos de alumnos que han copiado las obras del maestro sevillano.

Recién restauradas

La aportación de la Real Academia de San Fernando al Año Murillo la completa el préstamo de «San Diego de Alcalá dando de comer a los pobres», que formará parte de la gran antológica que sobre el pintor que, compuesta por medio centenar de obras maestras, están preparando el Museo de Bellas Artes. Esta obra formó también parte del encargo realizado a Murillo para el convento de San Francisco de Sevilla.

Dos de las tres obras expuestas, «El éxtasis de San Francisco de Asís» y «La Magdalena Penitente», acaban de ser restauradas por el Instituto de Patrimonio Cultural Español. Ello ha permitido, en la primera de ellas, eliminar los numerosos repintes, que, como señaló el académico, habían hecho que se la tuviera como «como un murillo torpe», logrando la restauración la muestre como «una obra exquisita».

Una vez finalizada la muestra, se procederá a la restauración de «La Resurrección del Señor», que Luzón Nogué calificó del «mejor desnudo masculino» del arte español de esa época.

Esta exposición de tres obras la definió el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente, como «pequeña» en número de cuadros, pero «grande» por su «excelencia», por lo que no dudó en calificarla como «la principal aportación del Ministerio de Cultura al Año Murillo».