Rubén Olmo
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Rubén Olmo, de las 3.000 viviendas de Sevilla a ser director del ballet nacional de España

La entrada al cargo será a partir del 1 de septiembre, y su idea principal es potenciarlo y llevarlo por todo el mundo

S.I
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Rubén Olmo, quien será a partir del 1 de septiembre director del Ballet Nacional de España, quiere potenciarlo y llevarlo por el mundo: «la compañía puede ser sobresaliente con la ayuda de todos» dice.

Actualmente está «empapándose» sobre la historia de un personaje español, que aún no quiere desvelar, y que será el protagonista de la coreografía con la que mostrará quién es ahora quien lo fue todo en el BNE, que dejó hace 18 años.

«Es un programa muy ambicioso en todos los sentidos. Es historia de España y de un personaje español, pero no se sabrá hasta septiembre», dice reservándose la sorpresa del programa, que se estrenará en junio en el Teatro de la Zarzuela.

Su idea principal es que el BNE sea reconocido en el mundo «como lo que ha sido siempre y vuelva a tener la proyección y el auge que tuvo en la época de Pilar López, Gades o Antonio», explica el sevillano.

Su estilo irá desde el flamenco, hasta la escuela bolera y danza estilizada pero desde las tendencias actuales, «con nueva luz», intentando acercarlas al tiempo presente y explorando otros repertorios.

Está muy contento con su designación y está seguro de que hará un buen trabajo: «estoy deseando empezar. He hecho ya audiciones de solista, primer bailarín y músicos», detalla.

Reconoce que a pesar del prestigio y de ser la única de sus características en el mundo, los sueldos, en torno a 1.200 euros de base para el cuerpo de baile, no la hacen todo lo apetecible que debiera. Se empeñará en que eso cambie pero es consciente de que es «un asunto» de la hacienda pública y que es «complicado» resolverlo.

Hace 18 años que él se fue del BNE, al que llegó en 1998 y en el que ha sido cuerpo de baile, solista, primer bailarín y luego artista y maestro invitado, para correr la aventura de montar su propia compañía y llevar adelante sus proyectos.

Después, en 2002, creó la Compañía de Danza Rubén Olmo, en la que trabajaban 14 bailarines, y a pesar del éxito se arruinó porque la persona encargada de la parte económica perdió todo su dinero.

«Tenía tanta ilusión y tantas ganas de bailar que todos esos temas del dinero se me escapaban. Me quedé muy tocado pero un día Antonio Gades me dijo 'eso nos pasa a todos; tienes dos piernas muy fuertes y eres muy joven' y eso me trastocó por completo».

Aquel hijo del barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla, que desde los 3 años prefería bailar antes que dar patadas a un balón, salió del bache y está convencido de que aquello pasó «porque tenía que pasar: fue un momento muy bonito y grande y es una alegría que me recuerden el 'Pinocchio' o el 'Del Monte' que hicimos en el Albéniz».

«Decidí ser un obrero de la danza española más que uno reconocido por la calle porque así soy yo, introvertido y tímido y quien me conoce me conoce por mi baile, por mis obras. He tenido la oportunidad de ser popular en muchos momentos pero siempre he sentido que ese no era mi camino», revela.

«Estoy muy asentado, tengo los pies en la tierra. Cuando me presenté al BNE tenía claro lo que quería hacer. Quiero ser alguien que esté pendiente de todo lo que está haciendo fuera para atraerlo. Mi ilusión sería que el mundo del BNE y el mundo de la danza en general se hiciera un mundo solo».